lunes, 8 de abril de 2019

PLANNING!


¡LO HECHO EN LOS ÚLTIMOS MESES!

2018 JUN      6 HORAS MAR DEL PLATA, ARGENTINA              FINISHER

2018 SEP       TOR DES GEANTS, ITALIA                                         DNF

2018 NOV     24 HORAS ICARUS FLORIDA ULTRAFEST, USA   FINISHER

2019 MAR     TANDIL ADVENTURE RACE, ARGENTINA          FINISHER

2019 ABR     MARATON DE SANTIAGO, CHILE                          FINISHER


¡LO QUE VIENE!


2019 JUN      COMRADES UP RUN, SOUTH AFRICA   REGISTERED!!   The Revenge #1 !!

2019 SEP      TOR DES GEANTS, ITALIA           REGISTERED!!   The Revenge #2 !!

Maraton de Santiago


03:59

¿Terminar un maratón en menos de 4 horas?

Ya tuve hijos, planté un árbol, escribo un Blog...

Como atleta, éste es un hito importante en mi mente. Un cuarto objetivo... aunque, en principio, muy lejano por dos razones:

- Correr en calle no es lo que más me entusiasma
- Mi mejor marca para esta disciplina es de 4 horas y 28 minutos

Así las cosas, el fin de semana viajo a Santiago de Chile con el objetivo de participar en el maratón de aquel país y clasificar a Comrades.

Para ello, debo hacer un tiempo de al menos 04 horas 49 minutos 49 segundos, para largar desde el último cajón, el H. Así lo hice la primera vez que corrí y terminé Comrades en 2016.



Voy muy tranquilo. A menos que tenga algún tipo de lesión, no debería tener problemas para conseguir esa marca.

Con el gran tiempo hecho en Tandil, en donde pude mantener un promedio de pulsaciones de 156 y las últimas salidas que hice (la semana pasada con Facu y Rodri: 2 horas para hacer 20 km, con pulsaciones que no superaron los 144), estoy seguro de que un tiempo realista puede estar en torno a 04:12. Con este tiempo, largaría Comrades desde el cajón F!!

Esto es, 10 km/h. Y acercándome al objetivo de alguna vez poder clasificar para el Spartathlon.

Pero... en lo profundo de mí, espero que el cuerpo me dé para bajar las 4 horas...

Viajo el viernes y me hospedo a 2 cuadras de la largada/meta. Muy buena y cómoda ubicación.

Esa noche coordino ir a cenar con Jaime, un compañero del trabajo. Buena copa de vino tinto, machitas a la parmesana, y unos ñoquis con carne, espectaculares. Larga charla rememorando tiempos pasados.

El sábado me levanto muy relajado y descansado. Voy caminando a la acreditación. Unos 2 kilómetros del departamento. Hay armada una Expo bien grande y completa. Con todas las marcas representadas y eventos. Muy buena. Sin colas. Perfecta la organización acá.



Una vez cumplido el trámite, me tomo un taxi y voy a visitar a Carine, otra compañera de trabajo, quien está internada en la Clínica Alemana. Por suerte ya pronto le dan el alta.

Luego a cenar y a ultimar detalles para la carrera. Me entero de que esta noche del sábado, Chile cambia su hora. Hay que atrasar los relojes una hora. Menos mal que me lo comentó el mozo del restaurant. Si no, hubiese descansado una hora menos y llegado al evento el domingo, una hora antes!

Domingo 7 de abril. 08:00 hs. Largada!

Voy muy liviano. Llevo dos caramañolas. Una con Tailwind y la otra que iré llenando con el polvo, y agua en los puestos previstos por la organización. Al principio hay uno cada 5 km, y a partir del km 15, uno cada 3 km. Más que suficiente.

Mi idea es ver el ritmo que llevo, intentando mantener las 144 ppm.

Al primer km voy a un ritmo de 5:24 y pulsaciones en 144. Excelente!

Segundo kilómetro, el ritmo está en 5:30 y pulsaciones en 150. Ok, ahora me debo mantener acá y ver como se va acomodando el ritmo.

Llego al kilómetro 5, con un ritmo promedio de 5:35 y frecuencia cardíaca siempre controlada en 150 ppm.

Debo cargar agua. Primer y único gran problema de la organización.

La gente entregando el agua está concentrada a lo largo de unos 5 metros de largo. Dan agua en vasos llenos hasta el primer tercio. Aglomeraciones y demoras inaceptables para reabastecerse. Un desastre el tiempo que se pierde. Increíble para un evento de esta categoría.

Y en todos los puestos de allí en adelante, lo mismo. Calculo que durante toda la carrera, fácilmente debo haber perdido alrededor de 1 minuto y medio yendo a buscar agua. Realmente inaceptable.

Miro el Garmin y mi ritmo, al salir del puesto, marca 5:38. Me lamento mucho por haber perdido esos segundos valiosos por un error de la organización.

Comienza la primera subida, y el ritmo cae a 5:40. Este es el ritmo necesario para terminar la carrera en menos de 4 horas. Ya con media hora adentro, me doy cuenta de que es posible. No será sencillo, pero es posible.


Decido aumentar el ritmo, pero nunca pasar las 155 ppm.

Así llego a la cima de la primera subida, en el km 15, a un ritmo promedio de 5:43

Complicado. A ese ritmo llego 2 minutos después de las 4 horas. Me preocupo un poco, pero veo qué sucede ahora en la bajada.

Son 4 km de bajada, en donde sin aumentar las pulsaciones, recupero bastante el tiempo perdido en las subidas y en los puestos de agua y llego al km 19 a un ritmo de 5:41. Me siento muy bien!

La carrera tiene un desnivel positivo acumulado de unos 400 metros.

Y sé que luego del km 30, es todo en bajada. Allí podría recuperar sin problemas ese segundo que me falta.

Pero a continuación, comienza la segunda subida! Del 19 al 30. No logro mantener el ritmo sin aumentar las pulsaciones, y todavía falta mucho. No quiero poner en riesgo el hecho de terminar, y decido mantener el control a 155 ppm siempre.

Me siento bien. Sin dolores y realmente disfrutando el evento.

Busco las sombras. Al sol, la temperatura se siente. De hecho, hubo 9 personas hospitalizadas por deshidratación, además de un lamentable fallecimiento.

Llego al km 30 con un ritmo promedio de 5:45. Son 150 segundos a recuperar! Cómo va a costar remontar esto!



Ya en los puestos pierdo la paciencia, y ocurre una mini-discusión con una de las personas que no quería darme más vasos para llenar mi caramañola rápidamente.

Comienza la pendiente descendente y me propongo sí o sí terminar esta carrera en menos de 4 horas!

Pulsaciones a 160. Veo km a km cómo el ritmo va convergiendo a los 5:40.

"¿El muro de los 30? ¿Qué muro? ¡Ahora comienza la diversión!", pienso entusiasmado.

