jueves, 7 de mayo de 2026

PLANNING!


¡LO HECHO EN LOS ÚLTIMOS MESES!

2025 JUN  ST. JACQUES by UTMB, 50 km, FRANCIA          FINISHER

2025 JUN  GOBI MARCH, 250 km, MONGOLIA                 FINISHER

2025 SEP  BIMBO GLOBAL RACE, 10 km, ARGENTINA          FINISHER

2025 NOV  BARILOCHE by UTMB, 55 km, ARGENTINA          FINISHER

2026 MAR  TANDIL ADVENTURE RACE, 29 km, ARGENTINA      FINISHER

2026 MAY  CHAMPA ULTRA RACE, 60 km, ARGENTINA          FINISHER

¡LO QUE VIENE!

2026 JUL  NONO TRAIL RUN, 60 km, ARGENTINA            REGISTERED

2026 NOV  ANTARCTIC ICE ULTRA, 100 km, ANTÁRTIDA      REGISTERED



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¡Las próximas crónicas serán también en video!

Champa Ultra 60K

El 2 de mayo se organiza esta carrera en el valle de Traslasierra, Córdoba. Buena preparación para el objetivo A de este año, que será correr 100 kilómetros en la Antártida.

Salimos con Caro unos días antes de la largada, rumbo a Nono, donde haremos base.

En una de las últimas salidas a correr tuve que disminuir el paso, ya que sentí un pinchazo en el gemelo derecho. Por suerte, al bajar el ritmo no molestaba más, así que hice las dos salidas anteriores a la carrera a un ritmo lento, de recuperación.

Llegó el día. Salgo a las tres de la mañana a San Javier en la camioneta. Llego unos minutos antes de las cuatro al Balneario Municipal, desde donde largaremos a las cinco.

Estaciono y me quedo esperando a que el reloj marque las cuatro y media. A esa hora en punto, comienza el locutor y se va generando el ambiente de carrera.

Tengo hecha una tablita con mi plan a ejecutar. La carrera tiene tres cortes, incluyendo el final en la meta. Así que mi objetivo es asegurar el paso por los cortes, yendo a un paso que sea disfrutable para mí.



Vamos a hacer cima en el Cerro Champaquí, el más alto de la provincia de Córdoba, así que allí hay otra motivación importante en esta carrera.

La acreditación, el día anterior, merece un párrafo aparte. ¡Espectacular! Una expo armada en el Balneario Municipal digna de la mejores carreras europeas. Hacía mucho que no vibraba con el ambiente del running, y acá sí ocurrió. 

El kit de la carrera, superlativo. Buzo con capucha, primera piel, remera técnica, buff, y remera post-carrera. Todo de alta calidad y diseño. También incluye geles en cantidad, y más cosas.

Largada hasta el puesto Ferreyra

El primer control horario está en el kilómetro 14,5. Dan tres horas y media para llegar. Con lo cual, la estrategia es hacer esta primera parte rápida para llegar bien al corte posterior.

En la tablita que construí en Excel, una de las entradas es la velocidad equivalente que quiero tener en la carrera. Entonces, a partir del desnivel, la tabla calcula la velocidad real a la que debo moverme.

En este primer tramo, la velocidad equivalente da 10,6 km/h, lo cual es una velocidad alta para mí si quiero disfrutar y no quemarme. Voy entonces a un ritmo fuerte, pero no tanto. La idea es compensar un poco en el segundo tramo, antes del corte.

Tardo una hora y media, en vez de una hora diez en llegar al puesto. Se puede correr bien, vamos por lugares amplios, aunque siempre subiendo.

Desde Ferreyra hasta el Corte 1

Tengo cargada la tablita en mi reloj. Usé la opción de PacePro que trae el fenix 7 incorporada. Está bien, aunque prefiero mi tablita analógica, ¡jaja! Si el track está bien armado, y los waypoints bien situados, va avisando con precisión el momento en que se cruzan, y además calcula la hora estimada de arribo a cada uno.

A los diez kilómetros debemos cruzar el primer río, el cual empapa las zapatillas completamente. No me preocupo, ya que mi sistema anti-ampollas funciona a la perfección.



