miércoles, 11 de marzo de 2020

PLANNING!


¡LO HECHO EN LOS ÚLTIMOS MESES!

2019 MAR     TANDIL ADVENTURE RACE, ARGENTINA                        FINISHER

2019 ABR     MARATON DE SANTIAGO, CHILE                                      FINISHER

2019 JUN      COMRADES UP RUN, SOUTH AFRICA        FINISHER   The Revenge #1 !!

2019 SEP      TOR DES GEANTS, ITALIA                                                      DNF

2020 MAR     BAIKAL ICE MARATHON, RUSIA                                        FINISHER


¡LO QUE VIENE!

2020 MAR     TANDIL ADVENTURE RACE, ARGENTINA                  CANCELLED *

2020 JUN       MARATON DE LA BANDERA, ARGENTINA                 CANCELLED *

2020 SEP        TOR DES GEANTS, ITALIA                                          CANCELLED *

2020 ???         48 HORAS,  ???                                       

Baikal Ice Marathon

El viento despierta y comienza a soplar vigoroso. -20 °C. El aire se introduce por cada rendija de nuestras vestimentas, y quema sin piedad la piel expuesta de nosotros, corredores solitarios, en medio del interminable Lago Baikal en Siberia.

La Previa

Para esta aventura, mi hijo Nico decidió acompañarme. Muy feliz de poder compartir esta experiencia con él.



El viaje a Siberia dura 23 horas. Hacemos escala en Madrid unas horas, ya que el encuentro con mis amigos en España es no negociable.



Luego seguimos a Moscú, en donde nos quedamos unos días. Aprovechamos muy bien la visita, recorriendo La Plaza Roja, el Kremlin y la Catedral de San Basilio.


También recorrimos la red del Metro, la cuarta estación de subte más profunda del mundo (Park Pobedi, a 84 m de profundidad) con su escalera mecánica más larga del mundo (123 m y 3 minutos para completar el viaje), el Museo de la Victoria (de la Gran Guerra Patriótica), el cambio de guardia en las afueras del Kremlin frente a la tumba del soldado desconocido (de la 2a Guerra Mundial), shoppings varios, uno de lujo como el GUM, interminables caminatas (un día hicimos más de 45.000 pasos), iglesias ortodoxas, un recorrido de tres horas con un guía "a la gorra" (uno le deja al final lo que considera que valió el servicio), vimos el cuerpo de Lenin embalsamado, y probamos comidas típicas como el Borsch (una sopa de remolacha).



Realmente una experiencia inolvidable, además de muy interesante.

Al cabo de 4 días hospedados en el Novotel del centro de Moscú, tomamos el avión a Irkutsk. Esta es la ciudad Capital de Siberia. Desde allí, recorreríamos unos 80 kilómetros hasta Listvyanka, el pueblo a orillas del lago Baikal.



La Carrera

Baikal Ice Marathon es la #7 en mi listado de las 25 carreras a pié más extremas del Mundo. Aventuras que me propongo realizar antes de seguir corriendo por otras dimensiones menos terrenales.



Se trata de un evento extremo en medio de Siberia, Rusia.

El lago Baikal es el lago de agua líquida dulce más grande y más profundo del planeta. Tiene 20% del agua líquida dulce de la Tierra y en su parte más honda posee 1,6 km de profundidad.

En invierno, su superficie se congela y la carrera se realiza completamente sobre el hielo, que tiene entre 50 cm y 1 m de espesor.. Las temperaturas oscilan entre los -15 °C y los -20 °C. El terreno es sumamente irregular y cubierto de nieve. Suele haber ráfagas de viento que son difíciles de prever.

42,195 km a realizar en menos de 6 horas.

Hay un corte adicional a las 4 horas en la mitad, o sea, a los 21 km.

En la charla técnica tengo el enorme placer de encontrarme con Alex, corredor de Rusia. Con él compartimos muchos momentos en la Jungle Marathon, en 2016


Antes de salir es necesario cumplir con el antiguo ritual de reverencia al Lago Baikal.

Se introduce el dedo anular en un vaso con leche. Se salpica luego en las 4 direcciones de la Tierra. Se mojan los labios con leche y se vierte el resto sobre el lago.


Largamos a las 08:30 y la temperatura es de unos -15 °C. Muy poco viento y está nublado.

Decido largar con 2 pieles arriba (Salomon roja y cortavientos Raidlight). Llevo además zapatillas de trail (Asics Kahana) con mini crampones que me prestó mi amigo Pachi. Un par de medias y calza larga. Buff en el cuello. En las manos, mitones dobles y en la cabeza una balaclava y antiparras.


Fundamental: los sobrecitos calentadores de manos y piés. Sin ellos, especialmente los de las manos, hubiese sido otra carrera. Ya veremos lo que ocurrió antes de llegar a la mitad de competencia con mis manos...

El atuendo estuvo perfecto. Como acción de mejora importante: en vez de dos mitones, para este frío conviene llevar una primera piel en las manos, relativamente fina y que se ajuste tipo calza a los dedos. Que nunca haya que sacarla. Los mitones con el sobrecito calentador fue un gran hallazgo, con lo cual, mantendría la segunda piel en las manos sin modificarla.

Llevo además un cinturón con una caramañola de Tailwind en polvo y otra para ir haciendo la mezcla.

Recorro los kilómetros iniciales con muy buenas sensaciones.

Hago los primeros 12 a un ritmo de 7 minutos el kilómetro. Para terminar la carrera en el tiempo reglamentario, el ritmo más lento que se puede hacer es 8 minutos 30 segundos por kilómetro. Por lo tanto vengo muy bien.

Pero en este punto cambia mi carrera radicalmente.

El terreno se hace muy desparejo. Hay una capa de unos 10 cm de nieve, y debajo de ella, el piso no es duro. Se hace muy difícil mantener un paso razonable, y las piernas se cansan muy rápido. Es como correr en la arena, a unos metros de la costa, donde ya no hay arena mojada y dura.

Además, comienzan unas ráfagas de viento que hacen descender drásticamente la sensación térmica. Probablemente a unos -20 °C. Aquí comienza necesariamente un monitoreo segundo a segundo, del cuerpo (damage control). Cualquier rendija que permita al gélido viento entrar y tocar la piel expuesta será un punto de alto riesgo. La piel se quema como si fuera fuego. En dos oportunidades sentí esa sensación. Una sobre la ceja, en la frente y otra en la muñeca de una mano. Inmediatamente actué, tapando la pequeña abertura, para evitar una seria lesión en la piel.

Los piés, congelados.

Los puestos de hidratación están colocados cada 7 km. Paso por el del kilómetro 14, tomo té caliente, cargo agua en la caramañola, le coloco Tailwind, me pongo 2 dátiles y dos nueces en la boca, y sigo.

Las ráfagas siguen fuertes. En este punto, el extremo frío me impide seguir disfrutando como lo venía haciendo hasta ese momento.

Necesito vaciar la vejiga! Me sitúo a un costado. Retiro los mitones de una mano, y procedo. En los segundos que dura la acción, la mano expuesta se congela. A tal punto que no logro volver a ponerme el guante. Lo intento con la boca, tampoco puedo. La mano cada vez duele más. Comienzo a desesperarme. Estoy cerca de quedar fuera de carrera! Evalúo volver al puesto de hidratación, que quedó un kilómetro atrás, para que me ayuden. Descarto la idea.

Me calmo. Retiro el sobre calentador del guante y lo presiono fuerte con la mano congelada. Con la ayuda (otra vez) de la boca, logro calzar el primer mitón en el puño, con lo cual ya consigo tener la mano cubierta. Esto me tranquiliza. Sigo entonces corriendo unos minutos más, hasta que el calentadorcito hace su magia, y vuelvo a tener sensibilidad y movimiento en los dedos. En esa situación, aunque con mucho esfuerzo, puedo colocar el segundo mitón y así continuar en carrera.

