jueves, 7 de octubre de 2021

PLANNING!


¡LO HECHO EN LOS ÚLTIMOS MESES!

2019 JUN  COMRADES UP RUN, SOUTH AFRICA FINISHER   The Revenge #1 !!

2019 SEP  TOR DES GEANTS, ITALIA                         DNF

2020 MAR  BAIKAL ICE MARATHON, RUSIA                  FINISHER

2021 ENE  DESAFIO UNIENDO PUEBLOS, LOBOS, ARGENTINA   FINISHER

2021 APR  JACKPOT ULTRA 48 HOURS, USA                 FINISHER

2021 SEP  TOR DES GEANTS, ITALIA        FINISHER   The Revenge #2 !!


¡LO QUE VIENE!

2022 MAR  TANDIL ADVENTURE RACE, ARGENTINA           REGISTERED

2022 ABR  24 HORAS, ARGENTINA                           ???

2022 OCT  24 HORAS, ARGENTINA                           ???

2023 AGO  SPARTATHLON, GRECIA                           ???

sábado, 25 de septiembre de 2021

Tor Des Geants

Luego de haber dejado atrás 6 días y sus respectivas noches. Durmiendo un promedio de 1 hora 45 minutos por noche. 300 km en mis piernas y pies. +28.000 metros de desnivel positivo acumulado. El plan de carrera seguido casi a la perfección. Llego al último punto de control: Merdeux. Es todavía de noche. El puesto está cerrado. ¿¡Cerrado!? ¡Necesito fichar mi paso! La deprivación del sueño se manifiesta sin contemplación. Estoy perdido. Desorientado. Camino y siento que lo hago en círculos, sin avanzar. No sé dónde estoy. Pasan los minutos. Alucino hablar con la dueña del puesto que me dice que tiene que cerrar, pero que me quede tranquilo que ya tomó nota de mi número. No es la realidad. Me desespero. Faltan sólo 24 km y se me va la carrera. La desolación es infinita, insoportable. Me desplomo al costado del camino, y quedo así tendido, desvanecido e inmóvil en el frío de la noche, durante largos 90 minutos... 

La previa

Lo más importante a destacar en este punto, es que por la pandemia de coronavirus en el mundo, todos los países se han visto obligados a implementar protocolos de emergencia y restricciones a los viajes.

Así, se vuelve muy difícil viajar.

Consecuencia de ello es que elijo una alternativa que me permite ingresar a Europa por Suiza y finalmente llego a Courmayeur con varios días de anticipación.


Gran ventaja porque me permite hacer unos entrenamientos en lo que será la primera parte del circuito de Tor, que son impagables sin lugar a dudas.

Giovanni y María, los anfitriones de Notre Dame du Mont Blanc, me reciben como siempre. Con gran hospitalidad y un valor agregado en el servicio que se ha transformado ya en amistad. No tiene precio, realmente.

                                 Pizzas. Invitación que nos hizo Giovanni en la mejor pizzería de la zona

Además, tengo tiempo para ver largar y recibir a Fede y a Berni, que corren la CCC una de las carreras del grupo UTMB.


A los pocos días llega Pachi, el otro argentino que forma parte del grupo de 4 que correremos esta versión del Tor.

El otro es Hernán, con quien compartimos algunos días en 2019, ya que él participó de una de las carreras más cortas que se hacen junto al Tor.

Y por último, Ricardo, con quien compartimos Marathon des Sables en 2015. Él vive en Francia, y está anotado bajo ese país.


Con Pachi hemos coincidido en las 3 ediciones, siendo él finisher de todas. Un tractor, Pachi.

Aprovechamos muy bien estos días previos. En una jornada hicimos con Pachi toda la primera parte del Tor (estamos a 15 cuadras de la salida) hasta la cima del Col D'Arp. ¡Impresionante!


Noto que en las subidas voy a un ritmo muy bueno, sin exigirme y disfrutando cada paso. Eso me da mucha confianza. Significa que todo el trabajo previo ha sido muy positivo.

Hay que tener presente que nosotros, estando en el llano de Buenos Aires, tenemos un gran hándicap respecto a quienes entrenan en montaña.

Fundamental suplir esa desventaja con horas de gimnasio y sesiones especiales para fortalecer las piernas.

También, el hecho de tener tantos días, dio oportunidad para poner a punto el material que va adentro del bolso. Es crítico llevarlo separado por Base Vida.


Apoyo virtual y presencial

En este tipo de aventuras, el apoyo virtual que hace nuestra comunidad de familiares, amigos y corredores, utilizando las aplicaciones disponibles a tal fin, es invalorable.

Saber que del otro lado hay tanta gente siguiendo nuestros pasos y genuinamente deseando que sigamos avanzando para concretar el logro, es una zanahoria que nos da fuerzas cuando inevitablemente caemos en bajones anímicos. A los incondicionales de siempre: Caro, Celi, Nico y mi mamá. ¡Los amo! 

Y para esta carrera en particular quiero resaltar dos menciones. La primera para Giovanni, que proactivamente sigue nuestros pasos. Sé que estará, junto a María, el día en que si todo va bien, pasaré por el arco de llegada.

Y la segunda a mis amigos del alma: Peinchi, Rex y Scuby. Los primeros dos vendrán en auto desde Madrid, pasarán a buscar a Scuby por su casa en Francia y estarán el 18 esperando mi ingreso triunfal. No tengo palabras de agradecimiento para ustedes, amigos. Cualquier cosa que pudiese escribir sería insuficiente. 

12:00 horas del 12 de septiembre, 2021

Llegó el día.

Los 838 corredores inscriptos se reparten en dos tandas para salir. Hasta el número de dorsal 419 salen a las 10:00 hs. Salgo junto a Pachi y Ricardo en el turno de las 12:00 hs.

Plan de carrera para la primera etapa


El plan va conmigo en la muñequera que me dieron en el UTMB, todo el tiempo.

- En rojo, donde hay cortes de tiempo, barreras horarias
- En azul, la distancia desde la largada, en kilómetros
- En negro, las horas desde la largada
- En marrón, las altitudes
- En rosa, las Bases Vida
- En negrita, mis tiempos de paso planificados
- En amarillo, los períodos planificados para dormir 

Una fiesta la largada. Piel de gallina y ojos lagrimosos.

Mi tercer intento con el Tor. ¿Qué pasará esta vez? Lo bueno de estas carreas extremas es que hasta el último instante, uno nunca sabe el resultado final. Desafío muy grande.

Paso por La Thuille  a las 16:10. +10' del plan.

Excelente. Aunque siento que cumplir con el plan me exigió más que la vez que lo hicimos con Rodri en 2019. Creo que ahora he llegado mejor preparado físicamente y por ello me llama la atención. Creo que es el calor. Durante el mediodía hubo bastante sol y sentí que transpiraba más de la cuenta. En la edición 2019, durante el ascenso al Arp, nevó todo el trayecto.

Vengo cuidando muchísimo las rodillas. En 2019 quedé afuera por una lesión en el tensor de la fascia lata a la altura de la rodilla derecha. Comenzó ni bien bajaba del Col D'arp y fue aumentando hasta dejarme totalmente inhabilitado para seguir en el kilómetro 260.

Me siento perfecto físicamente. ¡Gracias Dios por permitirme esto! Soy un eterno agradecido.

Paso por el Refugio Deffeyes a las 18:58. +9' del plan.

Llego a Valgrisenche a las 02:03. +3' del plan.

Excelente. Estoy entero. Sin dolores y todos los ascensos son una fiesta. ¡Cómo estoy disfrutando esto!
En las bajadas voy lento. Cuidando la máquina. Primeros 50 kilómetros adentro.

Importante destacar que en esta primera etapa, tuvimos que subir 3 montañas de 2600, 2850 y 2800 metros sobre el nivel del mar. Para la cabeza ya es una tortura importante para el que no llega preparado.
Se sabe que la segunda etapa es aún peor y ni hablar de la sexta. Literalmente un triturador de cerebros desprevenidos, el Tor.

Llegada a la primera Base vida. No se duerme. Se toma el bolso que la organización nos transporta de Base Vida a Base Vida, se reponen víveres, se come bien, higiene de pies, y continúo la aventura.

Plan de carrera para la segunda etapa



Salgo de la Base Vida a las 03:08 de la mañana. +8' del plan.

Esta segunda etapa es muy dura. Son tres ascensos a 2840, 3000 y 3300 metros. Sigue la picadora de físico y de cerebro en acción.

Paso por Rhemes a las 08:09. +9' del plan.

Llego a Eaux Rousses a las 13:51. Aquí hay corte horario a las 21:30. -9' del plan.

Durísimo ascenso al Loson, el punto más alto de la carrera y descenso al Refugio Sella.