Encaro la bajada, y al acelerar, aparece un dolor punzante a la izquierda de mi vientre. No me deja ir más rápido y debo disminuir la velocidad. Me lamento muchísimo. Justo ahora que debo apurar el paso! Presiono con la mano y el dolor cede. Puedo acelerar un poco. Bien! Al cabo de unos minutos, siento lo mismo pero a la derecha. Los dolores disminuyen al desacelerar, pero no desaparecen y no me permiten ir más rápido de lo que voy.

Llego al km 40. Van 3 horas 49 minutos... Me quedan menos de 11 minutos para el gran logro.

Acelero y mi frecuencia sube a 170 ppm. Pero no me importa, ya estoy. Debo dejar todo!

Un principio de calambre en el isquiotibial derecho me frena. Por un momento, pierdo el control de la pierna. Casi debo caminar para que se recupere. Lo hace. Comienzo de nuevo, ahora más lentamente, a aumentar la velocidad.

Llego al km 42 pasadas las 3 horas 58 minutos. Ya está! Sigo aumentando la velocidad, y esos fueron los 195 metros más largos de mi vida. La meta no llega más, pero tengo algunos segundos de margen. Corro como si estuviera haciendo 100 m llanos en el colegio!

Finalmente, a las 03:59:27 llego a la meta, triunfal!

Nunca pensé en lagrimear en una carrera de calle. Pero aquí lo hago. y lo seguí haciendo luego, al recordar el logro. Sólo me resta decir una palabra, para cada uno de los que leen estas líneas, para cada uno de los que me ha ayudado, para la familia, para los amigos, para mí mismo, para Dios: GRACIAS!


martes, 19 de marzo de 2019

Tandil Adventure Race 2019


Octava edición de esta muy linda carrera en la cual participo en forma consecutiva.

Salimos el viernes, Caro, Celi, Nico y Tere, dispuestos a disfrutar un gran fin de semana en la bella Tandil.

Lamentablemente ocurriría una desgracia que opacaría para nosotros esta edición del Adventure Race.

Muy buen viaje. Cuatro horas después de dejar Buenos Aires, llegamos a Tandil. El reloj marca las 18:30 hs. Nos hospedamos en un departamento con excelente ubicación, a una cuadra del Parque Independencia, desde donde larga y llega la carrera.

Vamos a cenar a Época de Quesos. Espectacular. Me recuerda los mesones alrededor de Plaza Mayor, en Madrid, aunque con espacios más amplios.

Regresamos al depto, y a dormir.

A las 7 de la mañana me despiertan los llantos desconsolados de Caro.

Nuestro perro, Dalmi, había sufrido un accidente en Buenos Aires, y físicamente ya no estaría más con nosotros.

Dalmi fue parte importantísima de la niñez de Celi y Nico. Hacía 8 años que compartíamos nuestra vida con él.

Momentos de mucha angustia y tristeza.

A las 10:15 me voy a acreditar, acompañado por Celi. Todo es muy rápido. A esta hora no hay gente.



A la tarde, intento despejarme un poco e ir a tomar un café con Bernie y conocerlo a Fede. Pero no logramos coordinar.

A la noche, cena en Tierra de Azafranes. Excelente la comida, aunque el servicio demora mucho.

A dormir.

Domingo, 7 de la mañana arriba. Últimos preparativos y voy caminando a la largada.

Me lo encuentro a Bernie, que está con Carina, y ahora sí, nos encontramos con Fede.

Luego lo veo a Paty. Nos situamos juntos para salir, y de paso charlar un poco.



A las 9 en punto, con la locución de Karna, comienza la prueba. 1800 corredores.



Llevo Tailwind (3 sobres de 54 g cada uno. Total 600 kcal) y dos caramañolas de 300 ml. Esto sería suficiente para tener energía toda la carrera.

Qué bien me siento. Vuelo. Debe ser la primera vez que casi no camino en las subidas, salvo en los ascensos más pronunciados. No me cansé nunca. Pulsaciones controladas entre 150 y 160 ppm.



Fuerte durante toda la carrera. A los 7 km me pasa Paty que venía a un excelente ritmo. Mantuve mi paso, y por suerte el pequeño dolor en el isquiotibial derecho, que tuve en las dos últimas salidas de entrenamiento, no molestó.

A los 19 km lo alcanzo a Paty, breve charla y sigo con un buen tranco hasta la llegada.



Finalmente mi tiempo fue de 3 horas 20 minutos, por lejos, el mejor tiempo desde que empecé a correr esta carrera en 2012.



Un resultado magnífico, que demuestra que el trabajo hecho con Facu (Get Fit), Javier (masajes), Alejandro (nutrición) está dando sus frutos. Para vencer al Tor y lograr clasificar al Spartathlon, era necesario efectuar cambios, y los mismos están mostrando sus resultados.

Lamentablemente todos estos días han quedado hundidos en la tristeza. Dalmi, mi perrito querido, te voy a extrañar muchísimo...


martes, 27 de noviembre de 2018

24 Horas Icarus Florida Ultrafest


OBJETIVO

La vara que me fijé para esta carrera es muy alta. Rayana en la locura: hacer 180 km.

En las carreras de 24 Horas, los participantes suman kilómetros durante ese período de tiempo, y la clasificación final se hace en base a la cantidad de kilómetros que cada uno haya realizado.

Hacer 180 o más, implica clasificar y acceder al sorteo para correr el Spartathlon.



Hacía mucho que no sentía esta adrenalina. Con el Tor, aunque siempre tuve muchas ganas de ir y correrla, faltó esa sensación. Tal vez porque la subestimé.

Aquí, sin embargo, siempre tuve muy claro que llegar a 180 km sería una hazaña, y me propuse hacerla. Cuando corrí las 24 Horas de La Plata, en 2015 sumé 118 km...

CIRCUITO



El evento elegido es Icarus Ultrafest. Se corren varias carreras en simultáneo: 6 Días (144 Horas), 72 Horas, 48 Horas, 24 Horas y 12 Horas. Atletas de varios países están registrados, algunos de élite y con objetivo de quebrar récords internacionales. De hecho, la mujer que ganó las 48 Horas, quebró el récord de Dinamarca, su país, haciendo 336 km.

Se trata de un circuito de 1,0408 km, dentro del Snyder Park, en Fort Lauderdale, USA.

A nivel de Clasificación, está la General, y luego sólo dos categorías: Mujeres y Varones.

En principio, en esta época del año, el clima debería ser fresco. La realidad es que es bastante impredecible lo que pueda pasar. Muy cambiante el tiempo. El viernes anterior a la carrera de 24 Horas, estaba realmente fresco, nublado y poca humedad. Óptimo para una buena performance. Pero el sábado no fue así.



ESTRATEGIA

Teniendo muy en claro la dificultad, durante varias semanas he ido planificando y armando una estrategia para la carrera.

El ritmo promedio que me propongo hacer es de 7 minutos 52 segundos por kilómetro.