Tomo la botellita del cinturón, y grande es mi decepción cuando veo que el líquido necesario para hidratarme se transformó en un gran bloque de hielo. Ya no podré usar mi caramañola para hidratarme entre puestos. Esto complica aún más la situación.

Miro el reloj. Creo leer que el ritmo está en 8:16. No puede ser. No le doy importancia y continúo. El cerebro empieza a hacer de las suyas.

Llego a la mitad de la carrera. Kilómetro 21. Ahora sí miro bien el reloj y leo 2 horas 58 minutos!! El ritmo que llevo hasta acá es de 8 minutos 29 segundos el kilómetro!!

Un desastre. El fantasma del DNF (Did Not Finish) se presenta impiadoso. Necesito hacer la mitad de carrera que me falta en 3 horas! Teniendo en cuenta el desgaste acumulado, y que al comienzo corrí a un buen ritmo, el objetivo parece casi inalcanzable.

Apenas me detengo aquí y me lanzo a un paso que no baje las 150 pulsaciones por minuto.

Ya no hay ráfagas de viento, y el entorno climático se hace entonces más benigno.

Queda el cansancio de las piernas, y un terreno que impide ir rápido. Es tan desparejo que me doblo varias veces los tobillos, aunque nada serio.

Me comienza a molestar el tendón de la facia lata de la rodilla izquierda. Lo mismo que me pasó en el Tor, pero ahora, en la otra pierna. No es severo, y lo voy controlando.

Me alegro al ver que el ritmo va mejorando. Al cabo de unos kilómetros estoy en 8:20.

Siguen pasando los kilómetros. Ahora estoy en 8:17. Comienzo a disfrutar de nuevo la carrera, aunque siempre con el alerta de mantener un paso firme, pese al terreno.

Llego al puesto del km 35. Necesito hidratarme y comer algo. No hay bebidas calientes. Agua helada. La tomo y sigo. Miro el reloj. La parada volvió a empeorar el ritmo a 8:21.

El terreno se pone cada vez más complicado. Intento ir más rápido, pero no lo logro.

Comienzo a pasar a corredores que caminan. "No llegarán a tiempo", pienso.

Faltan 5 kilómetros para la meta y mis cálculos muestran que llegaré a las 5:59 horas. Apuro. Mis pulsaciones ya están en 160.

Tengo que llegar a tiempo. Vine desde la otra punta del mundo y me voy a asegurar de tachar esta carrera de la lista.

Así, caminando en aquellas partes imposibles de correr, y con una molestia ya grande en la rodilla, llego a la meta a las 5 horas 58 minutos y 11 segundos.



#7 en mi listado de las carreras más extremas del Mundo, ADENTRO!!


Resultados Finales
Largamos: 110
Ganador (ruso): 3 horas 55 minutos
No completaron el recorrido: 3
No llegaron dentro de las 6 horas: 11

sábado, 21 de septiembre de 2019

Tor des Geants

TOR 2 - TORDO 0

Maldito Tor, se lleva otra victoria, aunque esta vez por razones muy diferentes a las del año pasado.

Luego de haber encontrado mi límite en la edición anterior, me propuse tres cambios que implementé a lo largo del último año:

- Plan nutricional
- Cross Fit 3 veces por semana
- Rutina con escaleras una vez por semana

Llego mucho mejor esta vez. La idea es tener el tiempo suficiente para poder dormir un mínimo de 2 horas por día, a lo largo de los 6 días de la competencia.

Somos esta vez 9 argentinos. 5 serán DNF en esta edición.



Lo grandioso es que coincidimos con Pachi y con Rodri, con quienes venimos pensando en esta carrera durante los últimos 12 meses. Nos quedamos los tres en lo de Giovanni y Maria Grazia: Notre Dame du Mount Blanc. Los mejores anfitriones de Courmayeur!

Armo un plan, y decidimos con Rodri encararlo juntos.

Aunque la carrera es non-stop, es bueno separarla en segmentos. Cada uno delimitado por las 6 Bases Vida a las cuales hay que llegar durante la carrera, y que además tienen barreras de corte horario.

Largamos a las 12:00 hs del mediodía del domingo 08/Sep.



Primer Segmento. De Courmayeur a Valgrisenche. 50 km. +3900 m. 14 horas según plan.

Estos machetes con el plan resultan muy útiles durante la carrera. Los llevo en el brazalete que me dieron en el UTMB.
Lo que aparece en rojo son los cortes horarios que hay que cumplir.
La segunda columna, son los kilómetros desde la largada.
La tercera columna, los tiempos en horas desde la largada, según el plan.
La última columna, la hora del día en que debo llegar a los puntos, según el plan.
Como mejora, agregar las alturas de cada uno de los puntos, que resulta más precisa que los kilómetros.

Salimos con Rodri a un paso tranquilo. Siento que voy a un 30% de mis posibilidades. Hace frío. No transpiro.

Esta vez, los elementos obligatorios a llevar en la mochila se reducen sensiblemente respecto al año pasado. Ya no se exigen los crampones ni la ropa de abrigo, por ejemplo. Se deja al corredor decidir qué llevar en la mochila.

Llevo las dos linternas, mantas de supervivencia, campera, y remera técnica de manga larga.

Además, Tailwind para la etapa. Pero los puestos de esta carrera están tan bien equipados que no hace falta llevar demasiada comida entre puestos.

Ofrecen queso, jamón, galletitas saladas y dulces, pan, caldo caliente, fideos, pastas, chocolate. unas tarteletas de Nutella y de dulce, que son un manjar. Agua, té y café.

Para evitar lo ocurrido el año pasado con el malestar estomacal, sigo la sugerencia de Caspar, y tomo un Mosar cada 6 horas. Nunca me sentí mal del estómago esta vez!

Mientras encaramos la primera subida, el Col Arp, comienza a llover. Siento una pequeña molestia en la rodilla derecha, sobre el lateral externo. A medida que ascendemos el frío golpea fuerte. La lluvia se transforma en nieve. Mis manos se congelan. Pese a las dos capas de guantes, los -5°C no perdonaron. Si no fuera por esta incomodidad, el momento es mágico.



Llegamos a los 2500 m y a bajar.

Pasamos La Thuile 15 minutos antes de lo previsto en el plan. Y el Refugio Deffeyes 30 minutos antes.

Primer hito importante: llegamos a la Base Vida de Valgrisenche 1 hora antes de lo planificado. Estamos muy contentos con Rodri. Pese a la dureza de esta primera etapa, el hecho de venir juntos hace que los kilómetros pasen más rápido, y todo se hace más ameno.

Segundo Segmento. De Valgrisenche a Cogne. 56 km. +4650 m. 24 horas según plan.



La etapa más dura de toda la carrera. La subida al Fenetre (2800 m), al Entrelor (3000 m) y luego al Loson (3300 m) son picadoras humanas. Terrible. El frío sigue pegando duro, y mis manos se congelan en las subidas, normalizándose al descender por debajo de los 2200 m.



Llegamos al Refugio Sella a las 21:17 y nos tiramos a dormir. Me acuesto y duermo profundamente. A la hora y media, Rodri me despierta diciendo que no pudo dormir... O que no sabe si durmió o no. La idea acá era dormir 2 horas, pero en mi caso, el sueño fue profundo y salgo muy entero y descansado a continuar con la etapa.

Llegamos a Cogne 01:40. Mantenemos 50 minutos de mejora respecto al plan. Cabe decir que el plan prevé terminar la carrera en 146 horas, o sea, 4 horas antes del corte final.

El dolor en la rodilla va en aumento. Inconscientemente cambio el balance del cuerpo para evitar mayor presión sobre la pierna derecha, y me tuerzo el pié izquierdo.

"Sonó", le digo a Rodri. Signo de esguince seguro. No me duele estando en caliente, pero sé que la carrera se me complicará mucho.

