jueves, 27 de marzo de 2025

PLANNING!


¡LO HECHO EN LOS ÚLTIMOS MESES!

2024 MAR  6 HORAS SAN PEDRO, ARGENTINA                 FINISHER

2024 MAR  TANDIL ADVENTURE RACE, 28 km, ARGENTINA      FINISHER

2024 MAY  GRAND UNION CANAL, 234 km, INGLATERRA          DNF

2024 DIC  KEPLER CHALLENGE, 60 km, NUEVA ZELANDA       FINISHER

2025 MAR  TANDIL ADVENTURE RACE, 28 km, ARGENTINA      FINISHER

2025 MAR  VALHOLL USHUAIA, 90 km, ARGENTINA            FINISHER


¡LO QUE VIENE!

2025 JUN  TRAIL DU ST. JACQUES, 50 km, FRANCIA        REGISTERED!

2025 JUN  GOBI MARCH, 250 km, MONGOLIA                REGISTERED!



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¡Las próximas crónicas serán también en video!

VALHOLL USHUAIA

Valholl es una carrera de la franquicia UTMB.

Decido correr para ganar 3 Running Stones (RS) que me servirán para participar en el sorteo de la OCC, una de las carreras "finals" que largan junto al UTMB en agosto.

Mi idea es correr la OCC el año que viene.

Con este mismo objetivo, se anotan Berni, Paco, Claudio, y Sergio. Amigos runners que correrán la versión de 22 km, y que otorga 1 RS.



Viajamos los seis juntos y nos hospedamos a una cuadra de la largada.

La única vez que estuve en Tierra del Fuego fue en 1978. Evidentemente, la ciudad cambió mucho desde aquel entonces. 

Largo el viernes 21 de marzo a las 06:00 de la mañana. Es de noche y la temperatura ronda los 2°C. No hay mucho viento, así que llevo puesta una sola piel, y todo el resto del material obligatorio, en la mochila.

Mi idea es ser finisher, conseguir los 3 RS, y disfrutar el proceso.

La carrera tiene 88 km de distancia y +3700 m de desnivel. Hay varios puntos de corte, siendo el último en la llegada a las 21,5 horas. Armo un plan para terminar en 20 horas.

Muy emotiva la largada, con música de Vangelis que me recuerda las salidas del UTMB, y con mis cinco amigos que saltaron tan temprano de la cama para verme partir hacia una nueva aventura.



La primera parte de la carrera es hermosa. Nos vamos alejando de la ciudad de Ushuaia, surcando senderos y metiéndonos en bosques de ensueño. Hacía mucho que no disfrutaba tanto una carrera. Aproximadamente a las cuatro horas de carrera, ya con los corredores más dispersos, me encuentro solo dentro de un bosquecito en la montaña. Ya es de día, nieva, y no tengo corredores a mi alrededor. La sensación de felicidad es indescriptible. Las lágrimas fluyen alegremente hacia el suelo blanco.

Pero luego de este primer tercio fantástico, sobreviene la pesadilla. Entramos en terreno pedregoso. Ya no se puede apreciar el fantástico entorno. Una leve distracción es una lesión casi segura. Pasamos por lagunas que están en los cerros. Por suerte hay fotógrafos de la organización, porque no tengo posibilidad (ni ganas) de filmar el momento.

Ya no disfruto estos terrenos. Es una carga inmensa para las articulaciones, pies, y el cuerpo en general.

Luego comienza una etapa en el barro. Es un barro profundo. Espeso en muchos momentos. De esos que te atrapan la zapatilla, y si no se cuenta con experiencia en estos casos, recuperarla puede ser muy costoso. Un par de veces me ocurre. Queda la zapatilla en el lodo, y se produce un efecto sopapa muy fuerte. Es necesario volver a colocar el pie dentro, tratar de calzarla y con la potencia del pie, suavemente ejercer una presión vertical para superar el mal momento.

Veo lodo con mucha agua adelante. Han puesto troncos para facilitar el cruce. Piso mal uno de ellos, resbalo y mi pierna se hunde en el barro hasta la rodilla. Ambos brazos caen al fango y se sumergen hasta los codos. Un enchastre horrible. Los guantes que llevo ya no sirven. Quedan mojados y con el frío, los dedos comienzan a congelarse.

Todo sucio sigo hasta en  próximo puesto de control, en donde decido cambiar los guantes, higienizarme lo más que pueda, y colocarme la campera que llevo en la mochila.