Es un ritmo que puedo mantener, pero sé que al avanzar la carrera, será cada vez más difícil hacerlo.

Por ello, el plan es correr durante 4 minutos y caminar 1 minuto y medio. Sin parar.

La comida sólida está claro que mi estómago la rechaza en momentos de alta exigencia. Sabiendo esto, he estado probando durante los últimos meses la recomendación de Rodrigo: Tailwind.

Es un polvo que se mezcla con agua y tiene, cada 27 gramos:

   - 25 g de carbohidratos
   - 300 mg de Sodio
   - 26 mg de Calcio
   - 88 mg de Potasio
   - 14 mg de Magnesio
   - 100 kcal

Los ingredientes son naturales y orgánicos: dextrosa (glucosa), sucrosa, ácido cítrico, citrato de sodio, sal marina, diferentes sabores orgánicos, cloruro de potasio, citrato de magnesio y carbonato de calcio.

Mezclado con agua, en teoría, debe proporcionar la hidratación, electrolitos y calorías necesarias para la actividad deportiva.

Serán entonces, 54 gramos de Tailwind en 600 ml de agua por hora.

14,4 litros de agua y 4800 kcal para las 24 horas.

Como el plan es no parar nunca, debo llevar todo armado. No puedo estar mezclando el polvo durante la carrera.



La cocina, la noche previa...

Además, el criterio es correr con el peso mínimo.

En este tipo de carreras uno puede tener armado al costado de la pista una mesa con los elementos personales elegidos y que irá necesitando a lo largo de la competencia. También se pueden armar carpas para los que decidan dormir.

Parar a beber significa perder segundos preciosos. Innecesario desde esta planificación. Debo llevar el líquido conmigo. Podría preparar 24 botellas de 600 ml. Pero eso implicaría llevar peso de más, durante cada vuelta.

Decido entonces armar 72 botellitas de 200 ml. Cada 20 minutos debo terminar una. Además, de esta forma, controlo muy sencillamente la ingesta y me aseguro cumplir el plan de hidratación y nutrición a lo largo de las horas.

Respecto a necesidades fisiológicas, la #2 no la calculo porque es poco probable que ocurra. Y si ocurre, no tendré otra opción que parar. Sin embargo para la #1, he desarrollado en entrenamientos la técnica de vaciar la vejiga mientras corro. Alternativamente, como plan B, llevo pañales. Los podré usar o no, según se den las condiciones durante la carrera. Si hay momentos en que voy solo, y a los costados hay pasto donde se pueda correr, no harán falta. Veremos.

LA PREVIA

Viajo unos días antes, y tengo tiempo de acomodar el sueño y ambientarme al clima. Bastante calor y humedad.

Me encuentro con Beto y con Roberto y Carla. Amigos del trabajo y de carreras.



Unos capos todos, se ofrecen a ayudarme durante la carrera, y vienen varias veces durante las 24 horas, para alentarme y reponer el hielo en las heladeritas.



Uno de los días voy al Snyder Park. Ya están corriendo los de 6 días. Conozco a Andrei, el Director y hago una vuelta caminando por el circuito. Tardo 12 minutos 15 segundos y el Garmin marca 1,08 km. Transpiro sólo de haber caminado ese tramo...

                                         

LA CARRERA

Llegó el día. Voy una hora antes. Preparo la mesita, hieleras y coloco una sombrilla prestada por Carla y Roberto. Todo listo!





Largamos a las 09:00 hs en punto.

El circuito tiene la sombra de los árboles en gran parte del recorrido.

En el punto en donde se cuentan las vueltas tienen puestas pantallas gigantes que muestran las estadísticas en tiempo real. Cantidad de vueltas, millas y kilómetros recorridos, y lo que resultó más importante para mí, la posición relativa de cada corredor.



Estoy muy entusiasmado. La primera vuelta la giro en 7 minutos 31 segundos. La idea es nunca pasar de las 140 pulsaciones. Casi todos salen más fuerte. Termino esa primera vuelta en posición 9.

Pero la realidad es que durante la primera parte, no le presto atención en absoluto al puesto en que me encuentro. Sólo me interesa mantener el ritmo planeado: 7:52 por kilómetro.

Como las vueltas tienen algo más de un kilómetro, el ritmo lo voy siguiendo con el Garmin, el cual he seteado con 4 datos en la misma pantalla: Tiempo de Carrera, Frecuencia Cardíaca, Ritmo Medio y Cantidad de Vueltas.

Qué bien me siento. En un momento me gritan: "¡Vamos Tordo!" Es Robert que se vino temprano y de paso giró unas vueltas por el parque, aprovechando para entrenar un poco. Nos cruzamos varias veces. Cómo estoy disfrutando esto!

Siguiendo una idea de Pachi, voy dedicando cada par de horas a alguien, que de un modo u otro, han tenido algo que ver con el hecho de estar aquí.

Así dedico las primeras 2 horas a Caro. De 2 a 4 a Celi, de 4 a 6 a Nico.

En cada vuelta, voy anticipando lo que haré al pasar por la mesita. Básicamente: agarrar una botella, tirar al tacho la usada, sumergir el buff en el agua helada, pasar de la heladerita a la mesa 3 botellitas (una vez por hora).

Y así van pasando las horas. Sigo a un ritmo algo mejor que el 07:52 planificado y perfecta la hidratación y nutrición. El buff helado cada dos o tres vueltas ayuda a bajar la temperatura corporal.

Charlo ocasionalmente con otros corredores, aunque noto que cumplir con el plan, implica poder conversar poco, ya que es muy difícil hacer coincidir los ritmos.

A las 5 horas de carrera paso a estar 4 en la General. El ritmo promedio es de 07:38, y nunca pasé las 140 pulsaciones. 40 kilómetros recorridos. Hay dos mujeres antes, una de las cuales viene muy fuerte, y un mexicano. Con lo cual estoy en posición 2 de Varones. Esto me entusiasma, pero mi foco sigue estando en mantener el ritmo, las pulsaciones y no descuidar la hidratación/nutrición.

A las 6 horas de carrera, llevo un ritmo promedio de 7:41 47 kilómetros
Este tramo voy corriendo pensando en mi mamá.

A las 8 horas de carrera, llevo un ritmo promedio de 7:47 y 62 kilómetros. Bien alineado al plan, y sigo manteniendo algunos segundos de margen. Excelente!
Va dedicado a mi viejo.

Sigo en posición 4 en la General y 2 en Varones. Mantenerme allí durante varias horas me dispara el deseo de conservar ese puesto. Con lo cual, comienzo a mirar las pantallas gigantes con más frecuencia que antes.

A las 9 horas de carrera, llevo un ritmo promedio de 7:49 69 kilómetros.

Pero, a partir de acá empiezo a notar que para mantener el mismo ritmo, debo aumentar las pulsaciones. Ya no logro con 140 ppm correr a menos de 07:52.