Espero que llegue el puesto con el corte en el kilómetro 14,5. ¡Paso a las tres horas exactas! O sea, quince minutos mejor que el plan. ¡Excelente!

En realidad no me di cuenta en el momento que pasé el control. No era un puesto de avituallamiento, y ya por el kilómetro 16  recordé que aproximadamente en la distancia del corte había una persona de la organización que me dijo "¡Vamos, que venís muy bien!" ¡Ahí era el corte!

Del Corte 1 a Bifurcación

Paso en cuatro horas y veinticuatro minutos. Seis minutos mejor que el plan. El puesto aparece unos quinientos metros después de lo previsto, pero todo bien. Como media banana, unas papas fritas, recargo agua, bebida isotónica, y sigo.

Estoy en el punto más alto de la primera etapa. Todo en subida. Duro, pero disfruto mucho cada paso. El hecho de venir cumpliendo el plan, da mucha confianza, y permite el disfrute a pleno. Aquí arriba hace frío. Se me congelan las manos, pero nada crítico.

De Bifurcación al Corte 2

Comenzamos a bajar. Voy por una calle de ripio con la pendiente exacta para bajar rápido y sin ponerle presión a los cuádriceps. Abro y cierro las manos para que se normalicen del frío, lo cual ocurre a los veinte minutos. También al bajar, sube la temperatura.

Ahora sé que el corte no será un puesto, y efectivamente llego a una persona de la organización en el kilómetro previsto (en realidad unos quinientos metros más), a las cinco horas 10 minutos de carrera. Esto significa tener ¡50 minutos de margen!

Esto me da una tranquilidad absoluta, y el disfrute se potencia. Lástima que luego pasará algo que transformará esta felicidad en una pesadilla infernal...

Del Corte 2 al puesto González

Sigo disfrutando a pleno, descendiendo por estos paisajes maravillosos y a una temperatura ideal de unos 13 °C. El sol aparece de a ratos, lo suficiente para darme una oleada de calidez, pero sin precipitar la sudoración.

Llego al puesto a las 12:30, que en vez de estar en el kilómetro 33,5 está en el 34,5. O sea que pese al corrimiento de un kilómetro, voy en plan.

Tomo un caldo, como banana y turrón, y sigo. ¡Ahora viene la trepada al Champa!

Me abrigo con el minipolar que llevo en la mochila, anticipando que haría frío, y no quiero que se me congelen las manos otra vez.

De González a la cima del Champa

Debemos llegar a una altura de 2800 m, y vengo muy bien, así que sin prisa y sin pausa, encaro la subida. Me saco el polar y lo guardo. Siento calor. Es una subida dura, casi todo por piedra y en la última parte rocas enormes que a veces se hace necesario usar las manos para ascender.

¡Hermoso! En esta parte nos cruzamos con muchos turistas, ya que el camino de ascenso coincide con el de los "civiles" que van en busca del logro también. Todos muy respetuosos. Hay lugares donde el paso es para una sola persona, y quienes vienen bajando siempre nos dan el paso a los corredores. Y además, nos regalan palabras de aliento. Muy lindo todo esto.

Y siendo las tres menos cinco de la tarde (o sea, cinco minutos antes que el plan), ¡hago cumbre!

¡Qué felicidad!

Voy en remera de manga corta. No sopla el viento. Los turistas me miran y dicen "¡Abrigate, que te vas a enfermar!"

Lástima que hay bruma, y no se ve la vista para abajo. De todas maneras me tomo unos minutos para disfrutar el momento y filmar el paisaje, sellando el logro.

Desde la Cima hacia el puesto en el Filo

Decido comenzar el descenso. Bajamos unos cien metros de desnivel, y allí comienza un trayecto hasta el kilómetro 45,5.

Es todo por calle amplia, y puedo correr de a tramos. Se sube y baja, siempre manteniéndonos a unos 2600 metros de altitud. Siento frío en los brazos, pero sigo así ya que prefiero no parar a sacar el polar de la mochila.

El puesto aparece al kilómetro 47,5. Ya el desfasaje de los puestos es de dos kilómetros. Un corredor me pregunta cuánto me marca el Garmin, y vemos que el suyo también indica esa diferencia.