Sigo disfrutando de los ascensos. No los siento. Los descensos, sin embargo, le ponen mucha carga a las piernas. En algunos casos siento pequeñas molestias en ambas rodillas. Son avisos. Cambio levemente la forma de pisar y regulo aún más las bajadas y desaparecen.

Llego al Refugio Sella a las 20:09. -1 hora 21' del plan.

En esta jornada se pone en evidencia la velocidad que pude imprimirle a los ascensos, que me hicieron mejorar, sin haberme quemado, más de una hora el plan.

Otro tema importante es que en esta edición, y por el coronavirus, no se permite dormir en los refugios. Con lo cual, los períodos de sueño del plan, pasan a la Base Vida más cercana.

Arribo a la segunda Base Vida, Cogne a las 22:45. -1 hora 15' del plan.
¡106 kilómetros adentro!

Retiro el bolso, como, me higienzo los pies y me acuesto a dormir. Tengo mucho sueño.

Tampoco ponen mantas en los catres. Hay que llevar en el bolso algún liner o saco de dormir. Tengo frío. Me abrigo. Pongo el despertador a las 2 horas y me quedo profundamente dormido.

A la hora y media, hay algún ruido que me despierta. No siento ganas de seguir durmiendo y me preparo para continuar la aventura.

Higienizo con toallita desinfectante los pies. Hipoglós y vaselina. Medias limpias y a seguir.

Hasta acá nos hemos ido encontrando tipo yo-yo, con Ricardo. Lo paso en las subidas y él lo hace en las bajadas. Viene bien, aunque se queja de unos calambres que le molestan un poco. De Pachi, tal lo previsto, sin noticias aún.

Dejo Cogne a las 02:10.  -1 hora 20' del plan.

Plan de carrera para la tercera etapa


Esta es una de las etapas más tranquilas del Tor. Sólo tiene un ascenso a 2830 metros y luego es bajada hasta Donnas, la próxima Base Vida.

Hay que aprovecharlo para descansar lo que fueron las dos jornadas anteriores, durísimas.

En el ascenso coincidimos con un español, Francis. Es bombero y músico de profesión. Vamos charlando todo el camino hasta la cima del Col Fenetre.

Aquí se pone de manifiesto la diferencia en el entrenamiento de montaña y el nuestro, en la pampa...

Voy liderando la subida. Francis destaca el paso que llevo, indicando que es muy rápido. Yo ni lo siento. En algunos tramos desacelero para darle chances de acercarse.

Para la bajada, nos saludamos ya que le indiqué que yo lo haría muy lento para cuidar las piernas. 

Llego a Champorcher a las 11:43. -1 hora 17' del plan.

Muy lenta y controlada la bajada. Mucho más que cuando lo hicimos con Rodri.

Llego a Donnas a las 17:25. -5' del plan.
¡151 kilómetros adentro!

Lo veo a Francis. Había llegado hacía 4 horas. Ya dormido y bañado. Los descensos son una de las claves del Tor. Hacerlos rápido.

Yo muy contento. Vengo cumpliendo el plan a la perfección y físicamente sin ningún dolor.


A Ricardo ya no lo vería más. Luego me enteré de que abandonó en Della Barma.

En la Base Vida, el ritual continúa: retiro el bolso, como, renuevo provisiones, higienizo pies y a dormir 2 horas.

Antes de acostarme lo veo a Hernán. Viene unas dos horas adelante (él salió en el grupo de las 10:00). Viene muy entero y corriendo con otros 2 corredores.

Ya no estoy consumiendo ni el Tailwind ni las barritas estimadas, así que reduzco su provisión a la realidad. Los puestos en el trayectos están muy bien equipados, y aunque se repite lo ofrecido (caldo, pastas, chocolates, queso, jamón, crackers, tarteletas dulces), en general siempre tienen un manjar VIP que nos espera: polenta con bolognesa, sopa-crema de verduras (minestrone) deliciosa. En un puesto tuvimos ribs de cerdo a la parrilla.

Salgo de la Base Vida a las 20:36. +36' del plan.

Plan de carrera para la cuarta etapa


Una etapa larga y con todo el cansancio que llevamos a cuesta, se siente mucho.

Paso por La Sassa a las 00:46. -44' del plan.

Recupero minutos, luego del descanso en Donnas y de una tercera jornada no tan brutal para el cuerpo.

Al refugio Coda, en la altura de 2200 msnm llego a las 03:20. -1 hora 10' del plan.

El peor refugio. Mal atendido, muy mala onda de la mujer y del señor que allí se encontraban.

Comí un poco de sopa con pasta, arroz y me fui rápido.

El refugio della Barma era un punto especial. Habíamos acordado con Pachi que nos encontraríamos acá a las 09:00 hs.

Llego a la Barma a las 07:53. -1 hora 7' del plan.

Me tomo un capuchino, como un buen plato de pasta con tuco, coca cola y cerveza. Tengo mucho sueño.

Comienzo a realizar micro-sueños. Este es uno de los factores de éxito que en la edición pasada no logré implementar.

El tip más importante es no forzar el micro-sueño. En cambio, incorporarlo a la rutina de la carrera cuando el cuerpo lo pide. Este era uno de los momentos, en el calorcito del refugio, y aprovechando el tiempo para esperar a Pachi. Logro dormir sentado a una mesa, brazos cruzados sobre la tabla, cabeza sobre los brazos, unos 30 minutos. 

Me despierto, preparo las cosas y cargo con agua y té caliente las caramañolas. Espero hasta las 09:05 a ver si aparece Pachi. No ocurre, y sigo. Pachi, muy flojo, ¡eh! ¡Jajaja!

Subo al Col de la Vecchia y bajo a Niel.

Esta parte de la carrera la recuerdo mucho. En 2018 hicimos el tramo con Pachi y llegamos a Niel a las 18:32. Con Rodri, en 2019, yo venía muy lesionado de la rodilla, y allí fue donde nos separamos.

Antes de llegar a Niel, uno de los bastones se atasca entre dos piedras y no logro suavizar la palanca, que termina quebrándolo. Intento repararlo con una cinta adhesiva industrial que llevo en la mochila, pero no sirve. Sigo entonces con un solo bastón. En el bolso de la Base Vida, llevo otros de repuesto.

Llego a Niel a las 16:06. +36' del plan.

Muy entero y aunque el físico y cerebro acusan la golpiza de casi 200 km recorridos y 76 horas de carrera, estoy feliz. 

Las zapatillas La Sportiva Ultra Raptor han demostrado ser, en mi caso, una opción excelente para el desafío del Tor. Muy estables, algo pesadas, pero dan al pie un sustento que no tuve con las Altra que usé en 2019 y que fue el origen de mi lesión en la rodilla.  Esto por supuesto depende de cada persona y pisada. Pachi usa Altra sin problemas.

Además, las Ultra Raptor tienen un agarre excelente en piedra mojada.

Disfruto la mejor polenta con bolognesa del Tor. Cremosa, deliciosa. Me siento y una inglesa de la organización me trae el plato y nos quedamos charlando un rato.

Sigo camino. Ahora hay que subir al Lasoney, 2400 metros. Y luego una bajada muy complicada a Gressoney. En ese tramo, en 2018 me caí innumerables veces. Lo hicimos con Pachi, y también venía con un solo bastón. En este caso me aseguré de contar con un elemento alternativo que funcionó muy bien. No me caí una sola vez hasta llegar a la Base Vida.

Entro a Gressoney a las 21:19. +2 horas 19' del plan
¡206 kilómetros adentro!

En la bajada a Gressoney ocurre algo raro con el plan. Me alejo mucho, aunque sigo el ritmo previsto. Evidentemente mi ritmo en las bajadas viene impactando en los tiempos. No me preocupo, ya que sigo entero.

Simplifico al máximo el ritual en la Base Vida. Tomo el bolso, de la bolsa correspondiente a la Base Vida, retiro las baterías para la linterna, dos o tres barritas, dos o tres Tailwind, Mosar y plan de la etapa para la muñeca. Higienizo pies y a dormir.

Salgo de Gresso a las 00:46. +2 horas 46' del plan.

Voy muy entusiasmado. Físicamente a nivel lesiones estoy intacto. Esto es crítico para seguir en carrera. El cansancio, se domina.

Plan de carrera para la quinta etapa


El refugio Alpenzu es el próximo objetivo. Queda subiendo al Col Pinter.

Famoso porque dan capuccinos riquísimos. Entro al refugio y no hay nadie. Qué raro. Le pido un capuccino a la señora y le digo que venía soñando con tomar esa delicia desde los últimos 100 km. Se ríe. Lo disfruto mucho y me voy. Luego me enteraría de que ya no ofrecen más ese servicio, y que estaban cobrando los cafés ahora. ¡Jajaja! Se ve que se conmovió con mis palabras y ni siquiera amagó a cobrarme.