Efectivamente, ya no puedo doblar la pierna derecha, y corro gran parte de la tercera etapa con la pierna rígida a la altura de la rodilla.

Tercer Segmento. De Cogne a Donnas. 45 km. +2300 m. 16 horas según plan.


Sólo una subida en esta etapa, y luego descenso hasta la próxima Base Vida.

El problema es que en los descensos, la rodilla duele mucho. Tomo diclofenac e ibuprofeno. Calma por un rato, pero luego vuelve el dolor. Cada vez más fuerte.

Llegamos a Donnas 16:33. Una hora y media mejor que el plan. Realmente estamos contentos, y yo muy satisfecho con la preparación con la que vine este año. Lástima la lesión en la rodilla.

Decidimos cambiar el plan, y dormir acá. Al salir de la Base Vida hay que subir desde los 300 m hasta los 2200 m en donde se encuentra el Refugio Coda, y es mejor hacer el ascenso descansados.

Dos horas de sueño completas acá. Excelente.

En el interín, Pachi llega a Donnas, y lo veo durmiendo a unas camas desde donde estoy.

Levanta la cabeza y me mira. "Vamos Tordo, carajo!", dice semi-dormido.

"Shhhh, seguí durmiendo, capo!", le contesto. Luego nos encontramos con Rodri, listos para continuar.

Rodri dice que no sabe si durmió o no. Pero esta vez, antes de acostarme, y mientras me higienizaba bien los piés, vi cómo Rodri se había dormido profundamente en una de las camas de la Base Vida.

"Escuchaba tus ronquidos desde veinte metros de distancia!", le digo. Se calma entonces, teniendo ahora la certeza de que sí había podido conciliar el sueño. Importante para la tranquilidad de la cabeza.

Cuarto Segmento. De Donnas a Gressoney. 55 km. +3750 m. 25 horas según plan.


Pese a que la rodilla va doliendo cada vez más, aún no impacta en nuestros tiempos.

Llegamos al Refugio Della Barma a las 07:58. Una hora mejor que el plan, y 7 horas antes del corte.

Aquí nos tomamos un descanso más prolongado, y hacemos la consulta a una doctora. Indica que es una lesión muy común, que es el ligamento y que no puede agravarse de continuar el esfuerzo.

Llega Pachi, y me comparte Voltarén pomada para untarme en la rodilla. Capo Pachi!

Súper contento con mi rendimiento, que sin demasiadas exigencias me permite avanzar con excelentes márgenes. En ningún momento siento que me agito, ni que me falta la respiración.


Rodrigo mantiene el ritmo también sin problemas. Es muy meritorio lo suyo, ya que viene de correr 100 km en el UTMB hace una semana, y una bronquitis que todavía muestra algún signo en su respiración.

En este tramo, comienzo a desacelerar, ya que los dolores son muy intensos. Tanto en la rodilla derecha como en el tobillo izquierdo. Además, también me esguinzo el tobillo derecho.

Rodri me dice que tiene sueño. Le digo que deberíamos parar en Gressoney y dormir allí. Esto tampoco era lo previsto en el plan, pero después de la Base Vida hay que subir al Col Pinter, de 2800 m, y es mejor estar descansados.

"No doy más, ir a este paso y no poder dormir, me está matando", dice Rodri.

Llegamos a Niel (km 193) a las 15:32, en plan. 3 horas antes que cuando llegamos el año pasado con Pachi.

Rodri se queda a dormir y yo como un gran plato de polenta con carne, y sigo.

Ya es preocupante el dolor, y mi ritmo muy lento.

Llego a Gressoney a las 21:25. A los 5 minutos llegan Pachi y Rodri, que ahora correrán juntos todo el resto de la carrera.

Pero está claro ya que mi continuidad en la carrera se encuentra más que comprometida.

En este tramo entre Niel y Gressoney fue cuando el año pasado me caí innumerables veces, y rompí uno de los 3 bastones que quebré a lo largo de la carrera. Esta vez no me caí una sola vez. Excelente el agarre de las Altra. Pero el ritmo y los dolores, ya casi inaguantables.

En Gressoney veo a un médico, que confirma que se trata del ligamento y no del menisco, e indica que no tome más ibuprofeno ni diclofenac, y me da unas pastillas efervescentes anti-inflamatorias.

Pachi me ofrece una rodillera ortopédica que ayuda mucho a mantener la rótula en su lugar y aplacar un poco el dolor.

Duermo 2 horas y sigo, ahora solo, hacia la próxima Base Vida: Valtournenche, a la cual no pude llegar el año pasado por falta de sueño.

Importante destacar que en el último tramo, no sólo perdí la ventaja sobre el plan, si no que además, sumé dos horas y media a lo previsto.

Quinto Segmento. De Gressoney a Valtournenche. 33 km. +3420 m. 19 horas según plan.


Este es un tramo muy esperado por mí. Fue donde quedé afuera el año pasado. Esta vez, vengo perfecto de sueño, no existen las ilusiones o alucinaciones, y me siento muy fuerte. La maldita lesión en la rodilla es la que está poniendo en riesgo completar este desafío.

Llego al Refugio Alpenzu, me tomo un Capuccino y sigo.

Llego a Champoluc (donde decidí parar el año pasado) a las 08:54. Ya tres horas por encima del plan.

Continúo como puedo, alcanzando la Base Vida a las 17:07. Mantengo 4 horas de colchón frente a los cortes oficiales, pero la tendencia es totalmente negativa.

Pachi y Rodri están durmiendo. Me alimento bien, higienizo los piés y en una hora estoy listo para continuar. Salimos de la Base los tres juntos, aunque yo me retraso, ya que me es imposible andar a un ritmo decente. Vuelvo a tomar ibuprofeno y también omeprazol para mitigar el malestar estomacal.


Comienza la noche, estoy cansado ahora y siento frío. No logro entrar en calor al ritmo que voy.

Todo se hace muy lento y tedioso. Llego al mini-refugio Gordza y pido entrar (tienen una habitación con calefacción y una mesa). Intento un micro-sueño, pero no logro dormirme. A los 20 minutos salgo, pero siento mucho frío. Vuelvo a entrar y me pongo las calzas largas y una piel adicional.



Encaro los 5 kilómetros hasta el Refugio Magia. Hay que subir hasta 2700 m y luego bajar hasta 2000 m. Fueron los 5 km más largos de mi vida. Una vez arriba, se puede ver una infinita bajada que terminaría en el refugio. Se me hace casi imposible descender.

En la oscuridad de la noche, veo las luces de linternas de otros corredores. Me alcanzan y continúan el descenso de manera natural. A los quince minutos, ya dejo de verlos. Yo no puedo seguirlos. La oleada de luces desaparece y quedo solo en medio de la montaña.

A excepción de una luz, que permanece inmóvil.

Sigo mi descenso letárgico y voy aproximándome a la lámpara. Es una persona. Está tirada en el frío suelo de piedra.

"Hola, ¿estás bien?", le pregunto en inglés.

"Estoy fracturado, no puedo moverme", me responde el corredor francés.

Tomo nota de su número y le indico que pediré ayuda en el próximo Refugio. A la media hora me cruzo con dos rescatistas que iban a su encuentro. Otros corredores ya habían dado aviso del caso.

Tardo 3 horas en llegar al Refugio Magia. Claramente la carrera está terminada para mí. El dolor es insoportable y a este ritmo ya no lograré pasar a tiempo en los próximos cortes.

Pido una cama y me desplomo. Son las 03:00 de la mañana del viernes 13/Sep. GAME OVER.

Fueron 260 km, +20.000 m de desnivel acumulado y 111 horas de batalla.

Debo ahora analizar la causa de la lesión en la rodilla. Y para cuando regrese a vencerte, TOR, estaré mejor preparado desde ese punto de vista también.

martes, 11 de junio de 2019

Comrades Marathon 2019 Up-Run

"Welcome to the Club. Now you're a true COMRADE."