Van once horas y media de carrera, y pese a estos corrimientos de los puestos, sigo en plan. Sigo disfrutando a pleno. En este puesto nos dicen que había pizza, pero ya se la habían acabado los que pasaron antes. Tampoco hay isotónicos acá. Uno de los pocos puntos débiles de la organización.

Desde el Filo al puesto Ramón

En este sector ocurre lo impensado. El disfrute se transforma en agonía, y aunque el fantasma del DNF ya lo tengo bastante domado, comienza a revolotear en mi cerebro.

Comienza una bajada mortal. Terrible pendiente, embarrada, con mallines que transforman el pisar en un acto de fe. Ruego que el pie no se deslice en cada paso, ni que se tuerza, pero eso solo ocurre yendo a un paso de tortuga. Y tampoco es suficiente, ya que me caigo varias veces. Esto provoca golpes en varias partes, uno especialmente fuerte en el tobillo, además de lastimaduras en brazos y manos.

Aunque lo peor es el cumplimiento del plan, que hasta ahora venía perfecto. Este tramo pensaba hacerlo en una hora, y me lleva ¡dos horas y media!

Con este retraso, llegar a las 20:00 a la meta se transformó en el gran desafío a vencer.

El plan era terminar a las 18:30, y vengo con una hora y medio de atraso...

Y para peor de males, el puesto que originalmente estaba previsto en el kilómetro 52, y que con el desfasaje espero alcanzar en el 54, ¡tampoco aparece!

Pienso que la organización seguramente va a retrasar el corte en la llegada. Atrás mío viene fácil una veintena de corredores. Pero eso no me tranquiliza. Porque podría perfectamente no pasar. De todas maneras, sigo a un ritmo seguro. Lo peor que puedo hacer es forzar la máquina y romperla. Guardo energías para lo que espero sea un tramo rápido desde el último puesto hasta la llegada.

El puesto aparece en el kilómetro 55. No necesito recargar agua, así que hago una breve pausa para tomar una cápsula de sal, comer un gel, y sigo. Lo bueno es que me dicen que la meta está a ¡cinco kilómetros! ¿Será verdad? Lo tengo en cuenta, pero planeo esta última parte pensando que la meta estará en el kilómetro 62.

Van trece horas cuarenta minutos de carrera. Tengo una hora veinte para llegar. Si no aparecen sorpresas, debería lograrlo.

Desde Ramón a Meta

Comienza una bajada relativamente veloz por calle de tierra. Algunas piedras y un terreno no del todo liso, dificultan ir un poco más rápido. Lo bueno es que me siento bien, fuerte. Mi cuerpo aún puede correr, pese al esfuerzo de tantas horas. Eso me da mucha fuerza y motiva a mantener el intento de llegar antes de las ocho de la noche.

Pasan tres kilómetros, siempre por la misma calle. Se escucha al locutor en la llegada cada vez más cerca. Son las siete y veinte. "¡Ya está!", pienso. La calle va directo al pueblo, no puedo tardar cuarenta minutos en llegar. Pero... aparece alguien de la organización que me indica doblar y ¡meterme en un sendero que iba en ascenso! ¡Noooooo! Rara vez pregunto a los organizadores cuánto falta, pero en este caso la ansiedad pudo más. "Dos kilómetros para la meta", me responde. 

Sea como sea, con cuarenta minutos y dos kilómetros por recorrer, solo un desastre podría evitar que llegue después de las ocho. 

Así que con la linterna otra vez encendida, y luego de cuatro pasajes por el río que pasa por San Javier, agotado, lastimado, con mucho frío, pero feliz, llego a meta faltando veinte minutos para el cierre, y luego de más de catorce horas de batalla.



¡Qué aventura!

Será hasta la próxima, también por esta zona: Nono Ultra Trail en julio. ¡Allá vamos!

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miércoles, 18 de marzo de 2026

Tandil Adventure Race 2026

Llega marzo, y con él, una nueva edición de mi clásico anual. Esta es la número 13 consecutiva que corro.

Salimos el viernes en la camioneta, con Caro y Celi hacia Tandil. Vamos por la RN 2, por Brandsen, Gral. Belgrano, RP 29 y luego la 74. Hermosos paisajes se ven por la 74.