Cae la noche, y la temperatura no sólo no disminuye, sino que se levanta una humedad en el parque que dificulta mucho más mantener lo planificado. Por supuesto, además del cansancio natural de haber estado girando sin parar durante 9 horas...

Uso el agua helada como refresco al cuerpo con muchas más frecuencia.

En un momento, decido no subir más las pulsaciones, y bajar el ritmo.

Llego a las 10 horas. Ritmo promedio: 07:54, con 76 kilómetros adentro.

Claramente, el objetivo de los 180 km se desvanece. Necesito ocupar mi mente en otra cosa, porque sin la motivación del objetivo principal, se van a hacer muy difíciles las 14 horas que faltan!

Vamos Pachi, acompañándome en este difícil tramo!

Pienso también en la Hebilla que dan como premio a los que lleguen a 100 millas (160 kilómetros). Y coloco este nuevo objetivo en mi mente. Sigo 4 en la General y 2 en Varones.

Quien va primero en Varones es Rodrigo. Lo veo pasar muy fuerte, y conversamos de a tramos.

Comienzo a sentir ampollas en los piés. Muy inusual en mí, pero ya venía sospechando de la horma de las últimas Asics Kayano. Muy angostas. Decido no utilizar más Asics, tampoco para carreras de calle (ya había tomado la decisión luego del Tor con las Asics Kahana).

La temperatura no baja, y la humedad tampoco. Empiezo a sentir paspaduras en la entrepierna. Tampoco común en mí. Traigo shorts de repuesto en mis provisiones. Decido cambiar los que llevo puestos y mojados, por otros secos, esparzo hipoglós y asunto solucionado.

A las 11:30 horas, debo cambiar el reloj. El Garmin 235 ya comenzó a quejarse por batería baja. Sigo con el 230. Impresionante la batería de los MP3 que llevo. Siguen sonando todavía, y lo harán hasta las 14 horas!

12 horas. Ritmo promedio: 08:13, con 88 kilómetros adentro.

Aunque hice dos vueltas menos que el plan, sigo tirando. Rodri (el argentino, no el mexicano, jajaja!) viene conmigo ahora.

Me digo que con este clima es realmente muy difícil llegar a recorrer 180 kilómetros en 24 horas. De todas maneras, no me desilusiono, y aunque más lento, me mantengo en movimiento continuo.

Coincidimos en varias oportunidades con Pablo. Corre por Canadá, pero es argentino. Es quien produce el GO Juice, una de los marcas sponsors de la carrera. Está corriendo 72 Horas, y viene primero, con bastante diferencia del resto.

Rodrigo dejó de pasarme, y en consecuencia, sacarme vueltas. Ahora soy yo quien lo alcanzó. "Tengo mucho sueño", me dice. Le sugiero que pruebe con café, pero me dice que no le hace efecto. Sigo corriendo y lo dejó atrás.


14 horas. Ritmo promedio: 08:28, con 100 kilómetros adentro.

Mantengo la 4 posición General y 2 en Varones.

Comienzo a sentir náuseas. No muy fuertes, así que luego de la experiencia en el Tor, vengo preparado. Tomo el primer Omeprazol del día. Finalmente terminaré tomando 9 pastillas. El Tailwind para tantas horas, tampoco es la solución. Al menos en la concentración en que lo usé aquí.

Ya fuera de toda posibilidad de hacer 180, veo que a este ritmo, también va a estar complicado llegar a 160. Me estoy quedando sin motivación.

Ya al cerebro le cuesta concentrarse en algo. Igual este último tramo en donde apliqué esta idea va dedicado al team de Amigos en el Tor (luego Amigos en el Trail: Berni, Moya, Rosso, Fede, Zanetti y repiten Rodri y Pachi, jajaja!), a Facu y a Javier.

Y entonces... a las 14 horas y media, sucede la magia...!

LA BATALLA POR EL PRIMER PUESTO

Hace mucho que no lo veo a Rodrigo, y lo que sucedió es que dejó de correr hace unos cuantos minutos.

Termino la vuelta 98, miro la pantalla y... Marcelo Tordomar: 1 en Varones!!

Se me caen las lágrimas mientras corro. No lo puedo creer. "Seguro que el mexicano retoma en breve, y con el paso que llevaba, en seguida me pasa y vuelve a recuperar el primer puesto", son mis pensamientos del momento.

En la General ahora estoy 3. Las dos mujeres que van adelante son unas máquinas de correr.

Pasan los minutos, y sigo primero. Pasan las horas y sigo primero. No paro. Movimiento continuo. Yo también soy una máquina. Practico el mantra: "No me duele NADA". En realidad me duele todo, pero el mantra convence al cuerpo y bloqueo los dolores. Ya hace 18 horas que no paro. Esta estrategia es el diferencial. Mientras todos paran en algún momento, ya sea para comer, descansar o ir al baño, yo sigo. Parezco el conejito de Energizer, jajaja!

Faltando entonces 6 horas para terminar, me digo, "Ahora sí!". "El primer puesto no se me escapa!". Empiezo a mirar las pantallas en forma obsesiva luego de cada vuelta.

Quien viene segundo es un suizo, Christian, y lo tengo a 40 minutos atrás. Unas 4 vueltas de ventaja. Muy bien!

Más lagrimas en la vuelta 123: la corredora de USA que iba primero, deja de correr. Paso a estar 2 en la General!

Miro por dónde va Christian: llevo 35 minutos de ventaja. Bien!

Van 19 horas de carrera. Son las 4 de la mañana. Sigue habiendo mucha humedad. Mi rendimiento ha bajado muchísimo. Me duelen los piés por las ampollas y he reducido la ingesta de líquido debido a las náuseas.

Estoy girando a unos 12 minutos por vuelta, comparado con los 8 de las primeras 10 horas, es una diferencia importante. Pero evidentemente, salvo María, la venezolana que va ahora primera, vengo mejor que todo el resto.

La motivación de ir 1° en Varones puede más, y sigo tirando.



Faltando ya 4 horas de carrera, comienzo a vivir los peores momentos en este evento. El suizo, al que tuve controlado desde las pantallas (nunca lo pude identificar personalmente hasta ahora), comienza una estrategia para alcanzarme.

Un corredor me pasa muy rápido; me extraña, porque estamos todos muy agotados a esta altura. Completo la vuelta, y veo que ahora le llevo sólo 3 vueltas a Christian. Todavía no me preocupo demasiado. Sigo con mi ritmo, y justo antes de pasar por el control, me pasa la misma persona, otra vez, muy rápido. Miro la pantalla, y era él! Hizo las últimas dos vueltas a menos de 8 minutos por vuelta! Ahora sólo le llevo 2 vueltas!!

Se me va el alma al piso. A ese ritmo, en pocos giros más, perdería el primer puesto. No lo voy a permitir! Fue muy fácil para él achicar la diferencia. Yo seguía haciendo entre 12 y 13 minutos mientrás él comenzó a correr a un ritmo frenético para esta altura de la carrera.