En una caída anterior, perdí la linterna que llevaba en la cabeza. Con lo cual, también en esta parada debo recuperar la que tengo de repuesto.

Respecto a los cortes, vengo con un margen de unos 60 minutos, así que perfecto. Llego al puesto, y sin ningún apuro realizo las acciones anteriores y salgo del mismo ya preparado para encarar el frío del atardecer y de la noche que se aproxima.

En los puestos había comida para reabastecerse, bebidas y caldo caliente. Muy importante cuando las temperaturas ya están por debajo de los 5°C.

El terreno ahora es de un mallín inundado. Tampoco se puede correr mucho por acá. Es como correr en un colchón de agua. Las zapatillas, todo el tiempo mojadas en estos últimos dos tercios de carrera.

Pese a ello, mis pies están perfectos, ni una sola ampolla (ver el video https://www.youtube.com/watch?v=PjPqORASfO0 en mi canal de Youtube).

En dos de los puestos me reconocen seguidores del canal. ¡Qué lindo es eso!

Llegamos a la Laguna Esmeralda. Hermosa. A partir de acá comenzamos la vuelta a Ushuaia.

En un momento las marcas puestas por la organización no están del todo claras y tomo una senda equivocada. Luego de unos 15 minutos me doy cuenta del error, y regreso. Esto me hace perder media hora y reduzco los márgenes que llevo respecto a los cortes. Apuro un poco el ritmo para volver a tener un colchón razonable.

Paso por el último control, ya con los pies muy doloridos. Vuelvo a tener un margen de una hora sobre los cortes horarios.



A las 02:30 de la mañana paso la línea de llegada. Mucho dolor en los pies, pero ¡feliz de haber conseguido el objetivo!

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lunes, 17 de marzo de 2025

Tandil Adventure Race 2025

¡Llegamos a la docena!

Doce ediciones consecutivas dando el presente en esta deliciosa carrera. Por las carácterísticas del terreno y el desnivel, esta aventura puede ser tan intensa y desafiante como uno se lo proponga. 

Este año vengo decidido a disfrutarla. En una semana voy a correr los 88 km de Valholl (UTMB) en Ushuaia, con lo cual debo preservar el físico.



Lo tomo como un entrenamiento de calidad, y la idea es mantenerme en Z2.

Finalmente Celi y Nico se bajaron de la escapada, con lo cual viajamos Caro, mi mamá, Monchi, y yo.

Nos hospedamos en El Refugio, un departamente muy bien puesto y equipado, aunque un poco lejos del Parque Independencia, desde donde larga la carrera.

Salimos el viernes a las 13, y el GPS nos indica ir por Cañuelas, tomar la RN 3 y luego la RP 30. Por este camino son 350 km y unas 4 horas de viaje. Hay que analizar también la ruta por la RN2, que es más larga, pero uno se evita todos los camiones de la RN3 (que por ahora tiene un solo carril para cada lado).

El sábado fuimos a chusmear al pueblo de Gardey. Interesante la Argentina agro-ganadera que tenemos. Vanguardia industrial en este rubro. Silos, máquinas cosechadoras (algunas estacionadas en las casas), flotas de camiones estacionados, o cargando materia prima. Impresionante.

Llegó el domingo. Largamos unos minutos antes de las 08:30. ¡Empieza el disfrute! 

¡Qué lindo es encarar una carrera sin tener la necesidad de exigirse a pleno! Igual, me permito en algunos momentos salirme del plan y entrar en la zona 3 cardíaca. Pero la mayoría de la carrera la hago en Z2.

Han cambiado el circuito respecto al año pasado. Ya no corremos tanto por las calles, y hacemos más trail. Incluso subiendo y bajando bastante antes de llegar a la subida más grande y clásica del kilómetro 18.

Voy con dos caramañolas de 600 ml ya preparadas con Sportfuel de Nutremax, y dos sobres más en la mochila Raidlight de 3 litros.



Además llevo cuatro geles salados de Nutremax y cuatro pastillas de sal.

No hace calor, está nublado. Esta nutrición funcionó perfecto, asegurando los 80 g de carbohidratos por hora. En dos puestos de hidratación rellené con agua las caramañolas y cargué los respectivos polvos en ellas. Nunca un calambre, especialmente al final, como sí me ocurrió en alguna edición pasada.