Hace un par de semanas que arrastro un cuadro agudo de cólicos intestinales, producto de un pescado que comí, o de un virus que me contagié en el hospital cuando fui a hacerme los chequeos anuales. Llegué a tener 38 °C de temperatura. 

Viajo con algo de malestar, pero soportable. 

El lugar elegido es una cabaña, a tan solo tres cuadras de la largada en el Parque Independencia. Espectacular la ubicación, aunque el barrio, y la cabaña en sí, resultaron por debajo de nuestros estándares. El año que viene quedará delegada la búsqueda del hospedaje a Caro.

El sábado Celi se junta con amigas que tiene en la ciudad, y Caro va a recorrer un pueblito en las afueras. Yo me quedo viendo tele. Tomo un Sertal, y espero que por fin cese el malestar.



El domingo me levanto a las 06:30. Me siento bastante mejor, aunque algo débil. Me cambio y 07:40 salgo para la largada. Llego enseguida y en quince minutos comienza la aventura.

El plan es ir tranquilo, disfrutando. No esforzarme al punto del sufrimiento. Así que decido correr por sensaciones. Nunca miré el reloj para ver pulsaciones o ritmo. Solo para ver el tiempo de carrera y distancia, de manera de organizar bien la ingesta de líquido, sales, y geles.

La estrategia de nutrición es igual a la del año pasado: dos caramañolas de 600 ml, mochila de 3 litros, 4 pastillas de sal y cuatro geles. Esta vez llevo 4 dosis de Tailwind (de 3 scoops cada una). Funciona perfecto.

El recorrido es similar al del año pasado. Son 29 kilómetros con algo más de 1100 m de desnivel.

Esto equivale a correr unos 40 kilómetros en el llano, aproximadamente. Calculo entonces que tardaré unas cuatro horas y media en terminar.

Los paisajes de este recorrido son hermosos. Mucho más trail, y menos calles. Voy disfrutando cada paso. Al ritmo que llevo, estoy en la media, así que siempre tengo corredores por delante y por detrás.

Aprovecho el ritmo tranquilo y filmo para el canal de Youtube.

El plan de hidratación es el siguiente: salir con las dos botellas preparadas con agua y una dosis de Tailwind cada una. Al llegar al primer puesto de control, en el kilómetro 8,5, ya debería tener una vacía. Cargar agua y tercera dosis de Tailwind. Y en el puesto del kilómetro 17, hacer lo mismo con la otra botella. Dos paradas breves, carga de agua y seguir. No usar el último puesto en el kilómetro 22,5.

Pero al kilómetro 10 se me cae una de las caramañolas y se rompe. Debo cambiar el plan y entonces, también uso el último puesto de control para reabastecer el agua.

Hace mucho calor. En los puestos bebo más agua y Gatorade para compensar.

En los últimos kilómetros paso a mucho corredores con calambres importantes, que van caminando o que directamente están tirados al costado del sendero.

Fundamental las 4 pastillas de sal. En esta edición, una quinta no hubiese estado mal.

Y así, a pleno disfrute, en un día hermoso, temino esta carrera infaltable en mi calendario, empachado de trail y magníficas vistas. Aunque la hice sin exigirme demasiado, al terminar me sentí bastante cansado. Seguramente consecuencia del malestar intestinal de los días anteriores.

Termino en 4 horas 40 minutos, siendo 39 de 86 corredores en mi categoría. ¡Feliz!

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domingo, 7 de diciembre de 2025

Bariloche by UTMB

La aventura comienza el domingo 16 de noviembre. Tomo un avión a Bariloche. Caro está en Nono y la idea es que viaje desde allá y nos encontremos. Finalmente esto no pudo ser. 

Me alojo en una hostería en el Centro. Bariloche está hermoso, como siempre. Las vistas del Lago Nahuel Huapi al acercarme por la ruta son sublimes.



La temperatura está ideal, fresco, soleado y seco. 

El martes alquilo una Yamaha Teneré 250 y lo voy a visitar a Kevin. A la ida voy por la ruta 40, haciendo el camino de los Siete Lagos. Antes de llegar a San Martín de los Andes me desvío a Meliquina: ripio de unos 40 kilómetros que estuvo muy divertido. 