Llego a la cima del Pinter y comienzo el descenso. Muy esperado por mí, ya que en el próximo puesto fue donde abandoné por falta de sueño en 2018. Ahora, todo el trayecto lo hago de noche. Muy diferente a lo ocurrido en aquel año, en donde ya era un día radiante.

Llego a Champoluc a las 07:54. +1 hora 54' del plan.

Pese a estar atrasado según el plan, vengo recuperando en las subidas. Nunca me han dolido o molestado los cuádriceps.

Sigo muy enfocado en la carrera, con el próximo objetivo: la Base Vida de Valtournenche.

Ya es de día, y nos cruzamos con muchos turistas que caminan por los senderos. Recordemos que el Tor utiliza las Vías de trekking 1 y 2 del Valle de Aosta. Mucha gente paseando. Transmiten energía y alegría. Es inevitable el grito de "Allez Allez", "Grandi Giganti", "Vai Vai", y otros gritos de aliento similares. Un detalle, se responde "Grazie" en todos los casos, excepto cuando te gritan "In Bocca al Lupo!" Ahí hay que responder, "Il Lupo é Morte!" o sencillamente, "Crepi!"

Llega un momento en que es lindo volver al silencio de la montaña, cuando cae la noche, y ya estamos otra vez solos con nosotros mismos.


En uno de esos encuentros con turistas, vengo sorteando un difícil trail de rocas filosas. Voy muy lento y una italiana me da charla. Paro para responderle y de paso preguntarle cuánto faltaba para Valtournenche. Algo muy raro me ocurre en la cabeza. En el próximo segundo siento que me desvanezco. No logro controlar el cuerpo. Un instante posterior estaba en el suelo, con las piernas y rodillas cubiertas de sangre. La señora gritando desesperada. "¿Qué pasó, qué pasó?", decía. Hice un control de daños rápidamente y el dolor era en la piel de rodillas y piernas y también un dolor en la cadera derecha. El resto ok. 

Le respondí que no se preocupara, que sólo había sido una baja fuerte de presión, y que ya estaba bien. Me incorporo y noto que no es nada serio. Ni lo de las piernas, ni lo de la cadera. Aunque si el golpe hubiese sido en la cabeza o la cara, otra sería la historia a relatar después de estas líneas... 

Llego a Valtournenche a las 15:23. +1 hora 53' del plan.
¡239 kilómetros adentro!

Rutina y me acuesto. A las dos horas me despierto. Me siento en la cama y lo veo a Pachi, también sentado, a unos 40 metros más allá. No se puede gritar, así que levanto los brazos y le hago señas. "¡Tordo!", grita Pachi y se viene sin dudarlo. Nos abrazamos. ¡Qué emoción!

Le muestro las piernas y le pido que tome una foto. Para la épica de Fede, ¡jajaja!

Plan de carrera para la sexta etapa


Conversamos con Pachi, asegurándonos que los dos estuviéramos bien. Salimos juntos de la Base Vida.

Tal vez sea esta la etapa más complicada del Tor. No solo por lo extensa (son más de 24 horas), su desnivel y dificultad técnica, si no por la acumulación de cansancio y falta de sueño.

Muy esperada también por mí, porque en el Refugio Magia, a los 260 km, tuve que abandonar en 2019 por la lesión en la rodilla.

Me cuesta horrores imaginar cómo hice en 2019 para llegar hasta acá lesionado. El Tor es un triturador del cuerpo y de la cabeza. Si logro terminar esta vez, no repetiré esta carrera. Es una paliza inmensa al cuerpo, en especial a los pies y piernas. Pienso: "no te olvides de escribir esto en el blog". Y así lo he hecho. Luego, con el paso del tiempo, uno va olvidando, o suavizando las partes durísimas de este inmenso desafío.

Comienza la etapa con un ascenso al Col Fenetre a 2740 metros. Veo que Pachi se sigue agitando mucho en las subidas al ritmo que voy yo. Estamos claramente en contrafase. Él va rápido en las bajadas y yo en las subidas. Lo mejor es seguir cada uno a su ritmo, y volver a encontrarnos en algún punto más adelante. Lo charlamos y así lo acordamos.

Sigo entonces a mi ritmo de ascenso, llego a la cima del Col y comienzo la bajada hasta los 2000 metros. En 2019 tardé 4 horas en bajar. Esta vez lo hice en 1 hora y media. Totalmente entero.

De todas formas, 1 hora y media bajando, y ya con más de 250 kilómetros en las piernas es un esfuerzo sideral. Llego muy cansado al refugio Magia, donde repito, abandoné en 2019. ¡¡Estoy muerto, pero feliz!!

Llego a Magia a las 02:37. +2 horas 7' del plan.

Como muy bien, tomo un vaso de cerveza y me siento a una mesa a implementar un micro-sueño.

Al cabo de unos 30 minutos, levanto la cabeza y lo tengo a Pachi enfrente, también en micro-sueño. Se despierta y estamos muy contentos de estar compartiendo esta locura juntos.

Sigo entonces para el próximo ascenso, hasta los 2710 metros.

Llego a Cuney a las 05:16. +46' del plan.

¡Muy buena la recuperación del tiempo y acercamiento al plan!

Ya estoy en territorio no conocido. Nunca había llegado hasta aquí en las ediciones anteriores. Sigo muy sólido, aunque la cabeza empieza a hacer de las suyas. Ya aparecen algunas ilusiones, que contrarresto con micro-sueños, pero es indudable el efecto de la falta de sueño acumulada a esta altura.

Los músculos de las piernas, diez puntos.

Empiezan a molestar ampollas que se me hicieron en la parte trasera de ambos talones. Cuando adquirí las Ultra Raptor noté que en su parte trasera tenían un material plástico en vez de tela. No me gustó mucho eso, y evidentemente tampoco a mis talones. Voy a escribir una carta a La Sportiva con una sugerencia para que mejoren eso.


En el próximo puesto hay barrera horaria a las 15:30.

Llego a Oyace a las 11:20. +50' del plan.

Queda todavía una subida a 2510 metros y luego la bajada a los 1400 metros, a la ¡última Base Vida!

Llego a Ollomont a las 16:34. +34' del plan.
¡287 kilómetros adentro!

Aunque nunca canté victoria, siento que el objetivo final está muy cerca. ¡Qué felicidad inmensa! Pese al deterioro físico y mental, la sensación del "casi" logro es indescriptible.

Plan de carrera para la séptima etapa


Salgo de Ollomont a las 19:37. +1 hora 7' del plan.
  
¡No paro de agradecerle a Dios estar ahí, entero físicamente y tan cerca del objetivo final!

Sólo resta enfrentar la última noche. Subir desde los 1400 metros a los 2710 y llegar al refugio Merdeux antes de las 10:00 de la mañana. Este es un hito crucial. Pasado este punto, ya solo restan 24 kilómetros y 8 horas para cumplirlos. O sea, que la carrera ya está "casi" adentro.

Subo muy bien al Col Champillon y bajo a Bosses.

Decido apurar en esta bajada. Siempre controlado, pero quiero exigir un poco más las piernas y ver qué ocurre. Por la mitad de la bajada comienza un dolor en la fascia lata izquierda, a la altura de la rodilla. La misma lesión de 2019, pero ahora en la otra rodilla.

El dolor no cede al intentar cambiar la forma de la pisada. Reduzco la intensidad de mi descenso, y el dolor permanece ahí, sin aumentar. Este es un punto de acción que debo corregir en el futuro. La estabilidad de las rodillas en las bajadas. Debo lograr mitigar que la fascia lata se impacte al bajar fuerte. Las zapatillas Ultra Raptor han mejorado mucho esta situación, pero no la han solucionado.

Llego a Bosses a las 03:06. +36' del plan.
 
Impresionante, esta diferencia con el plan es ínfima, teniendo en cuenta todo lo que hubo que pasar para llegar a este punto.

La noche se hace eterna. Ahora debo subir a 2250 y hallar el refugio Merdeux. Ya su nombre está presagiando el desastre...

En este tramo debo hacer muchos micro-sueños. Ya casi no surten efecto de mediano plazo. Sirven para seguir unos minutos, y luego necesito hacer otro. El cerebro está muy lento, aunque el foco está en llegar a Merdeux.

Voy subiendo desde los 1525 metros en donde dejé Bosses. 1600, 1700, 1800, 1900. Cada 100 metros de subida estoy tardando más del triple de lo que hice en los días previos. Mi promedio de subida antes de esta última noche era de 8 minutos cada 100 metros.