Entonces tomé 600 ml del preparado de Sportfuel por hora. Un gel por hora, y a partir de los primeros 30 minutos, una pastilla de sal por hora.

¡Disfrute a pleno!

Termino en poco más de 4 horas. Esta edición fueron 28 km con un desnivel de +1024 m.



Caro, mi mamá, y el Moncho, en la llegada. Placer total. 

Encuentro con Gabriel en la llegada


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lunes, 9 de diciembre de 2024

Kepler Challenge

Hace unos años, un nuevo continente es descubierto. El Octavo Continente. Lo llaman Zealandia, y está 95 % sumergido en el océano Pacífico.

En la isla sur de Nueva Zelanda, sobre esa porción del flamante territorio que emerge desde las profundidades, existe una carrera de ultra trail...

El objetivo es ser finisher de una ultra maratón en cada uno de los 8 continentes del planeta.

Kepler Challenge, ¡allá vamos!



Completando uno de los viajes más hermosos de mi vida, en unas semanas estaré llegando a Nueva Zelanda.

La previa

Paso en octubre por Madrid, en donde comparto con mis amigos del alma Rex, Scuby y Peinchi. Festejamos el cumpleaños número 60 de este último, en un gran encuentro a todo trapo.



Luego el encuentro con Caro y viaje a Lyon a verlo a Nico, que está haciendo un intercambio universitario. Gran viaje de los tres, en donde recorremos en coche la ruta desde Lyon a Praga, pasando por Constanza y Munich en Alemania, y Salzburgo e Innsbruck en Austria.



Lo dejamos a Nico de vuelta en Lyon, y seguimos con Caro hasta Barcelona. Allí ella regresa a Argentina por temas laborales y yo sigo hasta Girona, en donde me encuentro con mi amigo Fede. 

Hacemos saliditas a correr por esa hermosa naturaleza de Catalunya y el primero de varios buceos. Vimos varios pulpos en el mar de Blanes.

El fin de semana, nos encontramos con Rodri, que vive en Banyoles, y con Joselito. ¡Sale asado argentino en España!



Llega el momento de viajar a Australia y acercarme al lugar del objetivo. En Sydney me encuentro con un viejo amigo, Totó, con el que compartimos dos semanas fantásticas. Hice canguro a la parrilla, y comimos cocodrilo. Salimos a bucear muchas veces, y en una de ellas la adrenalina no paró de fluir al encontrarnos en el medio de una docena de tiburones Grey Nurse que habitan estas aguas.



4 de diciembre

Llego a Queenstown, Nueva Zelanda. Alquilo un coche y recorro durante dos horas este territorio desconocido para mí, hasta llegar al pueblo de Te Anau, desde donde comenzará la carrera.

A veces, las vistas se asemejan a nuestro Sur, con los lagos, ríos y montañas. Pero acá todo es más verde. Hermosos paisajes que me regala la vida. ¡Me siento bendecido de estar acá!



5 de diciembre

Aprovecho este día de aclimatación y viajo a los fiordos. Decido ir a Milford Sound. Un viaje de unas dos horas en donde los paisajes son cada vez más impactantes. 

Cascadas a los costados de la ruta, y alguna rareza. Estaciono el coche para hacer un pequeño trekking en The Chasm, e inmediatamente se aparecen tres pajarracos que se posan en el techo del coche y me miran esperando comida. Son kea, los únicos loros de montaña en todo el planeta. Están en extinción. Solo quedan unos 5000 y el único lugar que habitan es en la isla sur de Nueva Zelanda. Tuve mucha suerte de verlos.



6 de diciembre

Es la acreditación. Todo muy rápido y sin inconvenientes. Les llama la atención un argentino entre los corredores de esta edición. Me toman varias fotos.

Revisan el material obligatorio. Piden dos remeras técnicas de manga larga, una calza técnica larga, un sobre-pantalón impermeable, un gorro, guantes, manta de supervivencia y campera impermeable técnica.

7 de diciembre. ¡LARGAMOS!

Llega el día esperado. Nos llevan en ómnibus desde el pueblo hacia la salida/llegada, sobre el lago Te Anau. A las 06:00 AM en punto, largamos.



Está amaneciendo. La mañana se presenta fresca, unos 13 °C, sin viento ni lluvias. 

Decido ir con el menor peso posible en la mochila, con lo cual me visto con una de las remeras técnicas de manga larga y las calzas largas. Tengo algunas dudas sobre esta decisión. La mayoría de los corredores va con remeras y pantalones cortos.