Encuentro con Keff y María José en su nueva casa. ¡Muy copado todo! Al otro día vuelvo a Bariloche por el paso de Córdoba, muy lindos paisajes y algo más de ripio.

Ya es miércoles y nos encontramos con Moya, Rosso y Chelo para acreditarnos. Voy a correr los 55 kilómetros con +3000 de desnivel. Mi idea es pasar con algo de margen por los cortes y disfrutar. La tablita que hice prevé terminar en unas 12 horas de carrera. Todo perfecto, muy bien la organización. 



Vamos a almorzar y luego nos separamos con los runners. Devuelvo la moto. 

Jueves me despierto a las 3 de la mañana, me preparo y salgo a las 03:50 a tomar el bus hacia la partida. El punto de encuentro es el Centro Cívico, y ya hay mucha gente haciendo cola. Aquí no tan bien la organización. 



La largada es en Los Baqueanos. Me lo encuentro a Paco. Salimos pasadas las 05:30. Es de noche y está fresco, muy agradable para correr. Los primeros 4 kilómetros son llanos y voy algo rápido para no tener que hacer mucha cola al comienzo del ascenso. Hice bien, porque hubo un par de colas antes del cerro Pontoneros. 



Debemos subir a 2000 metros de altura. La subida se me hace muy entretenida. Cada vez refresca más. En la cima está nevando. Voy con una piel manga larga (Salomon roja) y calzas negras largas, perfecto. El problema vendría en la bajada: son 1200 metros de desnivel a hacer en unos 2 kilómetros. El terreno está blando y con muchas piedras. Además, voy con unas Asics Trabuco que son muy cómodas y tienen gran agarre, pero poca protección adelante.



A partir de ahí, comienzan mis dedos a ser taladrados constantemente y, de vez en cuando, siento el dolor de alguna piedra que golpea mis uñas. Me pasa Paco. Voy enfocado en el primer corte a los 16,7 kilómetros. Paso con 20 minutos de margen sobre el plan. Bien. Me duelen los pies. Me saco las zapatillas y por primera vez encuentro las medias rotas en el dedo gordo de ambos pies. El izquierdo está peor. Sé que perderé la uña por primera vez, pero hay que seguir. 



El dolor en los pies me impide continuar con el disfrute que venía teniendo hasta ahora. No filmo más, aunque los paisajes son espectaculares, realmente. Lo paso a Paco. Ahora la carrera es relativamente tranquila en cuanto a desnivel, hasta la última subida, que será el Cerro Otto. Aumento el colchón sobre el plan a 25 minutos. 

Volvemos al Lago Gutiérrez. Imponente como siempre. Lo bordeamos y tomamos por la picada del Frey.

En los puestos de control cargo agua y Gatorade, como bananas y naranjas, y sigo. Voy más lento, pero me aseguro de estar en plan.

Llego al último corte exactamente como lo había planeado. El puesto de control es el Trypay y ahí me relajo. Me duelen mucho los pies y esta parte final se me hace interminable. 

Paso por la base del Cerro Catedral. ¡Cuántos recuerdos hermosos!

Y por último, la subida al Otto. La hago muy lento. El terreno está flojo y mis pies muy doloridos. Paso por la confitería giratoria y ahora sí, a bajar al Centro Cívico de Bariloche.



Llego a las 11 horas y 56 minutos de carrera. El objetivo de los 2 Running Stones se ha cumplido, disfruté mucho la primera parte, y tengo que ver cómo mejorar el tema del dolor en los pies.

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martes, 9 de septiembre de 2025

Bimbo Global Race

Correr por un Pan Compartido

Me inscribo ya que mi profe ha puesto un test de 10 km en el plan de entrenamiento. Hacerlo solo es una posibilidad, pero anotarse en una carrera es mucho más motivador, y así lo hago.

Me fijo en la bitácora, y la última vez que corrí 10 km competitivos fue en 2015. ¡Hace 10 años!

En esa oportunidad marqué un tiempo de 50 minutos y 36 segundos. Interesante ver que tan lejos o cerca estoy de ese tiempo esta vez.