Voy muy lento, pero enfocado. 2250 llego a Merdeux y la carrera es mía.

2000, 2100, 2200. ¡Ya estoy! Veo la construcción. Me acerco un poco más... 2250 metros de altura. ¡Llegué!

¿Llegué?

Está todo apagado. No está abierto. ¿Qué pasó? No tengo corredores a mi alrededor. No entiendo nada. Pierdo la noción espacio temporal. Ya no soy yo en carrera. Soy un zombie disfrazado de corredor. Desolado. No puedo fichar mi paso por Merdeux. Estoy perdiendo la carrera en los últimos 24 kilómetros... ¡NOOOOOO!

Sigo caminando sin entender nada. Veo luces que son las marcas de ojos de gato que hay que seguir durante la noche. Se repiten. Creo que estoy dando vueltas en círculo, volviendo siempre al mismo punto. No avanzo. Camino dormido. Alucino hablar con la dueña del refugio Merdeux, quien me dice que tuvo una emergencia y debió cerrar el puesto. Pero que no me preocupara, que ya había tomado mis datos y que se los había pasado a la organización. Todo fantasía. Me desespero. Alucino que "otro" terminará la carrera por mí. Ya no soy yo. Yo quedaré dando vueltas en este infinito agujero negro, mientras "mi otro yo" terminará la carrera por mí.

Mi cerebro no soporta más esta situación, y me desplomo a la vera del camino. Quedo allí tendido al menos durante una hora y media en la fría noche. Me despierto luego, con mucho frío.

Mi cerebro recobra algo de lucidez. Pasa un corredor francés y le pregunto en inglés: "¿Pasaste por Merdeux?"

Me responde que no, que Merdeux está 2 horas más arriba. Que hay que seguir subiendo.

Me parece muy raro. Pero son las 07:00 de la mañana. Ya es de día, y si es así, todavía tengo tiempo de llegar antes de las 10.

Me vuelve el alma al cuerpo. El sueño obligado fue reparador. Ya estoy lúcido y con energías para llegar rápido a Merdeux, más arriba.

Llego al puesto a las 07:47. Era Frasatti (+1 hora 17' del plan). Pregunto, y me dicen que Merdeux no estuvo habilitado en esta carrera, que el corte es aquí, y que vengo muy bien de tiempo.

La sensación que viví en Merdeux fue lo peor de la carrera. Una impotencia y desolación indescriptibles. Todo producto de la privación del sueño, y lo peligroso que ello puede resultar.

En Frasatti, me alimento bien. Estoy nuevamente feliz y con mucha energía para continuar.

Estoy por salir del refugio y justo entra Pachi. Nos abrazamos. Le cuento lo ocurrido, y la inercia hace que me despida para seguir. Camino unos pasos hacia la puerta, y cambio mis planes. Decido quedarme a desayunar con Pachi. Acordamos entonces hacer el último tramo juntos. Ya no tenemos problemas con los tiempos. En las subidas que quedan yo le haría el aguante, y lo mismo, él en las bajadas.

Desayunamos un gran café con leche, tostadas, manteca, quesos, jamón y jaleas.

Y así fue que salimos juntos con Pachi, encarando la subida al Col Malatra, a 2950 metros de altura.

Sigo subiendo sin problemas. Lo espero a Pachi para continuar juntos, según lo acordado. Estoy disfrutando mucho ahora. Tenemos todo el tiempo del mundo para llegar.

Hermoso el paso por la cima del Malatra. Mucha gente alentando y fotógrafos de la organización. Nos tomamos espectaculares fotos con Pachi.


Otro hito adentro. Ahora ya resta la bajada hasta Bertone, ¡y luego a Courmayeur!

Parece que hubo un cambio en la senda. Pachi se pone de mal humor. En vez de bajar, seguimos subiendo. Yo sigo disfrutando. Pachi se enoja y reclama a todo el que se nos cruza en el camino. Duda de que estemos en la senda correcta. "Pachi, están las banderas que nos marcan el camino. Tranquilo.", le digo.

Finalmente comienza la bajada y aquí cambia la situación. Voy yo ahora bien lento y Pachi se aleja. Me duele bastante la fascia lata a la altura de la rodilla izquierda. No voy a forzar más la máquina.

Pese a que falta tan poco, los últimos kilómetros se hacen muy largos y pesados.

¡Estamos a 3 kilómetros de Courmayeur!

Decidimos entrar trotando, y así lo hacemos.

Aparece Ricardo que nos filma. María nos grita. Lloro. Giovanni me da la bandera argentina que porto con orgullo. Nos abrazamos y le digo que parte de este logro es suyo también.  Lloro. Nos acercamos al arco de llegada. Lo veo a Peinchi. Estallo en llantos. Ponen el himno argentino. Lo veo a Scuby. Nos abrazamos. No paro de llorar. Ya estamos en el arco. Me arrodillo. Agradezco a Dios el hecho de estar ahí. No puedo parar de llorar. Rex filma el ingreso triunfal desde lejos. ¡Gracias, gracias!


Finisher Tor des Geants. 15:29 de la tarde del sábado 18 de septiembre, 2021.

En 2019 escribí: "Debo ahora analizar la causa de la lesión en la rodilla. Y para cuando regrese a vencerte, TOR, estaré mejor preparado desde ese punto de vista también."

Y así fue, Tor. Volví, y esta vez, ¡te vencí!



Y para cerrar estos inolvidables días en Europa, nos vamos con mis amigos de la infancia a pasar tres jornadas de rélax a la Costa Azul, en Francia.


¿Se puede pedir más? Eternamente agradecido a todos los que de una forma u otra estuvieron conmigo en esta aventura. En Argentina festejaremos como corresponde con un gran asado con Pachi, Fede, Rodri, Moya, Rosso, Paco, Zanetti, Berni, Edu y Chelo, quienes también estuvieron pendientes de la carrera todo el tiempo. ¡GRACIAS! 

jueves, 6 de mayo de 2021

48 Horas. Jackpot Ultra

Van 15 horas de carrera y me doy cuenta de que será imposible lograr el objetivo de sumar 280 km. En uno de los programas de radio, hablamos de desolación. ¿Cómo seguir adelante, ahora que la motivación para clasificar al Sparta se ha desvanecido, y quedan aún 33 horas de competencia?

La previa

Sumar 280 km en una carrera de 48 horas es otra forma de clasificar al Spartathlon. En 2020, el año de la pandemia por covid-19, decido enfrentar el desafío y comienzo la búsqueda del evento.

En Argentina, todas las carreras han sido canceladas, y no hay información sobre cuándo se podrá retornar a las pistas.

Con lo cual, busco alternativas fuera del país. Una variable importante es la temperatura, ni muy alta, ni muy baja.

Aparece la opción Jackpot Ultra. Se corre en febrero en Las Vegas. Las temperaturas máximas históricas para dicho mes son de 17 °C, y las mínimas, 12 °C. Ideal.

Me anoto.

Es el mes del cumpleaños de Caro. Planificamos entonces ir juntos y festejar su cumple en el Paris Hotel de Las Vegas.

Llega enero 2021, y la pandemia azota EE.UU. también. El Gobernador de Nevada prohíbe los eventos con concentración de gente, y la carrera se suspende para abril.

En abril, las temperaturas máximas y mínimas son 32 °C y 17 °C respectivamente. Claramente, sería otra carrera a la planeada originalmente.

En febrero, me contagio el virus, y debo suspender el entrenamiento unas 3 semanas.

Nico, mi entrenador, sugiere que no vaya.

Caro no puede viajar ya que la nueva fecha es incompatible con su agenda laboral.

Sé que no llego preparado como quería, pero creo que la experiencia vale la pena. Nunca había hecho una carrera de 48 horas y estoy muy entusiasmado en encararla pese a todos los puntos en contra mencionados antes.

Así que en abril, vuelo a Las Vegas.

La carrera

Jackpot Ultra es una carrera de ultra distancia, en donde el tiempo de competencia es fijo (48 horas), y los corredores van sumando kilómetros a lo largo de la competencia. Quien sume más kilómetros es el ganador.

¿Se acuerdan del Test de Cooper? Nos hacían correr durante 12 minutos y contaban la cantidad de metros recorridos en ese lapso. Se sigue utilizando, y mide el estado físico de una persona. Esto es como un Test de Cooper de 48 horas, ¡jajaja!

Nico me pasa el esqueleto de la estrategia a seguir, y yo armo los ritmos necesarios para lograr los ansiados 280 km.

Llego temprano (06:00 de la mañana) al Cornerstone Park, del pueblo de Henderson (aledaño a Las Vegas) para obtener un buen lugar en donde armar mi puesto de reabastecimiento. 