Serán 60 km con unos +2200 de desnivel. Casi todo el desnivel está al comienzo, después de los primeros kilómetros. Hay un corte a los 36 km, al cual es necesario llegar antes de las 8 horas para no quedar descalificado.

Los primeros 5 km son practicamente llanos. Teniendo en cuenta que no conozco el terreno, me apuro en esta primera parte.



Mi plan es hacer la carrera a una velocidad promedio de 5,5 km/h. A ese ritmo, llego bien a los cortes, con un pequeño margen. Es un plan conservador.

Por eso, aprovecho lo plano del comienzo para mejorar el promedio. Llego a la subida en 40 minutos, o sea, a 8 km/h de promedio y muy holgado respecto al plan.

El terreno está húmedo por las lluvias de la noche anterior. A los 15 km comienzan las rocas. Están resbaladizas y son filosas. Sigo a un buen ritmo, en zona cardíaca 4 (unas 160 pulsaciones por minuto).

Pero llega uno de esos momentos en donde odio estar ahí. Me tropiezo y caigo sobre una de las rocas. Apoyo ambas manos, pero la izquierda debe soportar mayor presión, y la roca no perdona. Me abro la palma y la carne viva comienza a sangrar y no logro parar la hemorragia. Continúo corriendo con mucho dolor. Con los labios y lengua intento limpiar la zona, y uso uno de los buffs que llevo para presionar la herida.

Ese dolor me impide seguir disfrutando la experiencia. 

Transpiro mucho en esta parte. No me deshidrato, ya que los puestos de control están bien situados y ofrecen fruta y bebidas isotónicas. Llevo una caramañola de 600 ml que recargo en cada control.

Llego a la cima. Mi velocidad promedio ahora es de 5,8 km/h, lo cual está muy bien. Mantengo un buen margen respecto al corte que se aproxima, y esto me da tranquilidad. La herida ya no sangra y el dolor se apaciguó bastante. Hace frío, pero no lo siento.

Las vistas de los fiordos desde aquí arriba son magníficas. Se trata de un paisaje diferente a lo que he visto en el sur argentino. Los fiordos, esos valles construidos por el trabajo incesante de glaciares durante miles de años, y luego inundados por el mar, son algo muy extraordinario y poco usual en el planeta.

Disfruto mucho los filos y unos kilómetros antes de la mitad de la carrera, comienza la bajada. Es bastante empinada, y logro mantener la velocidad que está en los 5,7 km/h.

Así llego al corte más crítico en 6,5 horas. Tengo un margen de 1,5 horas que, a menos de ocurrir un desastre, será el que me permita llegar a la meta a tiempo.

Una vez terminada la bajada comienzan los últimos 30 kilómetros. Vuelvo a tener calor. Vamos haciendo un "coastering". Se bordean ríos y lagos, subiendo y bajando continuamente. Termina siendo bastante monótono, y con el cansancio en las piernas del esfuerzo inicial, empiezo a sentirme agotado.

Además comienzan dolores en mi pie izquierdo. Es un nervio que roza con los huesos y provoca una tortura aguda que debo soportar hasta el final. Debo solucionar esto en las próximas carreras. Comenzó cuando hice el Tor des Geants, y ha regresado cada vez que volví a hacer ultras. Podrían ser las plantillas, las cuales estoy dejando de usar de a poco. 

Durante más de 5 horas, continúa el "coastering" y finalmente, a las 10 horas y 28 minutos, llego a la meta.



¡El Octavo Continente adentro! Un objetivo más cumplido. Me siento bendecido por poder hacer esto, ya con 60 años de edad.

Faltan ahora 3 continentes para completar los 8. Asia, Australia (Oceanía) y Antártida, ¡allá vamos!

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domingo, 9 de junio de 2024

Spartathlon

1° de septiembre, 2014: Spartathlon... "la Carrera". Ahora que soy UTMB finisher con todas las letras, el Spartathlon es mi próximo objetivo y obsesión.




En sus más de 30 años, sólo unos 4000 atletas han logrado terminarla. Para poder estar en la línea de partida, es necesario clasificar. Hacer una carrera de 100 km en 10 horas o menos, o hacer una carrera de 24 horas y sumar más de 180 kilómetros. Ambas opciones, imposibles para mí hoy.