La causa

Más allá de lo personal, lo que hace especial a la Bimbo Global Race es su propósito. Este año, gracias a más de 10.600 inscripciones en Buenos Aires, se donaron 213.640 rebanadas de pan al Banco de Alimentos de Buenos Aires y al Banco de Alimentos de Córdoba. Cada paso que dimos tuvo un eco solidario en la mesa de alguien que lo necesita.

Largamos

El 7 de septiembre amanece fresco en Buenos Aires. El pronóstico prevé unos 6 °C a la hora de la largada, las 08:00 AM.

Desde temprano, la Avenida Figueroa Alcorta empieza a llenarse de corredores, familias y chicos con la energía propia de una fiesta deportiva. La Bimbo Global race, más allá de lo deportivo, busca algo mayor: que cada zancada signifique solidaridad.

El clima es perfecto para correr: cielo despejado y temperatura de unos 10 °C. 

Impresionante la cantidad de corredores. Para los 10 km, unos 5.000. Y en total, sumando todas las distancias (5 km y 3 km) ¡somos unos 10.000!

Se hace difícil comenzar, por los pocos espacios libres. Sin embargo logro establecer un paso rápido, pero que sabiendo que seré capaz de mantener durante los primeros 8 km. Luego aceleraría y lo dejaría todo. Ese es el plan.

Voy disfrutando estos paisajes conocidos de mi barrio de Palermo. Me siento exigido, pero con resto. No miro nunca el reloj. Me propuse hacer este test corriendo a sensaciones.

Los kilómetros van pasando y me siento muy bien. Creo que voy rápido, me siento así.

Llevo el agua a consumir (300 ml de Powerade), dos geles, y una pastilla de sal. Antes de salir tomo una pastilla de cafeína y una de sal.



Así llego al kilómetro 8, muy entero. Apuro un poco el paso. Y al 9, un poco más.

Luego vería que llevé un promedio de unos 5 minutos 20 segundos hasta el kilómetro 8. El anteúltimo lo hice a 5:06 y el último a 4:50. El promedio de pulsaciones: 162. 

Tiempo final: 53' 02'' De 160 corredores en mi categoría, termino 60, ¡nada mal!

¡Misión cumplida por dos! Por el test y...

Este domingo confirmo que correr no solo se trata de llegar a la meta, sino de compartir el camino. Y pocas veces ese mensaje es tan claro como en esta carrera, donde cada kilómetro es, literalmente, un pedazo de pan compartido.

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jueves, 17 de julio de 2025

Trail du St. Jacques

La aventura empieza bastante antes que la carrera esta vez.

Logramos coordinar la familia completa y a mediados de mayo nos encontramos los cuatro en Madrid. Alquilamos un coche y viajamos hacia el sur de España. Nos hospedamos en Sevilla y aprovechamos a hacer un “free walking tour” al día siguiente.





Luego cruzamos a Portugal y nos quedamos un par de días en el Iberostar de Lagos. Hermoso y súper relajante. ¡Cómo estamos disfrutando este viaje! Los chicos están más grandes y estar todos juntos es tan valioso para mí.

Nuestro próximo destino es Lisboa. ¡Qué lindo es correr bordeando el río Tajo!

Ya pasados diez días, comenzamos la vuelta. La dejamos a Celi en la frontera norte de España. ¡Va a hacer sola el camino de Santiago portugués!

Al otro día nos despedimos de Nico, que vuelve a Buenos Aires a continuar sus estudios, y con Caro nos vamos a Fuengirola.

Fuengirola es uno de mis lugares en el mundo. En los meses de mayo y septiembre el clima es perfecto. El sol es fuerte pero no abruma, corre un fresco que llena el alma de energía. La costanera sobre el Mar Mediterráneo es infinita. Cómoda para correr. Se forma una bahía desde donde se ve Benalmádena para un lado, y el faro de Mijas hacia el otro. Corro con la arena de la playa casi tocándome las zapatillas.



Nos quedamos en un departamento enfrente de la playa, desde donde se ve toda la bahía, el mar, y los días que hay luna llena, la visión del astro reflejado en el mar emociona hasta las lágrimas.

Una vez disfrutados en forma increíble estos días, la aventura sigue en Toulouse, Francia.