Largamos el viernes 23 de abril a las 08:00 de la mañana. Ya hace calor.

El circuito consta de una vuelta de 4 km alrededor de un lago en el Cornerstone Park en el pueblo de Henderson (aledaño a Las Vegas), con diferentes tipos de terreno: asfalto, hormigón, ripio y pasto.

33 corredores para la carrera de 48 Horas; todos estadounidenses, excepto un mexicano y yo. También se corren 72 Horas, 24 Horas, 12 Horas y las 100 Millas USATF.

En los primeros 50 minutos debo correr a un ritmo de 07:55 minutos el kilómetro, y nunca pasar las 130 pulsaciones.

El calor eleva la frecuencia de los latidos del corazón, y voy a un ritmo cómodo, pero más lento que el plan.

Termino la primera hora recorriendo 6,90 km. Algo por debajo del plan (que es hacer 42,2 km en las primeras 6 horas).

Segunda hora: 13,49 km acumulados. Sigo teniendo que bajar el ritmo para mantener la frecuencia, y comienzo a alejarme más del plan. Pero no me preocupo, ya que preveo recuperarlo en los descansos, y a la noche, cuando la temperatura disminuya.

Tercera hora: 19,9 km

Cuarta hora: 26,2 km

Quinta hora: 32,6 km

Sexta hora: 38,9 km

Tres kilómetros por debajo del plan en las primeras 6 horas. 

Sigo sin preocuparme, aunque noto que el cuerpo comienza a resentirse, especialmente los pies. El terreno es muy duro. Tiene unos 30 m de desnivel positivo por vuelta, y hay sectores en donde la superficie está ladeada, con lo cual no se pisa plano y el pie rota para el lateral.



Voy sacrificando algunos minutos de caminata y paradas para que las diferencias con el plan no sean significativas, con la esperanza de recuperar más adelante en la carrera estos minutos que quedan en el debe. Las caminatas las hago a un ritmo más rápido que el planeado.

Me siento bien a lo largo del día, aunque preocupado por la diferencia entre lo hecho y el plan.

Llegan las 8 de la noche, 12 horas de carrera, y es momento del análisis de lo andado.

75,2 km. El plan indicaba 80. Sigo. La diferencia se mantiene proporcionalmente, con lo cual me entusiasmo pensando en que ya caída la noche, la performance, mejorará.

A las 15 horas de carrera el cuerpo acusa los efectos del calor y del terreno. Siento un agotamiento importante y dolor en los pies. Este es el momento crítico. Faltan todavía más de 32 horas, y mi estado físico me dice que no será posible recuperar lo perdido. Los ritmos han bajado a un nivel irreversible. Los pies duelen mucho. 

Gorro con compartimento para cargar hielos

¡Terrible no tener la motivación original que me llevó a estar en esa línea de partida y que aún falte tanto para completar la prueba!

Durante el bajón anímico, pienso en irme a dormir 8 horas al auto, en dejar a mi entrenador, a olvidarme del Sparta.

Estoy caminando sin corredores cerca, en la noche desértica de Nevada. Llego a la última zona de la vuelta, en donde hay un símil trail, desparejo, ladeado y lleno de piedras. Me caigo lastimándome el brazo y la zona de la cadera derecha.

Es en estos momentos en donde la cabeza juega un papel fundamental.  ¡Debo ponerme un nuevo objetivo y seguir!

Recuerdo que es tradición en las carreras de ultradistancia en Estados Unidos, que a todo corredor que complete 100 millas, se le otorga una hebilla (buckle) de premio.

Van 90 km. La hebilla que no alcancé a ganar en la última carrera de 24 horas, ¡va a ser mía esta vez! ¡Ya tengo motivación y un objetivo alternativo para seguir!

Hidratación y alimentación funcionaron muy bien. Hasta esas 15 horas bebí 15 litros de agua con Tailwind y complementé con barritas y comida que proporcionaba la organización. 

A las 02:30 decido entrar en la camioneta y dormir unas horas. Descanso 3 horas y sigo.

Durante la noche, hay pocos corredores girando. Como todo clima desértico, el gradiente térmico es grande. A la noche refresca bastante, y me pongo una piel de manga larga.

Los pies no se han recuperado, y el cansancio es general. El ritmo es lento, pero no me preocupo. 

Ya nos conocemos con la mayoría de los corredores de tanto cruzarnos durante el recorrido. Las charlas ocasionales amenizan lo tedioso que es dar vueltas y vueltas por el mismo circuito, una y otra vez.

Con Sergio, el mexicano ganador de la carrera. Completó 280 km

Así transcurre el segundo día, atento a asegurarme llegar a las 100 millas, sin otra preocupación.

A las 40 horas, el monitor que cuenta las vueltas cada vez que pasamos por el punto de control, me muestra 40 vueltas. ¡Llegué a las 100 millas! 

Aún faltan 8 horas de carrera.

Es medianoche. Me meto en la camioneta y duermo 4 horas y media más. Me despierto y sigo. Hago dos vueltas más, y ya el reloj marca 47 horas 11 minutos. Ya no tengo tiempo para dar una vuelta adicional, y cierro mi participación allí.

 Fueron 168 km, 105 millas en casi 48 horas. Calorías aproximadas consumidas: 11.800 kcal

Medalla de finisher y hebilla por las 100 Millas. ¡Feliz!

Análisis post-carrera

- Lo primero que destaco es que no llego preparado físicamente para lograr recorrer 280 km en 48 horas. El covid que tuve hace 2 meses impactó en mi puesta a punto. Sergio, el mexicano ganador de la competencia, viene con el mismo objetivo. Hora tras hora me va sacando ventaja. Lleva un ritmo que yo no hubiese podido mantener durante los dos días. Finalmente él gana, con exactamente 280 km.

- El calor durante ambos días influye negativamente en mí. 32 °C de máxima hacen que el cuerpo consuma mucha energía para mantener la temperatura controlada. Cumplí muy bien el plan de hidratación y nutrición. Pero no fue suficiente para contrarrestar los efectos del calor.

- El terreno. Esa mezcla de superficies, todas muy duras excepto el tramo de pasto, hizo mella en mis pies. Al cabo de las 15 horas, mis pies pedían a gritos parar a recuperar. Nunca me había pasado algo así. El hecho de tener la camioneta con aire acondicionado a dos metros de donde paso cada 4 kilómetros, evidentemente juega en contra. El cerebro siempre juega su juego, y considerando que el objetivo principal de los 280 km ya no existe, ese juego pasa a dominar la situación. Aunque es importante mencionar también, que he perdido 5 uñas de los pies en la batalla. Incluyendo la del dedo gordo del pie derecho. Nunca me había pasado algo así antes, lo cual demuestra objetivamente la dureza del circuito. Y muestra también que la queja de los pies no fue una construcción fantasiosa de mi mente.

- El circuito tenía desnivel positivo de 30 metros por vuelta. Acumulé 1200 m en mi performace. Completar los 280 km hubiese implicado absorber un desnivel de 2100 m. 

Fue una gran experiencia. Entendí que meter 280 km en 48 horas, para el cuerpo es una exigencia superior a hacer 180 km en 24 horas. Resalto que ambas son ls marcas necesarias para clasificar al Sparta.

Es muy importante aquí la preparación física. La cabeza sola no alcanza. Buscar un circuito plano, sin desnivel y temperaturas del orden de 17 °C la máxima y 12 °C la mínima son parámetros a tener en cuenta para lograr un rendimiento superior.

Terminé 7 de 33 corredores. Disfruté mucho el primer tercio de carrera, y la experiencia fue genial. Balance sumamente positivo y ¡estoy feliz de haberlo hecho! Ni el covid que me paró hace dos meses, ni las restricciones impuestas por el gobierno, ni las dudas y miedos razonables de estar emprendiendo semejante locura en medio de una pandemia me detuvieron. Allí estuve. ¡¡Feliz!!

Especial agradecimiento a Caro, Celi, Nico y mi mamá por estar siempre pendientes. Y al gran grupo de amigos runners (Berni, Chelo, Claudio, Edu, Fede, Moya, Paco, Pachi, Rodri, Sergei) que supieron mandarme mensajes de aliento durante los dos días. ¡Infinitas gracias a todos!


miércoles, 3 de febrero de 2021

Lobos - 30k Desafio Uniendo Pueblos

Otra vez en Lobos...

Al igual que en 2013, no tenía pensado correr allí este año.

Pero la pandemia, una vez más, es implacable en desarmar nuestras planificaciones.

De no haber sido por el virus, en dos semanas hubiese estado en Las Vegas, corriendo las 48 Horas del Jackpot Ultra. Dicha carrera se pospuso para abril. Lo cual implica, como mi buen amigo Fede indicó, otra carrera. Ya no será un evento de 12 °C de mínima y 17 °C de máxima, sino por lo menos 10 grados por encima. Virus maldito...