Pese a lo exigente de las pruebas de clasificación, sólo un 30% de los que largan, llegan a la meta...

Spartathlon... mi sueño. Si logro terminar este desafío algún día, me tatuaré el que será mi único tatuaje. Pantorrilla derecha, Filípides corriendo...

El fin de semana del 20 de septiembre de 2014 decido que el año que viene me probaré para calificar al Spartathlon 2016.

El Spartatlón intenta recrear los pasos de Filípides, un mensajero griego, enviado desde Atenas a Esparta en el año 490 AC a buscar ayuda militar. Los persas invadían Grecia y se estaba por librar la Batalla de Maratón.
Filípides, según cuenta Heródoto, llegó a Esparta el día siguiente desde su partida.

Desde su primera edición en 1983 hasta 2023, sólo 36 atletas anotados como argentinos lograron terminar esta locura. Los héroes son:

1990 Maidana Adalberto 
1999 Kaul Julio Mario, Re Gerardo 
2003 Amil Raul Javier 
2009 Reinente Oscar 
2010 Tabbita Mauricio, Re Gerardo (2) 
2011 Rojas Ricardo 
2013 Rojas Ricardo (2), Cordisco German, Cordoba Martin, Kierdelewicz Nicolas, Arauz Ruben, Duarte Fabian 
2014 Bugge Leonardo, Cordoba Martin (2), Bengolea Hector, Casanova Martin, Farias Ivana 
2015 Barnes Pablo, Petracci Fernando
2016 Barnes Pablo (2), Petracci Fernando (2), Rojas Ricardo (3), Farias Ivana (2), Berton Pablo 
2017 Barnes Pablo (3), Petracci Fernando (3), Cordoba Martin (3), Duran Mauricio
2018 Barnes Pablo (4), Petracci Fernando (4), Cordisco German (2), Bengolea Hector (2), Polizio Ariel, Scalise Patricia
2019 Barnes Pablo (5), Petracci Fernando (5), Scalise Patricia (2), Zannino Javier, Vittar Federico, Rolon Sandra, Almiron Alejandro, Pintener Betiana, Velez Graciela
2020 Cancelado por Pandemia Corona Virus (Covid-19)
2021 Barnes Pablo (6), Petracci Fernando (6), Scalise Patricia (3), Rolon Sandra (2), Almiron Alejandro (2), Rizzoti Hector, Scoglia Romina 
2022 Barnes Pablo (7), Robles Sergio, Scalise Patricia (4), Rolon Sandra (3), Almiron Alejandro (3), Reyt Dimack
2023 Barnes Pablo (8), Robles Sergio (2), Rolon Sandra (4), Almiron Alejandro (4), Rizzoti Hector (2), Duran Mauricio (2), Vergara Sergio, Montes de Oca Cristian, Bruno Gerardo, Fernandez Figueroa Javier

La carrera empieza a las 7:00 am, por lo general el último viernes de septiembre, a los pies de la Acrópolis de Atenas, hacia la costa. Se extiende hacia Corinto a través de Eleusis, Megara y Cineta. La ruta llega al Canal de Corinto, a los 78,5 km. Después de Corinto, la carrera se dirige hacia Nemea, Lyrkia y en 159 kilómetros, alcanza la cima del monte Partenio. Desde allí, continúa hacia el sur hacia Nestani y Tegea, antes de llegar a la carretera principal de Esparta justo antes de la marca de 200 km. El final de la carrera es oficial, al tocar los pies del Rey Leónidas, luego de 246 km y un desnivel positivo acumulado de 1500 m.

Los corredores deben pasar por 75 puestos de control en el camino y cada uno tiene una barrera horaria de cierre.


Martes 13 de enero de 2015. Entreno para Marathon des Sables pensando en el Sparta. Vengo sufriendo pequeñas lesiones desde que retomé las corridas después del Ultra Trail du Mt. Blanc.

Los gemelos son los que más molestan. Incluso llegué a tener una gran contractura o pequeño desgarro (no fui al médico) hace un mes, que me obligó a estar parado 2 semanas.

Quiero perfeccionar mi técnica, utilizando los conceptos del Chi Running. Ya tengo bastante dominado el tema de la pisada más plana (en vez de clavar primero el talón), inclinación del cuerpo levemente hacia adelante desde los talones y no desde la cintura, correr con las piernas relajadas, sacando el movimiento desde la parte inferior del torso y rotación de caderas.