Aquí es donde se sacan fuerzas desde donde uno ya no las tiene. Me duelen mucho los piés, pero empiezo a girar a 9 minutos. Ya no puede alcanzarme. Continúo durante las próximas 2 horas a un ritmo de 9 minutos por vuelta, y así mantengo las dos de diferencia. Él tampoco afloja, aunque ha hecho vueltas más lentas. Combina ir rápido con paradas de unos 3 o 4 minutos.

En un momento lo alcanzo. Aumento el ritmo, me yergo, y lo paso como si él estuviera parado. Sólo lo hice para intentar mostrarle que aún tengo mucha energía de reserva, y tirar su moral abajo. Quiero que desista de sus intentos de superarme. Aumento la diferencia con él a 3 vueltas entonces.

La jugada no fue del todo buena. Herí su orgullo, vuelve a acelerar y me pasa también a un ritmo feroz.

"Esta vez no te me escapás", me digo. Lo mantengo en línea de vista, a unos 100 metros adelante. De esta manera, tengo el control. Ya no hay riesgos, porque él tampoco puede mantener un ritmo de 8 minutos por vuelta. Ahora sí, vuelvo a tranquilizarme y a empezar en serio a entender que terminaría esta carrera, primero en Varones.

Ya faltando una hora, me le acerco y comenzamos a charlar. Le cuento que me preocupé mucho cuando lo vi acelerar tanto. Me dijo que intentó alcanzarme, pero que en un momento se quedó sin "gas". Disfruté escuchar esto. Fue cuando yo también aceleré y no permití que redujera más la distancia entre nosotros.

Caminamos a la par las vueltas finales y al sonar la señal de fin de carrera, nos felicitamos mutuamente.

Carla y Roberto están para ver el final de la carrera. Festejamos juntos al terminar.



Así viví este desafío de resistencia extremo. Siempre en movimiento durante las 24 horas, y logrando un podio inesperado.



El Spartathlon tendrá que seguir esperando...

Otro hito importante, es que con esta carrera he sumado mi 4a en la Official 8 Continents Ultra Club. Organización que congrega a quienes han terminado ultra maratones en cada uno de los 8 continentes. Me faltan Asia, Oceanía, Zelandia y Antártida.


martes, 18 de septiembre de 2018

Tor Des Geants

El Tor es impiadoso con la cabeza del corredor (y con su cuerpo).



Muy difícil de antemano saber qué sucederá cuando nos anotamos para participar del Tor.

Este año fuimos 7 argentinos los que nos animamos a enfrentar el desafío. Entre 900 corredores de 72 países.



¿Lo subestimé? Probablemente sí. ¿Fue esto un error? No lo creo, y ya habrá tiempo de explicarlo.

El Tor es una carrera de 330 km por el Valle de Aosta, Italia. Tiene oficialmente 24.000 m D+ y barreras horarias intermedias a las cuales es necesario llegar para no quedar afuera. La última barrera, en la llegada, sucede a las 150 horas.

Es non-stop, y cada corredor debe elegir su estrategia. Se puede dormir en las Bases Vida y en los Refugios. Está prohibido dormir fuera de estas dos alternativas.

Además, en las Bases Vida, el corredor puede comer abundantemente. En los Refugios hay también comida, pero más liviana.

Cada aproximadamente 10 km hay puestos de avituallamiento, en donde reponer líquidos y comida, como frutas, quesos y galletitas.

Podemos dividir la competencia en 7 segmentos, desde la Largada, las 6 Bases Vida existentes y la Llegada.



La Previa

Teniendo en cuenta que cada 10 km tenemos avituallamientos para reponer líquidos y comer algo, la estrategia para la mochila fue llevar los artículos mandatorios y casi nada más. La idea es salir con muy poco peso, y comparando mi mochila con las de otros corredores, el objetivo se cumplió.





Lo marcado en amarillo es el material obligatorio.

Con 3 kg (sin agua), salgo bien liviano a enfrentar los 330 km.

Unos días antes de viajar a Italia, nos encontramos con Sergio Moya y Francisco "Pachi" Somoza, a tomar algo y conversar sobre la carrera.

Sergio corrió el año pasado, sin lograr terminarla, y Pachi será uno de los 7 argentinos que participará en 2018.

Respecto al plan, me armo un machete basado en los tiempos que obtuvo Gustavo Compagnoli, el único argentino que terminó la carrera el año pasado.

Llegada a Courmayeur y Acreditación

Nos hospedamos con Pachi en el mismo hotel: Notre Dame du Mont Blanc. Aunque algo apartado del Centro, es una muy buena opción por costo y amabilidad de los anfitriones.

Giovanni y María, unos genios! Gracias a Sergio por la recomendación!





Lo que más me preocupa en esta carrera es la falta de sueño. Un promedio de sueño diario de los corredores que terminan el Tor es aproximadamente 2 horas. Esto significa que se torna fundamental conciliar el sueño rápido para aprovechar ese período tan corto. Normalmente me cuesta dormir cuando siento la presión de tener que hacerlo rápido. Por otro lado, prefiero no tomar medicamentos que ayuden en este sentido.

Me encuentro con otros 3 corredores argentinos paseando por el pueblo: Bob, Guille y el Tula. A Bob lo conozco de la época del kilómetro.com.

Jueves 6/Sep por la noche, logro dormir 7 horas.

Viernes 7/Sep duermo unas 3 horas. El resto me desvelo, sin poder conciliar el sueño. No es un buen indicio.



Sábado 8/Sep es la Acreditación, y luego Pasta Party. La organización no es muy eficiente a la hora de acreditar a los corredores. Dos horas de cola. Es necesario mostrar parte del equipamiento mandatorio, y además, que todo entre en la mochila.

A Pachi le faltan pilas de respuesto, y yo llevaba algunas de más. Se las presto. Pasamos este trámite fácilmente.



Carrera

Domingo 9/Sep. Desayunamos con Pachi. Me presta un poco de Hipoglós y nos vamos hacia la largada.



A las 12:00 largamos. Nos deseamos suerte los 5 argentinos. Con Pachi decidimos hacer cada uno su carrera, y así, al propio ritmo, comenzamos esta aventura.



Segmento 1. Courmayeur a Valgrisenche. 50 km. 3900 D+

Voy a un ritmo muy tranquilo. Cuidando la máquina, especialmente cuádriceps y tobillos.

En la próxima tabla y las que siguen, se ven mis pasos por los diferentes checkpoints.
STARTSUN 12:00
LA THUILESUN 16:20
RIF. DEFFEYESSUN 19:06
VALGRISENCHE INMON 02:45
Llevo 1,5 h de diferencia adicional respecto al plan. El hecho de ir con extrema precaución y a un paso conservador, sumó minutos que realmente son preciosos en esta carrera.