Nos encontramos con Scuby y Lúa, amigos hace más de cincuenta años, para un moto tour por Francia. Es un proyecto que veníamos hablando con varios de los compañeros del colegio y finalmente pudimos concretarlo nosotros tres.



Alquilo una Yamaha MT09, de 900 cm3. Hermosa. Son cinco días en donde recorremos unos mil kilómetros por ciudades como Rocamadour, Cardaillac, Conques, Cordes-sur-Ciel, Albi, Bagneres de Bigorre, Lourdes y un circuito por los Pirineos.



Cada día es una máquina de generar recuerdos. Todo es espectacular, la experiencia de manejar una moto de esa envergadura por primera vez, los paisajes, la compañía de mis amigos, las charlas profundas con vinito rosado francés de por medio, y tantas vivencias más.

Al terminar, nos quedamos con muchas ganas de continuar, así que en breve ¡¡se vendrá el moto tour parte 2!!

Y ahora sí, me enfoco en la carrera. Nos despedimos con los chicos y parto en tren desde Toulouse hasta Le Puy en Velay, lugar desde donde comienza la ultramaratón Trail du St. Jacques, by UTMB.

Interesante pueblo al sur de Lyon, con macizos volcánicos y paisajes hermosos típicos de la campiña francesa.



El Trail du Saint Jacques by UTMB se llama así porque sigue, en parte, el Camino de Santiago (en francés, Saint Jacques de Compostelle), una famosa ruta de peregrinación medieval que cruza Europa y termina en Santiago de Compostela, en España.

El recorrido del trail pasa por tramos del Camino de Santiago, especialmente por la parte francesa conocida como la Via Podiensis, que comienza en Le Puy en Velay, uno de los cuatro grandes puntos de partida tradicionales en Francia para los peregrinos.



Llego el 13 de junio, me acredito al día siguiente y la carrera comienza el domingo 15 de junio.

Son 53 km con +2100 m de desnivel, que deben hacerse en menos de 11 horas 30 minutos.

Teniendo en cuenta que el 22 de junio comienzo una de las carreras en mi listado de las 25 más extremas del mundo, mis objetivos para este trail son tres:

  Disfrutar

        No lastimarme

        * Conseguir los 2 running stones

Con estas metas en mente, construyo una tablita que me permitirá pasar por los puntos de corte con cierto margen, y regular el ritmo en todo el trayecto.

Largamos a las 7 de la mañana, ya de día y con temperatura agradable. Nos llevan en ómnibus desde el pueblo hacia la largada. El arco de llegada será entonces en Le Puy en Velay. Voy con remera de mangas cortas y la mochila Raidlight Olmo que usaré en el desierto de Gobi.

La primera parte es una subida interminable, infinita… Al no conocer el circuito, me esfuerzo acá para asegurar pasar por el primer corte a tiempo. No llevo banda cardíaca, aunque calculo que mis pulsaciones están seguramente en zona 4.

La estrategia funciona bien, ya que paso por la primera barrera horaria con margen de una hora.

Casi todo el desnivel de la carrera está presente en el primer tercio, con lo cual sé que pasando el segundo corte bien, ya no debería tener que presionar tanto el acelerador.



Y así efectivamente es. Paso el segundo corte con más de una hora de margen, y a partir de allí me dedico a disfrutar los paisajes y la carrera. Ya no importa si me pasan corredores, o la posición final en la que terminaré. Voy por ser finisher y de no mediar ningún imprevisto crítico, estoy encaminado para lograrlo.

La carrera tiene todo lo que tiene que tener un trail para ser disfrutado. Buenos paisajes, buen desnivel, subidas que cuestan, aunque recompensadas luego con bajadas poco técnicas que alivian las pulsaciones, algo de lluvia, bosques, alguna baja técnica y barrosa hacia arroyos, piedras, en fin, no se puede pedir mucho más.



Luego de 9 horas y media, termino la carrera. Bastante cansado y con dolor en los cuádriceps. El esfuerzo del comienzo se siente, y las bajadas han impactado los músculos de las piernas.

Feliz de haber conseguido los tres objetivos, y ahora a descansar, ya que en una semana comenzará una nueva y gran aventura. Aunque esa será otra historia…

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