Pero no logro mejorar la cadencia. La teoría dice que una buena cadencia debe ser cercana a 90 pasos por minuto (contados con una pierna). Vengo intentando llegar a ese número sin éxito. Comienzo bien, pero a lo largo de la sesión la cadencia baja a unos 75 ppm.

Martes 20 de enero, 2015. Hoy corrí con un metrónomo. Increíble la diferencia. Tuve que hacer pasos más cortos para mantener el ritmo. Al principio costó, pero después del tercer km ya logré mantener una cadencia de 80 ppm. Por primera vez el Garmin mostró verde en el gráfico!!

Espero que todo esto ayude a ser más eficiente y disminuir la aparición de lesiones. Veremos...

Jueves 22 de enero, 2015. Hoy corrí 14 km a 84 ppm. Cuesta un poco pero logré mantener esta cadencia todo el tiempo. Se nota muchísimo la diferencia. Las piernas no se cansan tanto. Hice paradas intermedias caminando. Promedio fue de 8,5 km/h. Tengo que llegar a más de 10 para el Sparta.

Viernes 04 de septiembre, 2015. Ya tengo bajo control la cadencia. Puedo mantener 80 ppm en forma continua, sin necesidad de metrónomo. Dio muchísimo resultado este sistema. Soy más eficiente y los músculos no se cansan tanto al correr con una cadencia más alta.

Ya pasó el Tetra de Chapelco, y pronto vienen las 24 Horas de La Plata. Estoy planificando la estrategia para esta carrera.

Llegaron las 24 Horas de La Plata y me doy cuenta de que no estoy listo para el Spartathlon aún. 2016 no podrá ser. Pero no está dicha la última palabra. Veremos qué ocurre en 2017...  ;-)

Octubre 2016. Estoy registrado para Comrades Up-run 2017. Voy a entrenar con Hugo (Iron Team) a partir de diciembre e intentar llegar a mantener 10 km/h durante la mayor distancia posible. Veremos...

El hombre propone... Finalmente no pude coordinar con Hugo, así que continúo mi preparación como casi siempre lo he hecho, en forma autodidacta.

Abril 2017. Hace ya un año que vengo corriendo con un metrónomo a 88 ppm. Ya puedo mantener esta cadencia sin problemas. La diferencia con la época que corría a 75 es abismal.

Todo es más eficiente, las extremidades inferiores no sufren tanto. La idea básica es que no se corre con las piernas, sino con la cadera y los músculos de la parte baja del torso. Las piernas sirven sólo para no caerse. Si uno visualiza esto, y se piensa en que el centro de gravedad del cuerpo siempre debe quedar sobre o adelante de la pisada, naturalmente se va adoptando una postura eficiente.

Es como cuando se rema. Si la fuerza y desgaste principal lo hacen los brazos, todo es ineficiente y al poco tiempo aparece el agotamiento. Al remar, todo el movimiento lo debe realizar el torso. Los brazos sólo sirven para sostener a los remos. Concepto similar aplica al running.

24 de junio, 2017. Hoy probé por primera vez el Stryd. Un dispositivo para medir potencia al correr. Los potenciómetros son muy comunes para entrenar ciclismo, pero hasta ahora no se han desarrollado para correr. Las fuerzas al correr, a diferencia de cuando se anda en bici, van en diferentes planos. Mucho de ese trabajo no se utiliza para avanzar. La medición precisa de todo esa energía en varias direcciones, es complejo.

Mi idea de entrenar con este nuevo potenciómetro es mejorar la eficiencia. Para ser finisher en el Spartathlon es crítica la eficiencia al correr.

Hay una correlación lógica entre pulsaciones y potencia. La diferencia es que el potenciómetro es capaz de detectar rápidamente los cambios bruscos en la actividad. La frecuencia cardíaca tiene un delay (inercia fisiológica) para mostrar dichos cambios.

Noto cambios en la potencia al cambiar la cadencia. Seguiré utilizando el dispositivo y utilizar su lectura para optimizar mi técnica.

Enero 2018. Por segunda vez en mi historia de running, decido correr bajo el plan de un entrenador. Rodrigo, a quien conocí en el UTMB 2014, hace dos años que está siguiendo un plan propuesto por Facundo, de Get Fit. Cuando empezó con dicho plan, me llamó mucho la atención, ya que la base del mismo era correr a muy bajas pulsaciones.