Haber participado en este evento significó experimentar una nueva sensación que hasta ahora no había vivido...

Similar al alivio que se siente al extraer una espina de nuestro cuerpo, pero potenciado ciento de veces...

En 2017 intenté ser finisher en esta histórica ultra-maratón, y significó el primer DNF (Did Not Finish) en mi currículum como corredor.

Tuve que esperar dos años (la carrera alterna el sentido en la cual se corre cada año) para quitar esa molestia de mi ser. La espera valió la pena, sin lugar a dudas.

Recordemos: son 90 km en calle, con +1800 m de desnivel vertical acumulado y 12 horas máximo para terminar. Desde la ciudad de Durban hasta la de Pietermaritzburg, en Sudáfrica. Hay cortes de tiempo intermedios. Si no se llega a ellos a la hora límite, el corredor queda fuera de carrera.

El miércoles 5 de junio comienzo el viaje a Durban, desde donde larga la edición Up-Run de Comrades.

Son 22 horas de viaje, entre traslados, escalas y vuelos. Muy cansador.

Llego el jueves, y me hospedo en el Onomo Hotel. A seis cuadras de la Expo en donde se hace la acreditación, y a unas quince de la largada. Excelente ubicación.

Casi no logré dormir durante el viaje, pero  aguanto hasta la noche, para intentar engañar rápidamente al jet-lag. Fracaso exitosamente. A las 3 de la mañana me desvelo durante unas dos horas. Me levanto a esos de las 10, desayuno, voy a la Expo y me acredito. Enorme, como siempre, y con muchos stands para recorrer.

El viernes salgo a correr unos 50 minutos por Durban.


Me encuentro con Pal, amigo de Noruega a quien conocí durante el Inca Trail.

A la noche nos encontramos para tomar algo y cenar. Allí conocí a Scott y su familia. Scott es de Escocia, pero ahora vive en Sudáfrica.



El jet-lag pega más fuerte, furioso. Me acuesto a medianoche, y sin embargo, a las 3 de la mañana me despierto y no logro conciliar más el sueño.

Sin las horas adecuadas de sueño, el rendimiento en carrera se ve muy perjudicado. Entonces tomo la decisión de quedarme todo el sábado en la habitación del hotel, durmiendo todo lo que el cuerpo me pida. En vez de luchar y forzar dormir cuando el cerebro no quiere, me relajo y me amigo con el jet-lag. Así descansé todo el sábado de a ratos, pero sumando muchas horas de sueño. No fue lo ideal, pero sí suficiente para encarar el domingo habiendo dormido un tiempo más que considerable.

A las 4:30 AM del domingo, salgo hacia la largada.

Este año parto del box D. Mucho más adelante que las otras dos veces, ya que mi tiempo de clasificación mejoró muchísimo.

Estando en el D, se escucha al locutor claramente, la música previa, la tradicional Shosholoza, Vangelis, el canto del gallo y por fin, a las 05:30, el disparo que marca el inicio de esta edición de Comrades.

Mi plan es sencillo. Con el entrenamiento que traigo, manteniendo un nivel de pulsaciones en el torno de 140 ppm, debería ser suficiente para terminar la carrera sin sobresaltos.

El plan de alimentación e hidratación, también sencillo. Cada hora debo haber ingerido:
- 600 ml de agua
- 54 g de Tailwind

Los 54 g de Tailwind me aportan:
- 200 kcal
- 606 mg de Sodio
- 176 mg de Potasio
- 50 g de Carbohidratos
- 52 mg de Calcio
- 29 mg de Magnesio
- 70 mg de Cafeína

Además, cada 2 horas tomo una gragea de sales y cada 4 horas una pastilla de Mosar (gracias Caspar por el tip!)

Cumplo el plan a la perfección. Y realmente funciona muy bien. Me siento fuerte y sin problemas gástricos durante toda la carrera.



Cada 2 kilómetros existen puestos de hidratación y reabastecimiento. Allí ofrecen agua, bebidas isotónicas y frutas. Luego de la mitad de la carrera, también hay papas hervidas y saladas.

Durante la noche, llovió. Ahora ya no, aunque el piso está mojado. La temperatura es de unos 13 °C. Sobre la remera me pongo una camiseta. También uso unas mangas incluidas en el kit de la carrera. 5 minutos antes del disparo, me deshago de la ropa extra de abrigo.

En el cinturón de hidratación llevo todo el Tailwind necesario. El agua la cargo en una caramañola de 300 ml que se fija en una de mis manos. Muy cómodo todo.

Esta vez tardo sólo 3 minutos en pasar por la línea de partida.

Muy bien la organización en general. Nada trivial, ya que somos unos 20.000 corredores listos para comenzar el desafío. Se siente la energía, no sólo de los corredores, sino de toda la gente que alienta.

Recién a los 4 minutos puedo comenzar a correr.

A lo largo de los 90 kilómetros hay gente continuamente gritando, dándonos ánimo sin parar. Una fiesta realmente.

Busco estabilizarme a un ritmo que mantenga las pulsaciones en torno a 140 ppm.

Durante las primeras dos horas consigo correr a un ritmo de 7 min/km (8,6 km/h). Teniendo en cuenta que el desnivel positivo acumulado es de 1800 m y que el mismo se concentra gran parte en los primeros 37 kilómetros, es un muy buen ritmo.

Tan bueno que hasta me entusiasmo pensando que podría terminar en menos de 10 horas. Claro que eso no fue posible.

Los cortes no me preocupan. Estoy más de una hora por debajo de los mismos. Qué diferente carrera estoy haciendo respecto a mis dos anteriores! Qué bien me siento!

Sigo con un buen paso, aunque las trepadas me impactan sobre la velocidad promedio que vengo teniendo.

A los 40 kilómetros me alcanza el bus de las 10:30 horas.

Bus: es el pacer (bus driver) que con una bandera marca el ritmo que llevará durante toda la carrera,  y toda la gente que corre junto a él. En este caso, significa que ese voluntario terminará la carrera en 10 horas y media. La gente que intenta terminar en ese tiempo va con él, y así se forma el bus. Un verdadero ómnibus de gente que con su conductor, van en bloque comiendo los metros de asfalto, a un ritmo constante y paso firme.

No intento seguirlo, ya que no tengo energías para mantener ese ritmo.

Tengo muy en claro que voy a terminar esta carrera. Sólo en el caso de que ocurra algún imprevisto (el cual siempre puede estar presente, y que nunca hay que subestimar) podría hacerme fallar el plan.

Entonces me coloco como objetivo terminarla en menos de 11 horas. Esto implica obtener la medalla de bronce.

Así continúo, muy concentrado, disfrutando los "Come on Argentina!", "Keep on going, Marcelo!", algún "Run Messi, run!". Llevo atuendo de Argentina, y en el dorsal aparece el nombre de los corredores.

Voy ahora a 8,2 km/h de promedio, con lo cual me aseguro terminar en menos de 11 horas.

Esta personalización del aliento, también ayuda mucho a recibir la energía de la gente. Interminable a lo largo de ambos flancos de las avenidas y autopistas por las que circulamos desde Durban, con el objetivo de llegar a Pietermaritzburg en menos de 12 horas.

A esta altura, en 2017 me sentía realmente muy mal. Al kilómetro 50 ya casi no podía correr. Ahora vengo súper entero. Qué placer pasar sintiéndome tan bien ahora, por estos lugares que recuerdo perfectamente de la vez anterior. Venciendo lo que me detuvo hace dos años. Qué gran sensación!

Así llego al kilómetro 52 y escucho gritos de la gente justo atrás mío. Es el bus de las 11 !!!