En una parte de la carrera me saluda Tobías, el sexto argentino, quien me identifica ya que llevo un buff con nuestra bandera, en la cabeza. Finalmente al que nunca vi fue al cordobés Matías.

Muy bien los avituallamientos. Vengo cumpliendo al detalle la alimentación e hidratación, según lo planificado.

En la Base Vida, tomo el bolso que la organización va moviendo en compás con el corredor. En este bolso uno puede colocar lo que desee y lo encontrará al llegar a cada Base Vida.

Me alimento bien, pasta, arroz, queso, pan.

Voy al lugar donde están las camas. Me higienizo perfectamente los piés, e intento dormir. Pongo el despertador para que suene a los 45 minutos.

Me acuesto, y no logro conciliar el sueño. Pero descanso las piernas y no me preocupé demasiado. Pero claro, van dos noches con 3 horas de sueño totales. Muy poco.

¿Disfruté este primer día? Casi nada. Los paisajes del Valle de Aosta, con sus cols viniéndose encima, el ambiente de la carrera, todos puntos positivos. Pero lo trabado de la carrera, casi sin poder correr, trails estrechos en donde contínuamente hay que molestar al corredor que se está sobrepasando, los puntos negativos. 3900 m de desnivel, en 14 horas es también un parámetro importante que muestra la dificultad de este día.

Segmento 2. Valgrisenche a Cogne. 56 km. 4650 D+

Hoy odié la carrera, me odié a mí mismo, odié estar ahí, y muy especialmente a los que idearon el circuito de este día. Imposible correr. Sólo subidas y bajadas con una inclinación tal, que la velocidad promedio debió estar cercana a 2,5 km/h. 

La comida no digerida de la noche anterior hizo estragos en mi estómago. A la media hora de comenzada esta etapa aparecen las náuseas y todo mi plan de alimentación se va al tacho. Ya no puedo comer ni tomar.

En un momento de la noche, me duele la zona de los riñones. Fuerzo beber agua, y de a poco cede el dolor. Siento necesidad de orinar. Me preocupo mucho al notar la extrema densidad del líquido, y su color oscuro, muy oscuro. Hasta me pareció ver como si se separara el fluido, como cuando se quiere mezclar vinagre y aceite. Aumenta la preocupación, y también la frecuencia con que fuerzo el ingreso de agua al cuerpo.
VALGRISENCHE OUTMON 04:20
RHEMESMON 09:41
EAUX ROUSSESMON 16:35
RIF. SELLATUE 00:56
COGNE INTUE 03:37
Subimos a 3 cols: uno a 2800 m, el otro a 3000 m y coronando todo, la subida al Col Loson, de 3300 m. ¿Disfruté este segundo día? Mejor no respondo. Un parto.

Despúes de 39 horas de marcha continua, cambio las dos pilas AAA de mi Foretrex 601. Una masa este dispositivo!



En este tipo de terreno, se nota mucho la diferencia de quienes entrenan en montaña y quienes lo hacemos en las llanas calles de Buenos Aires.

Finalmente llego a Cogne, muy preocupado por la falta de alimentación e hidratación. La performance por este malestar estomacal hizo que me retrasara 4,5 horas respecto al plan.

Lo encuentro a Pachi en la Base Vida. Había llegado 2,5 horas antes y ya estaba por salir. Le cuento lo de las náuseas y me ofrece Omeprazol. Esta vez ni lo dudé, y acepté esperanzado que la droga ayudase a mi mejoría.

Tomo un caldo, una pastilla de Omeprazol, me higienizo los piés, y me voy a dormir. pongo el despertador para dentro de 45 minutos. Apoyo la cabeza y me duermo profunda e instantáneamente.

A la hora me despierto, y noto que nunca había activado el despertador. Ordeno todo rápido, tomo otra cápsula del gastroprotector y salgo al próximo segmento.

Ya hemos hecho 8500 m de D+ en dos segmentos. Sólo espero ahora que se normalice mi función digestiva.

Segmento 3. Cogne a Donnas. 45 km. 2300 D+
COGNE OUTTUE 05:00
CHAMPORCHERTUE 15:58
DONNAS INTUE 21:28
Salgo a las 05:00 de la mañana, sólo envío líquidos al estómago, ya que las náuseas permanecen.

Pero al mediodía, ya me siento mucho mejor, le mando una oración a San Pachi por las pastillas, y comienzo por primera vez a disfrutar la carrera.

Esta etapa es como un día del Cruce de los Andes, pero de 45 km en vez de los acostumbrados 30. Se puede correr bastante, cruzamos bosques y gran parte es en bajada.

En algunos tramos siento mucho sueño. La primera vez que me pasa en carreras. Paro, me siento o acuesto en alguna roca, cierro los ojos y dormito unos 15 minutos. Esto lo hice 2 veces en este segmento.

El atardecer hace su aparición, y con él, sombras y objetos inanimados empiezan a cobrar vida alrededor mío. Algunos los llaman alucinaciones, narcolepsia, o sencillamente, ilusiones.

Rocas, árboles, maderas y plantas, son combinados por mi cerebro, formando figuras humanas en movimiento, autos inmensos con luces potentes y hasta naves espaciales.

El rompecabezas posee partes en diferentes planos y distancias. Veo entonces un mono gigante formado por rocas a lo lejos que abre su boca, que son plantas situadas más cerca mío. Al ir acercándome, las rocas se mueven diferente que las plantas, y el efecto es el de una gran boca que se abre mientas me acerco. Al estar lo suficientemente cerca, toda la ilusión desaparece, y tal cuento de Cenicienta cuando daban las 12, las rocas se vuelven rocas y las plantas son indudablemente plantas al pasar cerca mío.

Entonces calculo las horas que llevo de vigilia, y las de sueño a este momento:

60 horas despierto, con 1,5 horas de sueño total. Esto me preocupa mucho, y ya comienzan a aparecer síntomas de esa situación.

Sigo cuidando el físico y llego el martes a la noche a la tercera Base Vida.

De todas maneras no logro recuperar el tiempo perdido el lunes, y la diferencia con el plan es ya de 5 horas.

Bob deja la carrera en la primera Base Vida, el lunes. Los otros 6 argentinos seguimos en carrera, aunque Guille y el Tula están algo quemados, ya que salieron muy fuerte el primer día y ahora sus cuerpos les están pasando factura.

Pachi llega a Donnas 2 horas antes que yo.

Segmento 4. Donnas a Gressoney 55 km. 3750 D+

Estoy entusiasmado, puedo comer un buen plato de pastas, quesos y pan aquí. También me doy una relajante ducha y me voy a dormir a las 22:30. Pongo, ahora sí, el despertador para dentro de 1,5 horas, Hipoglós en los piés, y me quedo profundamente dormido, instantáneamente.

Salgo de la Base Vida pasada medianoche, y me siento fuerte. Sin ampollas en los piés, y sin dolores en los cuádriceps.