El plan le dio excelente resultado a Rodri, y contacto a Facu para empezar con él.

Sigo con mi mente en el Sparta. Ya van más de tres años que el objetivo está allí. Tal vez con esta nueva forma de entrenar, pueda llegar al objetivo de ser capaz de correr durante 10 horas a 10 km/h de promedio. Como indiqué al principio de esta entrada, es lo que se necesita para clasificar al Sparta, y para ser capaz de terminarla también.

Mayo 2018. La nueva estrategia de entrenamiento funciona muy bien. De a poco estoy ganando velocidad a bajas pulsaciones. En junio haré una carrera de 6 horas en Mar del Plata, y a partir de ese resultado veré si estoy para clasificar al Sparta. Si la respuesta es positiva, Icarus 24 hs en Fort Lauderdale, en noviembre será el evento elegido para clasificar.

Octubre 2018. En las 6 horas no llegué a cumplir el objetivo que era hacer al menos 50 kilómetros. Hice 49. Y luego vino el DNF en el Tor des Geants en septiembre.

Igualmente, me inscribí a Icarus Ultrafest para noviembre.

Me di cuenta de que pese a haber progresado mucho desde aquel momento hace más de 4 años en que me propuse estar en la línea de partida del Spartathlon, he llegado a un punto en donde si no introduzco cambios importantes, no lograré ese ansiado objetivo.

Ya sabía que para el Sparta, este cambio era necesario. Dos meses antes del Tor, y a través de una recomendación de Facu y Rodri, hago una consulta a un médico nutricionista. Me realiza un análisis antropométrico y genera un plan de alimentación a mi medida. El estudio dice que en mis 74 kg de peso y 1,80 m de estatura, tengo 20 kg de masa adiposa. Me impactó este dato.

Ni bien regreso a Argentina luego del Tor, comienzo a seguir el plan en forma estricta. La idea no es necesariamente bajar de peso, sino cambiar el mix músculo-grasa. Aumentar los tejidos musculares y disminuir los grasos. Claro que si la proporción de grasa es alta, naturalmente se irá perdiendo peso al implementar el plan.

Desde que hice el estudio, corrí el Tor (volví con algunos kilos menos) hasta hoy, fines de octubre, 2018, bajé 5 kilos. Actualmente mi peso es de 69 kg. Me siento excelente, fuerte, con mucha energía y claramente más rápido. Estoy muy contento con estos resultados!

Abril 2019. Me voy acercando al objetivo. Logro terminar el maratón Internacional de Santiago en menos de 4 horas!

Este gran hito en mi preparación para el Sparta implica haber logrado correr a un ritmo de 5:40 (10,6 km/h) durante 4 horas! Recordemos que para clasificar necesito correr a 6:00 (10 km/h) durante 10 horas. O sea que el ritmo en Santiago fue mucho mejor que el necesario para clasificar. Pero claro, ¡hay que mantenerlo por 6 horas más!

En junio 2019 correré Comrades y en septiembre 2019, el Tor. Las únicas dos espinas que llevo clavadas (fui DNF en ambas) y que pienso sacarme este año.

Ya estoy pensando en alguna carrera de 100 km para clasificar al Sparta en enero 2020. Veremos...

Diciembre 2020. El año de la pandemia. En 2019 pude quitarme la espina de Comrades Up-Run, pero no la del Tor. En este año, las competiciones de todo el planeta se cancelaron. Recién ahora comienzan a aparecer de nuevo fechas para 2021.

Descubro la Jackpot Ultra. Una carrera de 48 horas que se corre en febrero en Las Vegas. El rango de temperaturas históricas medias es de 17 la máxima y 12 la mínima. Ideal. Me anoto sin pensarlo dos veces.

Analizo que el entrenamiento de base que vengo haciendo con Facu es excelente, pero que si quiero lograr el objetivo de hacer 280 km en 48 horas para clasificar al Sparta, debo complementar con entrenamiento específico. Encuentro a Nicolás (Le Group), spartatleta en 2013. Es entrenador. Lo contacto...

20 de diciembre, 2020. Primera semana de entrenamiento con Nico. He decido cambiar de entrenador. La base armada por Facu en todos estos años es impecable. Ahora necesito entrenar específicamente para el Sparta, y creo que Nico cumple tal objetivo. Hoy hago un test de 10 km y logro marca récord en toda mi historia: 47 min 55 seg!

