sábado, 19 de febrero de 2011

Cruce de los Andes 2011

Segunda experiencia en el Cruce!

Esta vez, formando equipo con mi amigo de toda la vida, Stevie. Venimos con un estado físico muy similar. Desde diciembre hemos estado saliendo juntos a correr.

Con la experiencia del año pasado, el Cruce deja de ser un fantasma desconocido para mí, y tomo esta edición de la carrera como un evento para disfrutar a pleno. Incluso llevo una botellita de vino tinto para las noches! 

Esta vez, la aventura sería desde orillas del lago Ruca Choroy, en Aluminé, provincia de Neuquén, hasta el Hito Internacional de Icalma, por donde cruzaríamos a Chile.

El pronóstico indica excelente tiempo para los tres días, lo cual se confirmó. Este año, entonces, la carrera fue diametralmente opuesta a la del año pasado. Un placer desde todo punto de vista.

El primer día fue bastante tranquilo respecto a la dificultad. Pero... En una de las bajadas, Steve acusa un dolor importante en su rodilla...

Otra vez! Mi compañero se lesiona y se complica la carrera.


No hubo problemas para terminar esta etapa. Lo hicimos en 3 horas 56 minutos y 34 segundos para recorrer los 28,3 km. Día espectacular y paisajes de ensueño.

Gran asado en el campamento y Steve va a la enfermería a que le revisen la rodilla.


Se le hizo una tendinitis. Le dicen que puede seguir, y le ponen una tela adhesiva por debajo de la rótula como tratamiento.

El campamento es a orillas del lago Ñorquinco. Rutina fundamental, meterse en las heladas aguas como terapia para las piernas.


Comienza el segundo día. A diferencia del primer Cruce, esta vez mi rutina de entrenamiento incluyó pasadas por los puentes de Panamericana. Increíble como ayudó esto a no sentir dolores hoy cuando me desperté. Físicamente, perfecto. 

Lástima que mi compañero se lesionó. Aunque no es grave, en las bajadas el dolor es grande y nos obliga a reducir el ritmo considerablemente.


Hoy dicen que será un día difícil. Son 27 km, pero un desnivel vertical acumulado de 1500 m.

El clima, increíble. Días despejados y una temperatura que rondaba los 24 grados. Resultó fundamental cargar agua a la salida, ya que tuvimos un gran trecho sin cruzar arroyos, y el calor consumía el líquido en nuestros cuerpos.

Una, dos, tres horas sin cruzar arroyos. Varios comienzan el proceso de deshidratación que dejaría a muchos afuera de la carrera este día.

Nos quedamos sin agua, cuando a las cuatro horas aparece un pequeño arroyo, cuya agua estaba sucia y con barro, oscura. 


La desesperación llevó a muchos a beber de este arroyo. Nosotros decidimos aguantar un poco más, y esperar la llegada de algún curso más potable. Hicimos bien.

Mientras seguimos camino, cruzamos a varios corredores descompuestos y vomitando. No deberían haber bebido de ese arroyo.

A los pocos kilómetros, llegamos a un río en donde pudimos refrescarnos, beber y volver a normalizar la hidratación para el resto de la carrera.

Fue muy duro este día, con ascensos en donde muchas veces tuvimos que utilizar las cuatro extremidades y descensos muy técnicos y empinados.


Al cabo de 7 horas 7 minutos y 22 segundos, llegamos! Campamento a orillas del lago Moqueue. Increíbles lugares!

                      

Como la salida se hizo de a tandas de 100, separadas por 10' cada grupo, la hora neta fue diferente de la oficial.

Llega el tercer día. También pronostican un recorrido desafiante. El clima, inmejorable. Steve viene soportando muy bien la lesión, pero continuamos llevando un ritmo algo más lento que el que podríamos tener en una situación normal. En algunos pasajes, me alejo un poco, siguiendo mi ritmo. Es difícil ir a un ritmo diferente del que uno naturalmente posee. Luego freno y espero su llegada.


Cruzamos arenillas volcánicas, piedra suelta, grandes manchones de nieve. Esta tercera etapa fue realmente dura.

                       


Luego de 26 km y 6 horas 15 minutos y 51 segundos, terminé otro Cruce! Finisher again!

Terminamos 224 de 506 equipos. Hubo 120 abandonos.

Así como la edición 2010 fue un gran desafío para la cabeza, esta, desde mi punto de vista, fue un gran desafío para el físico.

Así como critiqué algunos de los problemas del año pasado, este año felicito a la organización, en especial por el CIRCUITO elegido (gran mérito de R. Bustos). Una MARAVILLA que llevaré siempre en mi corazón. 

Otra excelente experiencia, y haberla compartido con un gran amigo, no tiene precio!






 Aquí con Keff, otro gran amigo, que nos brindó la hospitalidad de su casa para esta aventura



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