Llega marzo, y con él, una nueva edición de mi clásico anual. Esta es la número 13 consecutiva que corro.
Salimos el viernes en la camioneta, con Caro y Celi hacia Tandil. Vamos por la RN 2, por Brandsen, Gral. Belgrano, RP 29 y luego la 74. Hermosos paisajes se ven por la 74.
Hace un par de semanas que arrastro un cuadro agudo de cólicos intestinales, producto de un pescado que comí, o de un virus que me contagié en el hospital cuando fui a hacerme los chequeos anuales. Llegué a tener 38 °C de temperatura.
Viajo con algo de malestar, pero soportable.
El lugar elegido es una cabaña, a tan solo tres cuadras de la largada en el Parque Independencia. Espectacular la ubicación, aunque el barrio, y la cabaña en sí, resultaron por debajo de nuestros estándares. El año que viene quedará delegada la búsqueda del hospedaje a Caro.
El sábado Celi se junta con amigas que tiene en la ciudad, y Caro va a recorrer un pueblito en las afueras. Yo me quedo viendo tele. Tomo un Sertal, y espero que por fin cese el malestar.
El domingo me levanto a las 06:30. Me siento bastante mejor, aunque algo débil. Me cambio y 07:40 salgo para la largada. Llego enseguida y en quince minutos comienza la aventura.
El plan es ir tranquilo, disfrutando. No esforzarme al punto del sufrimiento. Así que decido correr por sensaciones. Nunca miré el reloj para ver pulsaciones o ritmo. Solo para ver el tiempo de carrera y distancia, de manera de organizar bien la ingesta de líquido, sales, y geles.
La estrategia de nutrición es igual a la del año pasado: dos caramañolas de 600 ml, mochila de 3 litros, 4 pastillas de sal y cuatro geles. Esta vez llevo 4 dosis de Tailwind (de 3 scoops cada una). Funciona perfecto.
El recorrido es similar al del año pasado. Son 29 kilómetros con algo más de 1100 m de desnivel.
Esto equivale a correr unos 40 kilómetros en el llano, aproximadamente. Calculo entonces que tardaré unas cuatro horas y media en terminar.
Los paisajes de este recorrido son hermosos. Mucho más trail, y menos calles. Voy disfrutando cada paso. Al ritmo que llevo, estoy en la media, así que siempre tengo corredores por delante y por detrás.
Aprovecho el ritmo tranquilo y filmo para el canal de Youtube.
El plan de hidratación es el siguiente: salir con las dos botellas preparadas con agua y una dosis de Tailwind cada una. Al llegar al primer puesto de control, en el kilómetro 8,5, ya debería tener una vacía. Cargar agua y tercera dosis de Tailwind. Y en el puesto del kilómetro 17, hacer lo mismo con la otra botella. Dos paradas breves, carga de agua y seguir. No usar el último puesto en el kilómetro 22,5.
Pero al kilómetro 10 se me cae una de las caramañolas y se rompe. Debo cambiar el plan y entonces, también uso el último puesto de control para reabastecer el agua.
Hace mucho calor. En los puestos bebo más agua y Gatorade para compensar.
En los últimos kilómetros paso a mucho corredores con calambres importantes, que van caminando o que directamente están tirados al costado del sendero.
Fundamental las 4 pastillas de sal. En esta edición, una quinta no hubiese estado mal.
Y así, a pleno disfrute, en un día hermoso, temino esta carrera infaltable en mi calendario, empachado de trail y magníficas vistas. Aunque la hice sin exigirme demasiado, al terminar me sentí bastante cansado. Seguramente consecuencia del malestar intestinal de los días anteriores.
Termino en 4 horas 40 minutos, siendo 39 de 86 corredores en mi categoría. ¡Feliz!


No hay comentarios:
Publicar un comentario