El clima en general ayudó en esta edición del Tor. Domingo, lunes y martes, con sol durante las horas de día. Temperaturas frescas a la sombra y necesidad de protector solar. Unos 23 °C de promedio durante el día, calculo. A la noche, refresca. Varias veces tuve que usar la campera. Muchos cambios de pieles, con lo cual una mochila cómoda para poner y sacar elementos es importante. En mi caso, la mochila elegida fue algo incómoda en este sentido.
DONNAS OUTWED 00:18
LA SASSAWED 04:24
RIF. BARMAWED 11:31
NIELWED 18:35
GRESSONEY INWED 23:52
Las ilusiones me siguen acompañando. Ahora, además comienzo a ver a personajes famosos que aparecen dibujados en el piso del trail. Así, las manchas de humedad, piedras, leños, sobre el trail van dando forma a las caras de Einstein, Stalin tomando un helado, el Gato con Botas peleando con el ratón Mickey, Dios en la forma de Jesús, el Diablo, personajes que no logro identificar porque se esconden detrás de un velo o bufanda, e infinitas formas más que me mantienen entretenido hasta que aparecen los primeros rayos de sol.

Al mediodía debo llegar al refugio Barma, y sin dudarlo decido dormir una hora allí. El sueño me vence. Una muy desagradable sensación, y peligrosa por cierto. Hay momentos en que el trail nos lleva al borde de precipicios, y es necesario mantener una atención extrema para evitar cualquier accidente.

Hoy más nublado. Una sola piel técnica fue suficiente.

Llego, como algo y pido una cama. Me la asignan y antes de apoyar la cabeza en la almohada, mi conciencia ya estaba apagada.

A la hora, me levanto y voy a la sala principal del refugio. Grande fue mi asombro cuando lo veo a Pachi.

"Qué hacés, Pachi! Ya te hacía en la próxima base vida!", le digo.

Charlamos un rato y salimos del refugio juntos.

El camino se hace estrecho, y yo voy delante. Parte de las consecuencias de tener poco sueño fue que por la mañana de hoy, en una de muchas caídas que tuve, rompí parcialmente un bastón. Por otra parte, mis zapatillas Asics Kahana, que hasta ahora me habían dado excelente resultado, no están al nivel de un Tor. Se están destruyendo de a poco.

Me caigo un par de veces, y Pachi me pasa, pensando que mis caídas tenían que ver con intentar apurar el paso, por estar liderando. Como ya estaba hablado, cada uno a su ritmo, focalizado en su propia carrera.

Lo que ocurrió es que el ritmo en ese momento era parejo. Yo seguí al mío, pero resultaba que iba pegado a Pachi. Así seguimos durante unas 5 horas, pasando por el Col della Vecchia.

"En Niel hay un corte, deberíamos llegar para las 18:30", dice Pachi.

Son las 16:30. Interpreto que el corte es a esa hora, y tomo el liderazgo, yendo a un paso rápido para asegurar llegar a esa hora.

"Che, Tordo, aflojá un poco. Hay que cuidar la máquina", esboza mi amigo. No lo entendí en ese momento, aflojar significaría no llegar a la hora señalada.

Seguimos a un paso rápido, hasta que Pachi se da cuenta de la confusión y me dice: "Mirá, el corte en Niel es a las 21:30. Estaría bueno llegar 3 horas antes para mantener un colchón, pero no hace falta matarnos". Nos reímos, y seguimos con más tranquilidad, aclarado el punto.

Llegamos a Niel a las 18:35.

A partir de ahí, sigue un ascenso de 800 m hacia la cima del Col Lasoney.

Me sigo cayendo mucho, y mi cerebro cada vez funciona peor. No tengo energías ahora. Pachi toma el liderazgo, y como un tractor me va tirando hacia arriba.

Lo sigo sin perder el ritmo. Cada tanto aparece algún corredor atrás mío al cual debemos darle paso. En un punto, ya no lo hicimos más, y tampoco los que se acumulaban detrás nuestro pedían pasar. Así llegamos arriba, con Pachi de maquinista de un tren de unos 10 corredores.

Ahora sólo resta la bajada a Gressoney. ¿Sólo? Ja, ja!

Con un bastón casi inservible, zapatillas que vienen perdiendo la suela, la lluvia y las piedras y lajas resbaladizas, los kilómetros no pasaban y mis heridas de guerra sí avanzaban. Golpes por caídas en mis piernas, brazos y caderas enmarcaron esos 7 kilómetros finales de esta etapa.

Llegamos a Gressoney casi a medianoche. El corte para salir de aquí es a las 03:00.

Como bien, me higienizo los piés y pongo el despertador para la 01:30. No lo escucho y sigo durmiendo profundamente. 02:30 me despiertan de la organización preguntando si seguía en carrera o no. Dije que sí. Me levanté y en 15 minutos continúo al próximo segmento.

Segmento 5. Gressoney a Valtournenche 33 km. 3420 D+
GRESSONEY OUTTHU 02:41
CHAMPOLUCTHU 11:46
VALTOURNENCHE IN
En este segmento se encaran dos coles. Nos encontramos con Pachi y Matías justo antes del ascenso al primero. Nos deseamos suerte y cada uno sigue a su ritmo.

Hago cuentas: van 96 horas de vigilia, de las cuales he dormido menos de 5.

Estoy débil, y mi cerebro no está bien por la falta de sueño. Sigo a un ritmo lento hasta el Refugio Alpenzu, justo antes de la cima del Col Pinter. Otra vez nos encontramos con Pachi. Me sugiere pedir un Capuccino. Tomo uno, y luego otro. Ya tengo decidido parar mi carrera en Champoluc. Al ritmo que mi cuerpo podía seguir, iba a llegar para dormir sólo una hora más. Esto ya es insostenible y el riesgo de accidente por falta de sueño aumenta cada vez más.

Nos enteramos que en Gressoney abandonaron la competencia Guille y el Tula, y nos apenamos por ellos.

Indirectamente le digo a Pachi que hasta aquí llegué, y con su entusiasmo me dice que nos veríamos en Courmayeur. Sale del refugio. Termino mi café y también sigo.

En el camino me caigo varias veces, y rompo otro bastón. Ya estaba muy claro que el deterioro por falta de sueño era avanzado y que lo más prudente era parar en el próximo puesto.

Así es como al llegar a Champoluc comunico a la organización que no seguiría en carrera.

Fueron oficialmente 222 km, 20.276 m D+, 96 horas de carrera. Dos tercios del Tor...

Pensamientos finales

Hasta ahora, en toda mi carrera de corredor, desde 1991, nunca había encontrado el límite. Justamente eso es lo que estaba buscando, debido a ello, el tener que abandonar esta carrera no me provoca angustia, aunque sí debo admitir que aflora un sentimiento de derrota. 

Hasta ahora, mi método y balance de tiempo y dedicación para correr fueron suficientes para vencer en todas las carreras. El único DNF anterior fue la segunda vez que intenté Comrades, pero fue un tema estomacal estrictamente.