Por otra parte, el programa de entrenamiento propuesto por mi nuevo profe Nico Kierdelewicz prevé un fondo de 3 horas para el domingo. El Sparta sigue siendo mi objetivo A para 2022. Este año, por el virus, no aceptan inscripciones. Sólo correrán los anotados en 2020.

Se alinearon los planetas para Lobos, y allí estuvimos.

Coincidimos con varios amigos (Berni, Gerard, Cristian) y dedico especial mención al gran Fede, que no corrió y nos hizo asistencia VIP durante la carrera.

El pronóstico indica tiempo fresco y lluvia.

A las 06:00 AM paso a buscar a Fede, cargamos su bici en la camioneta y encaramos los 100 km hacia la largada.

Llegamos, lo encontramos a Berni y a Cari (quien correrá 10 km), saludo a Cristian, y abrazo con Gerard.

Llovió mucho el sábado, pero hoy el suelo ya ha absorbido el agua. No hay barro y la temperatura es ideal para correr.

Mi objetivo es hacer una carrera sub-3 horas y ver cómo se comportan las pulsaciones. Necesito poder correr a 6 minutos el kilómetro a menos de 140 pulsaciones por minuto (ppm) para el Sparta.

Largamos. Recorro los primeros kilómetros a 5:30. Me siento bien con pulsaciones a 148.

Berni viene atrás mío. Gorbea y Gerard, adelante.

Las pulsaciones suben, y bajo un poco el ritmo. Me estabilizo en 5:44 y pulsaciones a 152.

                                         

Así continúo durante los primeros 15 kilómetros.

Fede, con su bici, acompañándonos a Berni y a mí, acercándonos hidratación y haciendo una cobertura de alto nivel de nuestra carrera. Con fotos y videos muy divertidos. Capo Fede!



Mi botella de hidratación causa asombro y comentarios jocosos de los corredores. Sin Tailwind, conseguí un producto nacional, Hidra Green. Es un polvo que al mezclarlo con agua forma un líquido color fucsia bien sospechoso, jajaja! 

Luego de haber sido "liebre" de Berni en la primera mitad, bajo un poco el ritmo y lo dejo adelantarse. Así continuamos, corriendo uno detrás del otro, por unos 8 kilómetros más.

Excelentes sensaciones. Siento que a este paso podría correr muchos kilómetros más. Sin embargo, las pulsaciones van algo altas. Gran oportunidad de mejora para el Sparta.

Berni acelera y lo sigo. Pasamos a 5:43 el ritmo promedio. Pero mis pulsaciones suben y se acercan a 160. Me siento muy bien de aire y de piernas. Pero una puntada en el lado izquierdo del vientre avisa y decido bajar el ritmo al valor anterior.

No quiero forzar la máquina. El objetivo está más que cumplido, me siento entero y muy feliz.

En la llegada, una fiesta. Saludos y gritos de aliento de mis amigos, y medallita de finisher.

Fueron 2 horas 52 minutos.

El clima ayudó mucho. No nos derritió el sol abrazador, ni la tierra en el aire tapó nuestras fosas nasales como la vez anterior. Fue un Lobos atípico por esto, y por haberse realizado en medio de la pandemia de Covid-19. 

Y para mejorar aún más la jornada, nos fuimos rápido con Fede a encontrarnos en La Guitarrita con Sergei, Chelo y Claudio. A disfrutar de unas excelentes pizzas y mucha, mucha birra!






miércoles, 11 de marzo de 2020

Baikal Ice Marathon

El viento despierta y comienza a soplar vigoroso. -20 °C. El aire se introduce por cada rendija de nuestras vestimentas, y quema sin piedad la piel expuesta de nosotros, corredores solitarios, en medio del interminable Lago Baikal en Siberia.

La Previa

Para esta aventura, mi hijo Nico decidió acompañarme. Muy feliz de poder compartir esta experiencia con él.



El viaje a Siberia dura 23 horas. Hacemos escala en Madrid unas horas, ya que el encuentro con mis amigos en España es no negociable.



Luego seguimos a Moscú, en donde nos quedamos unos días. Aprovechamos muy bien la visita, recorriendo La Plaza Roja, el Kremlin y la Catedral de San Basilio.


También recorrimos la red del Metro, la cuarta estación de subte más profunda del mundo (Park Pobedi, a 84 m de profundidad) con su escalera mecánica más larga del mundo (123 m y 3 minutos para completar el viaje), el Museo de la Victoria (de la Gran Guerra Patriótica), el cambio de guardia en las afueras del Kremlin frente a la tumba del soldado desconocido (de la 2a Guerra Mundial), shoppings varios, uno de lujo como el GUM, interminables caminatas (un día hicimos más de 45.000 pasos), iglesias ortodoxas, un recorrido de tres horas con un guía "a la gorra" (uno le deja al final lo que considera que valió el servicio), vimos el cuerpo de Lenin embalsamado, y probamos comidas típicas como el Borsch (una sopa de remolacha).



Realmente una experiencia inolvidable, además de resultar muy interesante.

Al cabo de 4 días hospedados en el Novotel del centro de Moscú, tomamos el avión a Irkutsk. Esta es la ciudad Capital de Siberia. Desde allí, recorreríamos unos 80 kilómetros hasta Listvyanka, el pueblo a orillas del lago Baikal.



La Carrera

Baikal Ice Marathon es la #7 en mi listado de las 25 carreras a pié más extremas del Mundo. Aventuras que me propongo realizar antes de seguir corriendo por otras dimensiones menos terrenales.



Se trata de un evento extremo en medio de Siberia, Rusia.

El lago Baikal es el lago de agua líquida dulce más grande y más profundo del planeta. Tiene 20% del agua líquida dulce de la Tierra y en su parte más honda posee 1,6 km de profundidad.

En invierno, su superficie se congela y la carrera se realiza completamente sobre el hielo, que tiene entre 50 cm y 1 m de espesor.. Las temperaturas oscilan entre los -15 °C y los -20 °C. El terreno es sumamente irregular y cubierto de nieve. Suele haber ráfagas de viento que son difíciles de prever.

42,195 km a realizar en menos de 6 horas.

Hay un corte adicional a las 4 horas en la mitad, o sea, a los 21 km.

En la charla técnica tengo el enorme placer de encontrarme con Alex, corredor de Rusia. Con él compartimos muchos momentos en la Jungle Marathon, en 2016


Antes de salir es necesario cumplir con el antiguo ritual de reverencia al Lago Baikal.

Se introduce el dedo anular en un vaso con leche. Se salpica luego en las 4 direcciones de la Tierra. Se mojan los labios con leche y se vierte el resto sobre el lago.


Largamos a las 08:30 y la temperatura es de unos -15 °C. Muy poco viento y está nublado.

Decido largar con 2 pieles arriba (Salomon roja y cortavientos Raidlight). Llevo además zapatillas de trail (Asics Kahana) con mini crampones que me prestó mi amigo Pachi. Un par de medias y calza larga. Buff en el cuello. En las manos, mitones dobles y en la cabeza una balaclava y antiparras.


Fundamental: los sobrecitos calentadores de manos y piés. Sin ellos, especialmente los de las manos, hubiese sido otra carrera. Ya veremos lo que ocurrió antes de llegar a la mitad de competencia con mis manos...

El atuendo estuvo perfecto. Como acción de mejora importante: en vez de dos mitones, para este frío conviene llevar una primera piel en las manos, relativamente fina y que se ajuste tipo calza a los dedos. Que nunca haya que sacarla. Los mitones con el sobrecito calentador fue un gran hallazgo, con lo cual, mantendría la segunda piel en las manos sin modificarla.

Llevo además un cinturón con una caramañola de Tailwind en polvo y otra para ir haciendo la mezcla.

Recorro los kilómetros iniciales con muy buenas sensaciones.

Hago los primeros 12 a un ritmo de 7 minutos el kilómetro. Para terminar la carrera en el tiempo reglamentario, el ritmo más lento que se puede hacer es 8 minutos 30 segundos por kilómetro. Por lo tanto vengo muy bien.

Pero en este punto cambia mi carrera radicalmente.

El terreno se hace muy desparejo. Hay una capa de unos 10 cm de nieve, y debajo de ella, el piso no es duro. Se hace muy difícil mantener un paso razonable, y las piernas se cansan muy rápido. Es como correr en la arena, a unos metros de la costa, donde ya no hay arena mojada y dura.