Muy diferente de lo ocurrido la primera vez que corrí este desafío. Aquella vez, el que me alcanzó fue el lapidario bus de las 12 (el cual si te pasa, significa que no llegarás a la meta antes de las 12 horas, y serás DNF).

Pero mi objetivo ahora es sub-11. Con lo cual no permito que el bus me pase.

Acelero un poco, y fácilmente lo dejo atrás. Pero no muy atrás...

Corro los próximos 10 kilómetros sintiendo esa presión. En los ascensos, se me acerca. En los descensos, tomo distancia.

Al kilómetro 62, siento otra vez los gritos en mi nuca, y me pasa...

Van 7 horas, y siento el rigor del esfuerzo. Mi velocidad promedio bajó en los últimos minutos a 8,1 km/h, suficiente para que el bus me alcance y supere.


Aquí decido algo que me implicaría un gran esfuerzo, pero que fue una de las mejores decisiones en toda la carrera. "Me subo al bus."

Acelero un poco, y me pongo al ritmo del colectivo de unas 30 personas y su conductor.

Al principio me cuesta mucho, mis pulsaciones se elevan a 148 ppm. Pero luego voy asimilando el paso y me estabilizo sin problemas, aunque bastante exigido.

Los pacers en general son voluntarios con Green Number (más de 10 Comrades terminados). Con mucha experiencia, y con una excelente estrategia de carrera.

Tienen muy en claro a qué ritmo hay que descender, y cómo manejar las caminatas durante las subidas. Su duración y la velocidad.

Así, me dejo llevar por el colectivo, y obtener ahora la energía de los gritos de la gente al bus, y ya no hacia mí. Dentro del grupo pierdo mi identificación individual, pero gano la inercia de correr en equipo. Excelente.



Con esta decisión, los kilómetros finales se me hacen más amenos, y logro mantener una buena velocidad promedio que me va a permitir terminar la carrera en menos de 11 horas. Incluso en este tramo final, supero a Pal, mi amigo de Noruega, ganador del Inca Trail hace dos años.

Y así como Durban recibió mis lágrimas en 2016, en esta ocasión no puedo (ni quiero) contenerlas. Caen sin parar durante los últimos cientos de metros hasta cruzar la meta en 10 horas y 46 minutos.


La última línea que escribí  hace dos años, en la crónica de aquella carrera, dice:

"... Y Comrades Up-Run 2019, tomaré revancha y te venceré..."  

Y así fue... Amén.










lunes, 8 de abril de 2019

Maraton de Santiago


03:59

¿Terminar un maratón en menos de 4 horas?

Ya tuve hijos, planté un árbol, escribo un Blog...

Como atleta, éste es un hito importante en mi mente. Un cuarto objetivo... aunque, en principio, muy lejano por dos razones:

- Correr en calle no es lo que más me entusiasma
- Mi mejor marca para esta disciplina es de 4 horas y 28 minutos

Así las cosas, el fin de semana viajo a Santiago de Chile con el objetivo de participar en el maratón de aquel país y clasificar a Comrades.

Para ello, debo hacer un tiempo de al menos 04 horas 49 minutos 49 segundos, para largar desde el último cajón, el H. Así lo hice la primera vez que corrí y terminé Comrades en 2016.



Voy muy tranquilo. A menos que aparezca algún tipo de lesión, no debería tener problemas para conseguir esa marca.

Con el gran tiempo hecho en Tandil, en donde pude mantener un promedio de pulsaciones de 156 y las últimas salidas que hice (la semana pasada con Facu y Rodri: 2 horas para hacer 20 km, con pulsaciones que no superaron los 144), estoy seguro de que un tiempo realista puede estar en torno a 04:12. Con este tiempo, largaría Comrades desde el cajón F!!

Esto es, 10 km/h. Y acercándome al objetivo de alguna vez poder clasificar para el Spartathlon.

Pero... en lo profundo de mí, espero que el cuerpo me dé para bajar las 4 horas...

Viajo el viernes y me hospedo a 2 cuadras de la largada/meta. Muy buena y cómoda ubicación.

Esa noche coordino ir a cenar con Jaime, un compañero del trabajo. Buena copa de vino tinto, machitas a la parmesana, y unos ñoquis con carne, espectaculares. Larga charla rememorando tiempos pasados.

El sábado me levanto muy relajado y descansado. Voy caminando a la acreditación. Unos 2 kilómetros del departamento. Hay armada una Expo bien grande y completa. Con todas las marcas representadas y eventos. Muy buena. Sin colas. Perfecta la organización acá.



Una vez cumplido el trámite, me tomo un taxi y voy a visitar a Carine, otra compañera de trabajo, quien está internada en la Clínica Alemana. Por suerte ya pronto le dan el alta.

Luego a cenar y a ultimar detalles para la carrera. Me entero de que esta noche del sábado, Chile cambia su hora. Hay que atrasar los relojes una hora. Menos mal que me lo comentó el mozo del restaurant. Si no, hubiese descansado una hora menos y llegado al evento el domingo, una hora antes!

Domingo 7 de abril. 08:00 hs. Largada!

Voy muy liviano. Llevo dos caramañolas. Una con Tailwind y la otra que iré llenando con el polvo, y agua en los puestos previstos por la organización. Al principio hay uno cada 5 km, y a partir del km 15, uno cada 3 km. Más que suficiente.

Mi idea es ver el ritmo que llevo, intentando mantener las 144 ppm.

Al primer km voy a un ritmo de 5:24 y pulsaciones en 144. Excelente!

Segundo kilómetro, el ritmo está en 5:30 y pulsaciones en 150. Ok, ahora me debo mantener acá y ver como se va acomodando el ritmo.

Llego al kilómetro 5, con un ritmo promedio de 5:35 y frecuencia cardíaca siempre controlada en 150 ppm.

Debo cargar agua. Primer y único gran problema de la organización.

La gente entregando el agua está concentrada a lo largo de unos 5 metros solamente. Dan agua en vasos llenos hasta el primer tercio. Aglomeraciones y demoras inaceptables para reabastecerse. Un desastre el tiempo que se pierde. Increíble para un evento de esta categoría.

Y en todos los puestos de allí en adelante, lo mismo. Calculo que durante toda la carrera, fácilmente debo haber perdido alrededor de 1 minuto y medio yendo a buscar agua. Realmente inaceptable.

Miro el Garmin y mi ritmo, al salir del puesto, marca 5:38. Me lamento mucho por haber perdido esos segundos valiosos por un error de la organización.

Comienza la primera subida, y el ritmo cae a 5:40. Este es el ritmo necesario para terminar la carrera en menos de 4 horas. Ya con media hora adentro, me doy cuenta de que es posible. No será sencillo, pero es posible.


Decido aumentar el ritmo, pero nunca pasar las 155 ppm.

Así llego a la cima de la primera subida, en el km 15, a un ritmo promedio de 5:43

Complicado. A ese ritmo llego 2 minutos después de las 4 horas. Me preocupo un poco, pero veo qué sucede ahora en la bajada.

Son 4 km de bajada, en donde sin aumentar las pulsaciones, recupero bastante el tiempo perdido en las subidas y en los puestos de agua y llego al km 19 a un ritmo de 5:41. Me siento muy bien!

La carrera tiene un desnivel positivo acumulado de unos 400 metros.

Y sé que luego del km 30, es todo en bajada. Allí podría recuperar sin problemas ese segundo que me falta.

Pero a continuación, comienza la segunda subida! Del 19 al 30. No logro mantener el ritmo sin aumentar las pulsaciones, y todavía falta mucho. No quiero poner en riesgo el hecho de terminar, y decido mantener el control a 155 ppm siempre.

Me siento bien. Sin dolores y realmente disfrutando el evento.

Busco las sombras. Al sol, la temperatura se siente. De hecho, hubo 9 personas hospitalizadas por deshidratación, además de un lamentable fallecimiento.