Septiembre 2021. Soy finisher del Tor des Geants y Nico es finisher (por España) del Sparta otra vez. Muy enfocado para encarar a partir de la recuperación del Tor, el plan que me lleve a estar parado en esa épica línea de largada...

Octubre 2021. Definimos con Nico el plan para encarar el Spartathlon 2023:
    - 100% foco en entrenar para el Sparta durante 2 años
    - Correr una carrera de 24 Horas en mayo 2022
    - Correr una carrera de 24 Horas en octubre 2022

Mayo 2022. Después de las 24 Horas de Termas de Río Hondo decido volver con Facu. ¿Qué pasó?
No logré clasificar. Hice 138 km. Muy pobre marca.
Con Nico aprendí muchísimo sobre correr ultras. Una de las cosas más importantes fue lograr apoyar los pies sin generar tensión en las pantorrillas. Esto fue siempre causa de lesiones y en esos fondos interminables con Nico logré que mi cuerpo se acomodara al concepto de que las piernas solo sirven para no caerse, pero no para correr. Uno de esos fondos fue desde mi casa en Pilar hasta Constitución y luego a Palermo. ¡Fueron 8 horas!
El tema es que la mayoría de los entrenamientos fueron por sensaciones y por mi forma de ser prefiero saber a qué frecuencia cardíaca debo ir, o ir mirando la potencia. Eso me divierte y la diversión es parte fundamental de esta pasión que tengo. Facu es más orientado a esta forma de entrenar.

Octubre 2022. Corro Immortals Race, en Grecia. Hermosa carrera que pasa por Sparta. Son 142 km y para clasificar al Spartathlon es necesario terminarla en menos de 17 horas. Tardo 21,5 horas y llego lesionado del tibial anterior, además del desmayo en la llegada. ¡Pero no me daré por vencido!

Octubre 2023. Me anoto en Grand Union Canal Race. Es una carrera desde Londres hasta Birmingham, en Inglaterra. Son 232 km y deben hacerse en menos de 34 horas para clasificar al Sparta. 
Todo este año le puedo dedicar un poco más de tiempo a correr, ya que tomé la decisión de armar mi emprendimiento personal XTRIM, y dejar la relación de dependencia después de más de 30 años.
Cada mes de 2023 fui a correr a la montaña y sumé +30.000 metros de desnivel.
En noviembre corro 12 Horas en Balcarce para probar la estrategia a seguir en GUCR.

Noviembre 2023. Balcarce 12 horas resultó con sentimientos encontrados. No logré hacer el objetivo que me había propuesto (96 km). Aunque el calor (32 °C) ayudó al no cumplimiento. Corrí 4,5 minutos y caminé 1,5 minutos toda la carrera. Terminé con 80 km que me posibilitaron acceder al podio en mi categoría. Veremos qué ocurre en Inglaterra. Mientras tanto ya hablé con Facu para redoblar el entrenamiento en pos de lograr las ansiadas 34 horas en GUCR.

Mayo 2024. Corro el Grand Union Canal Race. He decidido que esta será la última oportunidad que me daré para clasificar. Vengo muy bien entrenado y motivado. Voy con asistencia. Fede se viene desde España para hacerlo. Mi objetivo es probar que puedo mantener un ritmo de 8 minutos y medio por kilómetro, durante 34 kilómetros. 
Comienzo muy bien, pero al cabo de las 6 horas ya me cuesta mantener el rimo. A las 7 horas, decido parar al ver que no lograré mantener el plan durante 27 horas más.
Así concluye mi aventura para intentar estar en la mítiga línea de largada.

Pensamientos finales
- Es necesario entrenar un volumen de kilómetros muy elevado para esta carrera. Unos 100 por semana. Ya no disfruto correr tanto. Me saturé.
- Hay que tener una genética que permita sumar tantos kilómetros sin lesionarse. Hay que tener una genética que permita ir rápido, a unos 6 minutos el kilómetro, en zona 1 cardíaca. Nunca logré ambas cosas.
- Pero lo más importante es haber dejado de disfrutar el proceso (que fue bien largo). Estoy orgulloso de cada uno de los intentos. Lamento no haberlo logrado, aunque estoy en paz desde que la decisión ha pasado por aceptar el tema genético, y cambiar de rumbo al dejar de disfrutar el camino.

El Sparta será reemplazado por otra en las 25 carreras más extremas del mundo. 

¡LA PASIÓN CONTINÚA!

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