Además, comienzan unas ráfagas de viento que hacen descender drásticamente la sensación térmica.  Unos -20 °C estimados. Aquí comienza necesariamente un monitoreo segundo a segundo del cuerpo (damage control). Cualquier rendija que permita al gélido viento entrar y tocar la piel expuesta será un punto de alto riesgo. La piel se quema como si estuviese en contacto con fuego. En dos oportunidades sentí esa sensación. Una sobre la ceja, en la frente y otra en la muñeca de una mano. Inmediatamente actué, tapando la pequeña abertura, para evitar una seria lesión en la piel.

Los piés, congelados.

Los puestos de hidratación están colocados cada 7 km. Paso por el del kilómetro 14, tomo té caliente, cargo agua en la caramañola, le coloco Tailwind, me pongo 2 dátiles y dos nueces en la boca, y sigo.

Las ráfagas siguen fuertes. En este punto, el extremo frío me impide seguir disfrutando como lo venía haciendo hasta ese momento.

Necesito vaciar la vejiga! Me sitúo a un costado. Retiro los mitones de una mano, y procedo. En los segundos que dura la acción, la mano expuesta se congela. A tal punto que no logro volver a ponerme el guante. Lo intento con la boca, tampoco puedo. La mano cada vez duele más. Comienzo a desesperarme. Estoy cerca de quedar fuera de carrera! Evalúo volver al puesto de hidratación, que quedó un kilómetro atrás, para que me ayuden. Descarto la idea.

Me calmo. Retiro el sobre calentador del guante y lo presiono fuerte con la mano congelada. Con la ayuda (otra vez) de la boca, logro calzar el primer mitón en el puño, con lo cual ya consigo tener la mano cubierta. Esto me tranquiliza. Sigo entonces corriendo unos minutos más, hasta que el calentadorcito hace su magia, y vuelvo a tener sensibilidad y movimiento en los dedos. En esa situación, aunque con mucho esfuerzo, puedo colocar el segundo mitón y así continuar en carrera.

Tomo la botellita del cinturón, y grande es mi decepción cuando veo que el líquido necesario para hidratarme se transformó en un gran bloque de hielo. Ya no podré usar mi caramañola para hidratarme entre puestos. Esto complica aún más la situación.

Miro el reloj. Creo leer que el ritmo está en 8:16. No puede ser. No le doy importancia y continúo. El cerebro empieza a hacer de las suyas.

Llego a la mitad de la carrera. Kilómetro 21. Ahora sí miro bien el reloj y leo 2 horas 58 minutos!! El ritmo que llevo hasta acá es de 8 minutos 29 segundos el kilómetro!!

Un desastre. El fantasma del DNF (Did Not Finish) se presenta impiadoso. Necesito hacer la mitad de carrera que me falta en 3 horas! Teniendo en cuenta el desgaste acumulado, y que al comienzo corrí a un buen ritmo, el objetivo parece casi inalcanzable.

Apenas me detengo aquí y me lanzo a un paso que no baje las 150 pulsaciones por minuto.

Ya no hay ráfagas de viento, y el entorno climático se hace entonces más benigno.

Queda el cansancio de las piernas, y un terreno que impide ir rápido. Es tan desparejo que me doblo varias veces los tobillos, aunque nada serio.

Me comienza a molestar el tendón de la facia lata de la rodilla izquierda. Lo mismo que me pasó en el Tor, pero ahora, en la otra pierna. No es severo, y lo voy controlando.

Me alegro al ver que el ritmo va mejorando. Al cabo de unos kilómetros estoy en 8:20.

Siguen pasando los kilómetros. Ahora estoy en 8:17. Comienzo a disfrutar de nuevo la carrera, aunque siempre con el alerta de mantener un paso firme, pese al terreno.

Llego al puesto del km 35. Necesito hidratarme y comer algo. No hay bebidas calientes. Agua helada. La tomo y sigo. Miro el reloj. La parada volvió a empeorar el ritmo a 8:21.

El terreno se pone cada vez más complicado. Intento ir más rápido, pero no lo logro.

Comienzo a pasar a corredores que caminan. "No llegarán a tiempo", pienso.

Faltan 5 kilómetros para la meta y mis cálculos muestran que llegaré a las 5:59 horas. Apuro. Mis pulsaciones ya están en 160.

Tengo que llegar a tiempo. Vine desde la otra punta del mundo y me voy a asegurar de tachar esta carrera de la lista.

Así, caminando en aquellas partes imposibles de correr, y con una molestia ya grande en la rodilla, llego a la meta a las 5 horas 58 minutos y 11 segundos.



#7 en mi listado de las carreras más extremas del Mundo, ADENTRO!!


Resultados Finales
Largamos: 110
Ganador (ruso): 3 horas 55 minutos
No completaron el recorrido: 3
No llegaron dentro de las 6 horas: 11

sábado, 21 de septiembre de 2019

Tor des Geants

TOR 2 - TORDO 0

Maldito Tor, se lleva otra victoria, aunque esta vez por razones muy diferentes a las del año pasado.

Luego de haber encontrado mi límite en la edición anterior, me propuse tres cambios que implementé a lo largo del último año:

- Plan nutricional
- Cross Fit 3 veces por semana
- Rutina con escaleras una vez por semana

Llego mucho mejor esta vez. La idea es tener el tiempo suficiente para poder dormir un mínimo de 2 horas por día, a lo largo de los 6 días de la competencia.

Somos esta vez 9 argentinos. 5 serán DNF en esta edición.



Lo grandioso es que coincidimos con Pachi y con Rodri, con quienes venimos pensando en esta carrera durante los últimos 12 meses. Nos quedamos los tres en lo de Giovanni y Maria Grazia: Notre Dame du Mount Blanc. Los mejores anfitriones de Courmayeur!

Armo un plan, y decidimos con Rodri encararlo juntos.

Aunque la carrera es non-stop, es bueno separarla en segmentos. Cada uno delimitado por las 6 Bases Vida a las cuales hay que llegar durante la carrera, y que además tienen barreras de corte horario.

Largamos a las 12:00 hs del mediodía del domingo 08/Sep.



Primer Segmento. De Courmayeur a Valgrisenche. 50 km. +3900 m. 14 horas según plan.

Estos machetes con el plan resultan muy útiles durante la carrera. Los llevo en el brazalete que me dieron en el UTMB.
Lo que aparece en rojo son los cortes horarios que hay que cumplir.
La segunda columna, son los kilómetros desde la largada.
La tercera columna, los tiempos en horas desde la largada, según el plan.
La última columna, la hora del día en que debo llegar a los puntos, según el plan.
Como mejora, agregar las alturas de cada uno de los puntos, que resulta más precisa que los kilómetros.

Salimos con Rodri a un paso tranquilo. Siento que voy a un 30% de mis posibilidades. Hace frío. No transpiro.

Esta vez, los elementos obligatorios a llevar en la mochila se reducen sensiblemente respecto al año pasado. Ya no se exigen los crampones ni la ropa de abrigo, por ejemplo. Se deja al corredor decidir qué llevar en la mochila.

Llevo las dos linternas, mantas de supervivencia, campera, y remera técnica de manga larga.

Además, Tailwind para la etapa. Pero los puestos de esta carrera están tan bien equipados que no hace falta llevar demasiada comida entre puestos.

Ofrecen queso, jamón, galletitas saladas y dulces, pan, caldo caliente, fideos, pastas, chocolate. unas tarteletas de Nutella y de dulce, que son un manjar. Agua, té y café.

Para evitar lo ocurrido el año pasado con el malestar estomacal, sigo la sugerencia de Caspar, y tomo un Mosar cada 6 horas. Nunca me sentí mal del estómago esta vez!

Mientras encaramos la primera subida, el Col Arp, comienza a llover. Siento una pequeña molestia en la rodilla derecha, sobre el lateral externo. A medida que ascendemos el frío golpea fuerte. La lluvia se transforma en nieve. Mis manos se congelan. Pese a las dos capas de guantes, los -5°C no perdonaron. Si no fuera por esta incomodidad, el momento es mágico.



Llegamos a los 2500 m y a bajar.

Pasamos La Thuile 15 minutos antes de lo previsto en el plan. Y el Refugio Deffeyes 30 minutos antes.

Primer hito importante: llegamos a la Base Vida de Valgrisenche 1 hora antes de lo planificado. Estamos muy contentos con Rodri. Pese a la dureza de esta primera etapa, el hecho de venir juntos hace que los kilómetros pasen más rápido, y todo se hace más ameno.

Segundo Segmento. De Valgrisenche a Cogne. 56 km. +4650 m. 24 horas según plan.



La etapa más dura de toda la carrera. La subida al Fenetre (2800 m), al Entrelor (3000 m) y luego al Loson (3300 m) son picadoras humanas. Terrible. El frío sigue pegando duro, y mis manos se congelan en las subidas, normalizándose al descender por debajo de los 2200 m.