Llego al km 30 con un ritmo promedio de 5:45. Son 150 segundos a recuperar! Cómo va a costar remontar esto!



Ya en los puestos pierdo la paciencia, y ocurre una mini-discusión con una de las personas que no quería darme más vasos para llenar mi caramañola rápidamente.

Comienza la pendiente descendente y me propongo sí o sí terminar esta carrera en menos de 4 horas!

Pulsaciones a 160. Veo km a km cómo el ritmo va convergiendo a los 5:40.

"¿El muro de los 30? ¿Qué muro? ¡Ahora comienza la diversión!", pienso entusiasmado.

Encaro la bajada, y al acelerar, aparece un dolor punzante a la izquierda de mi vientre. No me deja ir más rápido y debo disminuir la velocidad. Me lamento muchísimo. Justo ahora que debo apurar el paso! Presiono con la mano y el dolor cede. Puedo acelerar un poco. Bien! Al cabo de unos minutos, siento lo mismo pero a la derecha. Los dolores disminuyen al desacelerar, pero no desaparecen y no me permiten ir más rápido de lo que voy.

Llego al km 40. Van 3 horas 49 minutos... Me quedan menos de 11 minutos para el gran logro.

Acelero y mi frecuencia sube a 170 ppm. Pero no me importa, ya estoy. Debo dejar todo!

Un principio de calambre en el isquiotibial derecho me frena. Por un momento, pierdo el control de la pierna. Casi debo caminar para que se recupere. Lo hace. Comienzo de nuevo, ahora más lentamente, a aumentar la velocidad.

Llego al km 42 pasadas las 3 horas 58 minutos. Ya está! Sigo aumentando la velocidad. Son los 195 metros más largos de mi vida. La meta no aparece más, pero tengo algunos segundos de margen. Corro como si estuviera haciendo 100 m llanos en el colegio!

Finalmente, a las 03:59:27 cruzo la meta, triunfal!

Nunca pensé en lagrimear en una carrera de calle. Pero aquí lo hago. y lo seguí haciendo luego, al recordar el logro. Sólo me resta decir una palabra, para cada uno de los que leen estas líneas, para cada uno de los que me ha ayudado, para la familia, para los amigos, para mí mismo, para Dios: GRACIAS!


martes, 19 de marzo de 2019

Tandil Adventure Race 2019


Octava edición de esta muy linda carrera en la cual participo en forma consecutiva.

Salimos el viernes, Caro, Celi, Nico y Tere, dispuestos a disfrutar un gran fin de semana en la bella Tandil.

Lamentablemente ocurriría una desgracia que opacaría para nosotros esta edición del Adventure Race.

Muy buen viaje. Cuatro horas después de dejar Buenos Aires, llegamos a Tandil. El reloj marca las 18:30 hs. Nos hospedamos en un departamento con excelente ubicación, a una cuadra del Parque Independencia, desde donde larga y llega la carrera.

Vamos a cenar a Época de Quesos. Espectacular. Me recuerda los mesones alrededor de Plaza Mayor, en Madrid, aunque con espacios más amplios.

Regresamos al depto, y a dormir.

A las 7 de la mañana me despiertan los llantos desconsolados de Caro.

Nuestro perro, Dalmi, había sufrido un accidente en Buenos Aires, y físicamente ya no estaría más con nosotros.

Dalmi fue parte importantísima de la niñez de Celi y Nico. Hacía 8 años que compartíamos nuestra vida con él.

Momentos de mucha angustia y tristeza.

A las 10:15 me voy a acreditar, acompañado por Celi. Todo es muy rápido. A esta hora no hay gente.



A la tarde, intento despejarme un poco e ir a tomar un café con Bernie y conocerlo a Fede. Pero no logramos coordinar.

A la noche, cena en Tierra de Azafranes. Excelente la comida, aunque el servicio demora mucho.

A dormir.

Domingo, 7 de la mañana arriba. Últimos preparativos y voy caminando a la largada.

Me lo encuentro a Bernie, que está con Carina, y ahora sí, nos encontramos con Fede.

Luego lo veo a Paty. Nos situamos juntos para salir, y de paso charlar un poco.



A las 9 en punto, con la locución de Karna, comienza la prueba. 1800 corredores.



Llevo Tailwind (3 sobres de 54 g cada uno. Total 600 kcal) y dos caramañolas de 300 ml. Esto sería suficiente para tener energía toda la carrera.

Qué bien me siento. Vuelo. Debe ser la primera vez que casi no camino en las subidas, salvo en los ascensos más pronunciados. No me cansé nunca. Pulsaciones controladas entre 150 y 160 ppm.



Fuerte durante toda la carrera. A los 7 km me pasa Paty que venía a un excelente ritmo. Mantuve mi paso, y por suerte el pequeño dolor en el isquiotibial derecho, que tuve en las dos últimas salidas de entrenamiento, no molestó.

A los 19 km lo alcanzo a Paty, breve charla y sigo con un buen tranco hasta la llegada.

Finalmente mi tiempo fue de 3 horas 20 minutos, por lejos, el mejor tiempo desde que empecé a correr esta carrera en 2012.



Un resultado magnífico, que demuestra que el trabajo hecho con Facu (Get Fit), Javier (masajes), Alejandro (nutrición) está dando sus frutos. Para vencer al Tor y lograr clasificar al Spartathlon, era necesario efectuar cambios, y los mismos están mostrando sus resultados.

Lamentablemente todos estos días han quedado hundidos en la tristeza. Dalmi, mi perrito querido, te voy a extrañar muchísimo...


martes, 27 de noviembre de 2018

24 Horas Icarus Florida Ultrafest


OBJETIVO

La vara que me fijé para esta carrera es muy alta. Rayana en la locura: hacer 180 km.

En las carreras de 24 Horas, los participantes suman kilómetros durante ese período de tiempo, y la clasificación final se hace en base a la cantidad de kilómetros que cada uno haya realizado.

Hacer 180 o más, implica clasificar y acceder al sorteo para correr el Spartathlon.



Hacía mucho que no sentía esta adrenalina. Con el Tor, aunque siempre tuve muchas ganas de ir y correrla, faltó esa sensación. Tal vez porque la subestimé.

Aquí, sin embargo, siempre tuve muy claro que llegar a 180 km sería una hazaña, y me propuse hacerla. Cuando corrí las 24 Horas de La Plata, en 2015 sumé 118 km...

CIRCUITO



El evento elegido es Icarus Ultrafest. Se corren varias carreras en simultáneo: 6 Días (144 Horas), 72 Horas, 48 Horas, 24 Horas y 12 Horas. Atletas de varios países están registrados, algunos de élite y con objetivo de quebrar récords internacionales. De hecho, la mujer que ganó las 48 Horas, quebró el récord de Dinamarca, su país, haciendo 336 km.

Se trata de un circuito de 1,0408 km, dentro del Snyder Park, en Fort Lauderdale, USA.

A nivel de Clasificación, está la General, y luego sólo dos categorías: Mujeres y Varones.

En principio, en esta época del año, el clima debería ser fresco. La realidad es que es bastante impredecible lo que pueda pasar. Muy cambiante el tiempo. El viernes anterior a la carrera de 24 Horas, estaba realmente fresco, nublado y poca humedad. Óptimo para una buena performance. Pero el sábado no fue así.



ESTRATEGIA

Teniendo muy en claro la dificultad, durante varias semanas he ido planificando y armando una estrategia para la carrera.

El ritmo promedio que me propongo hacer es de 7 minutos 52 segundos por kilómetro.

Es un ritmo que puedo mantener, pero sé que al avanzar la carrera, será cada vez más difícil hacerlo.

Por ello, el plan es correr durante 4 minutos y caminar 1 minuto y medio. Sin parar.

La comida sólida está claro que mi estómago la rechaza en momentos de alta exigencia. Sabiendo esto, he estado probando durante los últimos meses la recomendación de Rodrigo: Tailwind.