El Tor me mostró que dicho método y dedicación, no era suficiente para vencerlo. Busco humildad para aceptar esa situación y entender que si en el futuro quiero vencer al Tor, deberé hacer cosas diferentes. Hoy me imagino tres:

- Aumentar los días de gimnasio (pasar a 3 veces por semana)
- Aumentar el volumen de cuestas (¿escaleras?)
- Cambiar los hábitos nutricionales

Un plan que mantenga el volumen total de horas de entrenamiento, pero incorpore lo anterior es algo que estoy dispuesto a probar para extirpar esta espina que hoy llevo, por no haber podido llegar al arco de meta; aunque levantando la vara como me gusta hacerlo, siempre era una posibilidad cierta, y que esta vez se dio.

Siempre soy agradecido por poder hacer esto que me gusta y por lo cual tengo pasión. Agradezco también a todos, los que de una manera u otra están ahí, armando esa comunidad tan importante de soporte y afectos. A mi familia (Caro, Celi, Nico), a mi mamá, y amigos, va dedicada esta experiencia en donde el límite finalmente apareció.

Especial reconocimiento a los colegas que hicieron un seguimiento al detalle de la carrera (Rodri, Sergio M., Bernardo, Fede, Claudio, Sergio Z.) Capos!

Mis felicitaciones a los 3 argentinos que sí lograron cumplir la proeza de volver a Courmayeur y pasar por ese arco de llegada: mi amigazo Pachi, Tobías y Matías. Abrazo de llegada para los tres!



Como siempre, aprovechando el viaje, escapadita a Madrid a ver a mis amigos del alma. Esta vez, con un invaluable asadito argentino en casa de Peinchi.

lunes, 18 de junio de 2018

6 Horas Mar del Plata

Sentimientos encontrados luego de terminar esta carrera.



Está claro que correr en pista no es algo que me motive demasiado, y esa falta de motivación normalmente trae consigo resultados que se apartan de lo esperado.

Habiendo terminado mis maratones, cada vez que me lo propuse, a una velocidad promedio por encima de los 9 km/h, mi expectativa aquí era hacer a lo sumo 54 km.

Aunque el objetivo que coloqué en Training Peaks fue de 50 km.

Fuimos con Caro y los chicos a Mar del Plata, y pasamos un excelente fin de semana en familia.



El sábado, día de la carrera y del partido de Argentina contra Islandia en el Mundial 2018, amaneció muy frío.

-2°C de sensación términa y 2°C de temperatura real.

Largamos pasadas las 08:00 de la mañana, y aunque no pasé frío mientras corría, sí lo sufrí antes de comenzar a correr y al finalizar la carrera.



Comienzo tranquilo, y noto que manteniendo unas 145 ppm, voy a un ritmo de 9,4 km/h. Bien. Alrededor de 2' 30'' la vuelta.

Cada unos 20' debo parar a vaciar la vejiga. Bien hidratado, y el frío sumado a la cafeína que tomé antes de comenzar, seguramente influyen en esa necesidad. 12 paradas durante las 6 horas, que implicaron alrededor de 10 minutos, o sea aproximadamente 4 vueltas menos.

Las primeras vueltas las corro junto a Gustavo, a quien conozco desde la época del kilómetro.com, y con quien coincidimos también en las 24 horas de La Plata.



La segunda hora la hago a 142 ppm de promedio, y la velocidad baja a 9,2 km/h. Poco más de 18 km adentro.

Las próximas dos horas y media ingreso en un estado apático, falto de motivación. Veo que la velocidad promedio va bajando y mis piernas no quieren apurar. De aire y pulsaciones vengo perfecto. Demasiado bien como para no apurar un poco. En esta parte de la carrera, tardo alrededor de 3 minutos por vuelta.

Como por primera vez banana y papas fritas que proveé la organización. Creo que me faltaron calorías. Estuve bien de hidratación y el estómago perfecto, pero haber agregado un poco más de carbohidratos a partir de la segunda hora hubiese ayudado.

Y entrados los últimos 90 minutos de carrera, llegan Caro, Celi y Nico, y la adrenalina comienza a fluir.

Apuro el ritmo y llevo a 150 ppm, que logro mantener hasta terminar la carrera a las 6 horas exactas. En esta última hora y media, vuelvo al promedio de 2 minutos y medio por vuelta.

La organización, liderada por Manuel, excelente. Todo muy bien.

























Finalmente fueron 122 vueltas, 48,9 km oficiales. Algo lejos de lo que quería obtener, pero feliz de haber podido correr sin molestias y sin parar durante 6 horas.

La última vuelta la hice en 1 minuto 59 segundos! Sprint final!

miércoles, 21 de marzo de 2018

Tandil Adventure Race 2018


7° año consecutivo que participo en esta carrera.

Desde el año pasado le han agregado un par de kilómetros más al recorrido, con lo cual el objetivo de hacerla en menos de 3 horas 30 minutos se ha alejado un poco.

Viajamos con Caro y Celi el viernes. Nico se quedó en Buenos Aires ya que asistirá al recital de Lollapalooza en el Hipódromo de San Isidro.



Carlitos y Paty se han anotado, pero al final Carli no pudo viajar.

Pronostican lluvia para el domingo. Será la primera vez que me tocan precipitaciones en Tandil. Interesante para el último tramo especialmente, en donde se transita por mucha roca.

Ya conozco mucho el recorrido, así que voy regulando todo el tiempo, de manera de no sobre-exigir la máquina.

Al comienzo, la subida a lo largo de 800 metros puede ser pesada si no se regula. Los últimos metros siempre encuentran corredores que caminan porque no han manejado bien la exigencia.

La lluvia hizo su presencia durante los minutos previos, pero luego paró y ya no cayó agua en todo el recorrido. Incluso en la última parte, las piedras ya estaban secas. Sí hubo bastante viento y algunas ráfagas fuertes en la parte alta de las sierras.

Sí hubo algunos sectores con barro, pero era cuestión de ir con el paso firme y tranquilo.



Disfruté como siempre mucho la carrera, sin exigirme demasiado, aunque al final pisé un poco el acelerador.

En especial me gustó el tramo que va desde la segunda subida a la tercera. Veníamos por el sendero angosto, cerrado y relativamente llano en fila a un buen ritmo con otros corredores.

Muy bien la organización. Los Boys Scouts de Tandil estuvieron en la acreditación y en sectores de la carrera. Muy buena onda y eficiencia. Sin colas en la acreditación. Los puestos de hidratación, con agua, Gatorade, bananas y naranjas, perfectos. Todo muy bien.

Hice una carrera sólida, y me sentí bien todo el tiempo.

El objetivo eran 3 horas 40 minutos.

Terminé en 3 horas 43 minutos, o sea 5 minutos menos que el año pasado.

Como siempre, correr en estas Sierras, un placer!