Llegamos al Refugio Sella a las 21:17 y nos tiramos a dormir. Me acuesto y duermo profundamente. A la hora y media, Rodri me despierta diciendo que no pudo dormir... O que no sabe si durmió o no. La idea acá era dormir 2 horas, pero en mi caso, el sueño fue profundo y salgo muy entero y descansado a continuar con la etapa.

Llegamos a Cogne 01:40. Mantenemos 50 minutos de mejora respecto al plan. Cabe decir que el plan prevé terminar la carrera en 146 horas, o sea, 4 horas antes del corte final.

El dolor en la rodilla va en aumento. Inconscientemente cambio el balance del cuerpo para evitar mayor presión sobre la pierna derecha, y me tuerzo el pie izquierdo.

"Sonó", le digo a Rodri. Signo de esguince seguro. No me duele estando en caliente, pero sé que la carrera se me complicará mucho.

Efectivamente, ya no puedo doblar la pierna derecha, y corro gran parte de la tercera etapa con la pierna rígida a la altura de la rodilla.

Tercer Segmento. De Cogne a Donnas. 45 km. +2300 m. 16 horas según plan.


Sólo una subida en esta etapa, y luego descenso hasta la próxima Base Vida.

El problema es que en los descensos, la rodilla duele mucho. Tomo diclofenac e ibuprofeno. Calma por un rato, pero luego vuelve el dolor. Cada vez más fuerte.

Llegamos a Donnas 17:33. Media hora mejor que el plan. Realmente estamos contentos, y yo muy satisfecho con la preparación con la que vine este año. Lástima la lesión en la rodilla.

Decidimos cambiar el plan, y dormir acá. Al salir de la Base Vida hay que subir desde los 300 m hasta los 2200 m en donde se encuentra el Refugio Coda, y es mejor hacer el ascenso descansados.

Dos horas de sueño completas acá. Excelente.

En el interín, Pachi llega a Donnas, y lo veo durmiendo a unas camas desde donde estoy.

Levanta la cabeza y me mira. "Vamos Tordo, carajo!", dice semi-dormido.

"Shhhh, seguí durmiendo, capo!", le contesto. Luego nos encontramos con Rodri, listos para continuar.

Rodri dice que no sabe si durmió o no. Pero esta vez, antes de acostarme, y mientras me higienizaba bien los pies, vi cómo Rodri se había dormido profundamente en una de las camas de la Base Vida.

"Escuchaba tus ronquidos desde veinte metros de distancia!", le digo. Se calma entonces, teniendo ahora la certeza de que sí había podido conciliar el sueño. Importante para la tranquilidad de la cabeza.

Cuarto Segmento. De Donnas a Gressoney. 55 km. +3750 m. 25 horas según plan.


Pese a que la rodilla va doliendo cada vez más, aún no impacta en nuestros tiempos.

Llegamos al Refugio Della Barma a las 08:58. En plan, y 6 horas antes del corte.

Aquí nos tomamos un descanso más prolongado, y hacemos la consulta a una doctora. Indica que es una lesión muy común, que es el ligamento y que no puede agravarse de continuar el esfuerzo.

Llega Pachi, y me comparte Voltarén pomada para untarme en la rodilla. Capo Pachi!

Súper contento con mi rendimiento, que sin demasiadas exigencias me permite avanzar en plan, pese a la lesión. En ningún momento siento que me agito, ni que me falta la respiración.


Rodrigo mantiene el ritmo también sin problemas. Es muy meritorio lo suyo, ya que viene de correr 100 km en el UTMB hace una semana, y una bronquitis que todavía muestra algún signo en su respiración.

En este tramo, comienzo a desacelerar marcadamente, ya que los dolores son muy intensos. Tanto en la rodilla derecha como en el tobillo izquierdo. Además, también me esguinzo el tobillo derecho.

Rodri me dice que tiene sueño. Le digo que deberíamos parar en Gressoney y dormir allí. Esto tampoco era lo previsto en el plan, pero después de la Base Vida hay que subir al Col Pinter, de 2800 m, y es mejor estar descansados.

"No doy más, ir a este paso y no poder dormir, me está matando", dice Rodri.

Llegamos a Niel (km 193) a las 16:32, una hora peor que el plan. Pero 2 horas antes que cuando llegamos el año pasado con Pachi.

Rodri se queda a dormir y yo como un gran plato de polenta con carne, y sigo.

Ya es preocupante el dolor, y mi ritmo muy lento.

Llego a Gressoney a las 22:25. A los 5 minutos llegan Pachi y Rodri, que ahora correrán juntos todo el resto de la carrera.

Pero está claro ya que mi continuidad en la carrera se encuentra más que comprometida.

En este tramo entre Niel y Gressoney fue cuando el año pasado me caí innumerables veces, y rompí uno de los 3 bastones que quebré a lo largo de la carrera. Esta vez no me caí una sola vez. Excelente el agarre de las Altra. Pero el ritmo y los dolores, ya casi inaguantables.

En Gressoney veo a un médico, que confirma que se trata del ligamento y no del menisco, e indica que no tome más ibuprofeno ni diclofenac, y me da unas pastillas efervescentes anti-inflamatorias.

Pachi me ofrece una rodillera ortopédica que ayuda mucho a mantener la rótula en su lugar y aplacar un poco el dolor.

Duermo 2 horas y sigo, ahora solo, hacia la próxima Base Vida: Valtournenche, a la cual no pude llegar el año pasado por falta de sueño.

Importante destacar que en el último segmento, no sólo perdí la ventaja sobre el plan, si no que además, sumé dos horas y media a lo previsto.

Quinto Segmento. De Gressoney a Valtournenche. 33 km. +3420 m. 19 horas según plan.


Este es un tramo muy esperado por mí. Fue donde quedé afuera el año pasado. Esta vez, vengo perfecto de sueño, no existen las ilusiones o alucinaciones, y me siento muy fuerte. La maldita lesión en la rodilla es la que está poniendo en riesgo completar este desafío.

Llego al Refugio Alpenzu, me tomo un Capuccino y sigo.

Llego a Champoluc (donde decidí parar el año pasado) a las 09:54. Ya cuatro horas por encima del plan.

Continúo como puedo, alcanzando la Base Vida a las 18:07. Mantengo 3 horas de colchón frente a los cortes oficiales, pero la tendencia es totalmente negativa.

Pachi y Rodri están durmiendo. Me alimento bien, higienizo los pies y en una hora estoy listo para continuar. Salimos de la Base los tres juntos, aunque yo me retraso, ya que me es imposible andar a un ritmo decente. Vuelvo a tomar ibuprofeno y también omeprazol para mitigar el malestar estomacal.


Comienza la noche, estoy cansado ahora y siento frío. No logro entrar en calor al ritmo que voy.

Todo se hace muy lento y tedioso. Llego al mini-refugio Gordza y pido entrar (tienen una habitación con calefacción y una mesa). Intento un micro-sueño, pero no logro dormirme. A los 20 minutos salgo, pero siento mucho frío. Vuelvo a entrar y me pongo las calzas largas y una piel adicional.



Encaro los 9 kilómetros hasta el Refugio Magia. Hay que subir durante 5 km hasta 2700 m y luego bajar hasta 2000 m. Fueron los 5 km más largos de mi vida. Una vez arriba, se puede ver una infinita bajada que terminaría en el refugio. Se me hace casi imposible descender.

En la oscuridad de la noche, veo las luces de linternas de otros corredores. Me alcanzan y continúan el descenso de manera natural. A los quince minutos, ya dejo de verlos. Yo no puedo seguirlos. La oleada de luces desaparece y quedo solo en medio de la montaña.

A excepción de una luz abajo, que permanece inmóvil.

Sigo mi descenso letárgico y voy aproximándome a la lámpara. Es una persona. Está tirada en el frío suelo de piedra.

"Hola, ¿estás bien?", le pregunto en inglés.

"Estoy fracturado, no puedo moverme", me responde el corredor francés.

Tomo nota de su número y le indico que pediré ayuda en el próximo Refugio. A la media hora me cruzo con dos rescatistas que iban a su encuentro. Otros corredores ya habían dado aviso del caso.

Tardo 3 horas en llegar al Refugio Magia. Claramente la carrera está terminada para mí. El dolor es insoportable y a este ritmo ya no lograré pasar a tiempo en los próximos cortes.

Pido una cama y me desplomo. Son las 03:00 de la mañana del viernes 13/Sep. GAME OVER.

Fueron 260 km, +23.000 m de desnivel acumulado y 111 horas de batalla.

Debo ahora analizar la causa de la lesión en la rodilla. Y para cuando regrese a vencerte, TOR, estaré mejor preparado desde ese punto de vista también.