Es un polvo que se mezcla con agua y tiene, cada 27 gramos:

   - 25 g de carbohidratos
   - 300 mg de Sodio
   - 26 mg de Calcio
   - 88 mg de Potasio
   - 14 mg de Magnesio
   - 100 kcal

Los ingredientes son naturales y orgánicos: dextrosa (glucosa), sucrosa, ácido cítrico, citrato de sodio, sal marina, diferentes sabores orgánicos, cloruro de potasio, citrato de magnesio y carbonato de calcio.

Mezclado con agua, en teoría, debe proporcionar la hidratación, electrolitos y calorías necesarias para la actividad deportiva.

Serán entonces, 54 gramos de Tailwind en 600 ml de agua por hora.

14,4 litros de agua y 4800 kcal para las 24 horas.

Como el plan es no parar nunca, debo llevar todo armado. No puedo estar mezclando el polvo durante la carrera.



La cocina, la noche previa...

Además, el criterio es correr con el peso mínimo.

En este tipo de carreras uno puede tener armado al costado de la pista una mesa con los elementos personales elegidos y que irá necesitando a lo largo de la competencia. También se pueden armar carpas para los que decidan dormir.

Parar a beber significa perder segundos preciosos. Innecesario desde esta planificación. Debo llevar el líquido conmigo. Podría preparar 24 botellas de 600 ml. Pero eso implicaría llevar peso de más, durante cada vuelta.

Decido entonces armar 72 botellitas de 200 ml. Cada 20 minutos debo terminar una. Además, de esta forma, controlo muy sencillamente la ingesta y me aseguro cumplir el plan de hidratación y nutrición a lo largo de las horas.

Respecto a necesidades fisiológicas, la #2 no la calculo porque es poco probable que ocurra. Y si ocurre, no tendré otra opción que parar. Sin embargo para la #1, he desarrollado en entrenamientos la técnica de vaciar la vejiga mientras corro. Alternativamente, como plan B, llevo pañales. Los podré usar o no, según se den las condiciones durante la carrera. Si hay momentos en que voy solo, y a los costados hay pasto donde se pueda correr, no harán falta. Veremos.

LA PREVIA

Viajo unos días antes, y tengo tiempo de acomodar el sueño y ambientarme al clima. Bastante calor y humedad.

Me encuentro con Beto y con Roberto y Carla. Amigos del trabajo y de carreras.



Unos capos todos, se ofrecen a ayudarme durante la carrera, y vienen varias veces durante las 24 horas, para alentarme y reponer el hielo en las heladeritas.



Uno de los días voy al Snyder Park. Ya están corriendo los de 6 días. Conozco a Andrei, el Director y hago una vuelta caminando por el circuito. Tardo 12 minutos 15 segundos y el Garmin marca 1,08 km. Transpiro sólo de haber caminado ese tramo...

                                         

LA CARRERA

Llegó el día. Voy una hora antes. Preparo la mesita, hieleras y coloco una sombrilla prestada por Carla y Roberto. Todo listo!





Largamos a las 09:00 hs en punto.

El circuito tiene la sombra de los árboles en gran parte del recorrido.

En el punto en donde se cuentan las vueltas tienen puestas pantallas gigantes que muestran las estadísticas en tiempo real. Cantidad de vueltas, millas y kilómetros recorridos, y lo que resultó más importante para mí, la posición relativa de cada corredor.



Estoy muy entusiasmado. La primera vuelta la giro en 7 minutos 31 segundos. La idea es nunca pasar de las 140 pulsaciones. Casi todos salen más fuerte. Termino esa primera vuelta en posición 9.

Pero la realidad es que durante la primera parte, no le presto atención en absoluto al puesto en que me encuentro. Sólo me interesa mantener el ritmo planeado: 7:52 por kilómetro.

Como las vueltas tienen algo más de un kilómetro, el ritmo lo voy siguiendo con el Garmin, el cual he seteado con 4 datos en la misma pantalla: Tiempo de Carrera, Frecuencia Cardíaca, Ritmo Medio y Cantidad de Vueltas.

Qué bien me siento. En un momento me gritan: "¡Vamos Tordo!" Es Robert que se vino temprano y de paso giró unas vueltas por el parque, aprovechando para entrenar un poco. Nos cruzamos varias veces. Cómo estoy disfrutando esto!

Siguiendo una idea de Pachi, voy dedicando cada par de horas a alguien, que de un modo u otro, han tenido algo que ver con el hecho de estar aquí.

Así dedico las primeras 2 horas a Caro. De 2 a 4 a Celi, de 4 a 6 a Nico.

En cada vuelta, voy anticipando lo que haré al pasar por la mesita. Básicamente: agarrar una botella, tirar al tacho la usada, sumergir el buff en el agua helada, pasar de la heladerita a la mesa 3 botellitas (una vez por hora).

Y así van pasando las horas. Sigo a un ritmo algo mejor que el 07:52 planificado y perfecta la hidratación y nutrición. El buff helado cada dos o tres vueltas ayuda a bajar la temperatura corporal.

Charlo ocasionalmente con otros corredores, aunque noto que cumplir con el plan, implica poder conversar poco, ya que es muy difícil hacer coincidir los ritmos.

A las 5 horas de carrera paso a estar 4 en la General. El ritmo promedio es de 07:38, y nunca pasé las 140 pulsaciones. 40 kilómetros recorridos. Hay dos mujeres antes, una de las cuales viene muy fuerte, y un mexicano. Con lo cual estoy en posición 2 de Varones. Esto me entusiasma, pero mi foco sigue estando en mantener el ritmo, las pulsaciones y no descuidar la hidratación/nutrición.

A las 6 horas de carrera, llevo un ritmo promedio de 7:41 47 kilómetros
Este tramo voy corriendo pensando en mi mamá.

A las 8 horas de carrera, llevo un ritmo promedio de 7:47 y 62 kilómetros. Bien alineado al plan, y sigo manteniendo algunos segundos de margen. Excelente!
Va dedicado a mi viejo.

Sigo en posición 4 en la General y 2 en Varones. Mantenerme allí durante varias horas me dispara el deseo de conservar ese puesto. Con lo cual, comienzo a mirar las pantallas gigantes con más frecuencia que antes.

A las 9 horas de carrera, llevo un ritmo promedio de 7:49 69 kilómetros.

Pero, a partir de acá empiezo a notar que para mantener el mismo ritmo, debo aumentar las pulsaciones. Ya no logro con 140 ppm correr a menos de 07:52.



Cae la noche, y la temperatura no sólo no disminuye, sino que se levanta una humedad en el parque que dificulta mucho más mantener lo planificado. Por supuesto, además del cansancio natural de haber estado girando sin parar durante 9 horas...

Uso el agua helada como refresco al cuerpo con mucha más frecuencia.

En un momento, decido no subir más las pulsaciones, y bajar el ritmo.

Llego a las 10 horas. Ritmo promedio: 07:54, con 76 kilómetros adentro.

Claramente, el objetivo de los 180 km se desvanece. Necesito ocupar mi mente en otra cosa, porque sin la motivación del objetivo principal, se van a hacer muy difíciles las 14 horas que faltan!

Vamos Pachi, acompañándome en este difícil tramo!

Pienso también en la Hebilla que dan como premio a los que lleguen a 100 millas (160 kilómetros). Y coloco este nuevo objetivo en mi mente. Sigo 4 en la General y 2 en Varones.

Quien va primero en Varones es Rodrigo. Lo veo pasar muy fuerte, y conversamos de a tramos.

Comienzo a sentir ampollas en los piés. Muy inusual en mí, pero ya venía sospechando de la horma de las últimas Asics Kayano. Muy angostas. Decido no utilizar más Asics, tampoco para carreras de calle (ya había tomado la decisión luego del Tor con las Asics Kahana).

La temperatura no baja, y la humedad tampoco. Empiezo a sentir paspaduras en la entrepierna. Tampoco común en mí. Traigo shorts de repuesto en mis provisiones. Decido cambiar los que llevo puestos y mojados, por otros secos, esparzo hipoglós y asunto solucionado.

A las 11:30 horas, debo cambiar el reloj. El Garmin 235 ya comenzó a quejarse por batería baja. Sigo con el 230. Impresionante la batería de los MP3 que llevo. Siguen sonando todavía, y lo harán hasta las 14 horas!

12 horas. Ritmo promedio: 08:13, con 88 kilómetros adentro.

Aunque hice dos vueltas menos que el plan, sigo tirando. Rodri (el argentino, no el mexicano, jajaja!) viene conmigo ahora.

Me digo que con este clima es realmente muy difícil llegar a recorrer 180 kilómetros en 24 horas. De todas maneras, no me desilusiono, y aunque más lento, me mantengo en movimiento continuo.

Coincidimos en varias oportunidades con Pablo. Corre por Canadá, pero es argentino. Es quien produce el GO Juice, una de los marcas sponsors de la carrera. Está corriendo 72 Horas, y viene primero, con bastante diferencia del resto.

Rodrigo dejó de pasarme, y en consecuencia, sacarme vueltas. Ahora soy yo quien lo alcanzó. "Tengo mucho sueño", me dice. Le sugiero que pruebe con café, pero me dice que no le hace efecto. Sigo corriendo y lo dejó atrás.


14 horas. Ritmo promedio: 08:28, con 100 kilómetros adentro.

Mantengo la 4 posición General y 2 en Varones.

Comienzo a sentir náuseas. No muy fuertes, así que luego de la experiencia en el Tor, vengo preparado. Tomo el primer Omeprazol del día. Finalmente terminaré tomando 9 pastillas. El Tailwind para tantas horas, tampoco es la solución. Al menos en la concentración en que lo usé aquí.

Ya fuera de toda posibilidad de hacer 180, veo que a este ritmo, también va a estar complicado llegar a 160. Me estoy quedando sin motivación.

Ya al cerebro le cuesta concentrarse en algo. Igual este último tramo en donde apliqué esta idea va dedicado al team de Amigos en el Tor (luego Amigos en el Trail: Berni, Moya, Rosso, Fede, Zanetti y repiten Rodri y Pachi, jajaja!), a Facu y a Javier.

Y entonces... a las 14 horas y media, sucede la magia...!

LA BATALLA POR EL PRIMER PUESTO

Hace mucho que no lo veo a Rodrigo, y lo que sucedió es que dejó de correr hace unos cuantos minutos.

Termino la vuelta 98, miro la pantalla y... Marcelo Tordomar: 1 en Varones!!

Se me caen las lágrimas mientras corro. No lo puedo creer. "Seguro que el mexicano retoma en breve, y con el paso que llevaba, en seguida me pasa y vuelve a recuperar el primer puesto", son mis pensamientos del momento.

En la General ahora estoy 3. Las dos mujeres que van adelante son unas máquinas de correr.

Pasan los minutos, y sigo primero. Pasan las horas y sigo primero. No paro. Movimiento continuo. Yo también soy una máquina. Practico el mantra: "No me duele NADA". En realidad me duele todo, pero el mantra convence al cuerpo y bloqueo los dolores. Ya hace 18 horas que no paro. Esta estrategia es el diferencial. Mientras todos paran en algún momento, ya sea para comer, descansar o ir al baño, yo sigo. Parezco el conejito de Energizer, jajaja!

Faltando entonces 6 horas para terminar, me digo, "Ahora sí!". "El primer puesto no se me escapa!". Empiezo a mirar las pantallas en forma obsesiva luego de cada vuelta.

Quien viene segundo es un suizo, Christian, y lo tengo a 40 minutos atrás. Unas 4 vueltas de ventaja. Muy bien!

Más lagrimas en la vuelta 123: la corredora de USA que iba primero, deja de correr. Paso a estar 2 en la General!

Miro por dónde va Christian: llevo 35 minutos de ventaja. Bien!

Van 19 horas de carrera. Son las 4 de la mañana. Sigue habiendo mucha humedad. Mi rendimiento ha bajado muchísimo. Me duelen los piés por las ampollas y he reducido la ingesta de líquido debido a las náuseas.

Estoy girando a unos 12 minutos por vuelta, comparado con los 8 de las primeras 10 horas, es una diferencia importante. Pero evidentemente, salvo María, la venezolana que va ahora primera, vengo mejor que todo el resto.

La motivación de ir 1° en Varones puede más, y sigo tirando.



Faltando ya 4 horas de carrera, comienzo a vivir los peores momentos en este evento. El suizo, al que tuve controlado desde las pantallas (nunca lo pude identificar personalmente hasta ahora), comienza una estrategia para alcanzarme.

Un corredor me pasa muy rápido; me extraña, porque estamos todos muy agotados a esta altura. Completo la vuelta, y veo que ahora le llevo sólo 3 vueltas a Christian. Todavía no me preocupo demasiado. Sigo con mi ritmo, y justo antes de pasar por el control, me pasa la misma persona, otra vez, muy rápido. Miro la pantalla, y era él! Hizo las últimas dos vueltas a menos de 8 minutos por vuelta! Ahora sólo le llevo 2 vueltas!!

Se me va el alma al piso. A ese ritmo, en pocos giros más, perdería el primer puesto. No lo voy a permitir! Fue muy fácil para él achicar la diferencia. Yo seguía haciendo entre 12 y 13 minutos mientrás él comenzó a correr a un ritmo frenético para esta altura de la carrera.

Aquí es donde se sacan fuerzas desde donde uno ya no las tiene. Me duelen mucho los piés, pero empiezo a girar a 9 minutos. Ya no puede alcanzarme. Continúo durante las próximas 2 horas a un ritmo de 9 minutos por vuelta, y así mantengo las dos de diferencia. Él tampoco afloja, aunque ha hecho vueltas más lentas. Combina ir rápido con paradas de unos 3 o 4 minutos.

En un momento lo alcanzo. Aumento el ritmo, me yergo, y lo paso como si él estuviera parado. Sólo lo hice para intentar mostrarle que aún tengo mucha energía de reserva, y tirar su moral abajo. Quiero que desista de sus intentos de superarme. Aumento la diferencia con él a 3 vueltas entonces.

La jugada no fue del todo buena. Herí su orgullo, vuelve a acelerar y me pasa también a un ritmo feroz.

"Esta vez no te me escapás", me digo. Lo mantengo en línea de vista, a unos 100 metros adelante. De esta manera, tengo el control. Ya no hay riesgos, porque él tampoco puede mantener un ritmo de 8 minutos por vuelta. Ahora sí, vuelvo a tranquilizarme y a empezar en serio a entender que terminaría esta carrera, primero en Varones.

Ya faltando una hora, me le acerco y comenzamos a charlar. Le cuento que me preocupé mucho cuando lo vi acelerar tanto. Me dijo que intentó alcanzarme, pero que en un momento se quedó sin "gas". Disfruté escuchar esto. Fue cuando yo también aceleré y no permití que redujera más la distancia entre nosotros.

Caminamos a la par las vueltas finales y al sonar la señal de fin de carrera, nos felicitamos mutuamente.

Carla y Roberto están para ver el final de la carrera. Festejamos juntos al terminar.



Así viví este desafío de resistencia extremo. Siempre en movimiento durante las 24 horas, y logrando un podio inesperado.



El Spartathlon tendrá que seguir esperando...

Otro hito importante, es que con esta carrera he sumado mi 4a en la Official 8 Continents Ultra Club. Organización que congrega a quienes han terminado ultra maratones en cada uno de los 8 continentes. Me faltan Asia, Oceanía, Zelandia y Antártida.