domingo, 19 de abril de 2015

Marathon des Sables 2015

MDS: The Toughest Footrace on Earth...   [Discovery Channel]
                                                                           

250 km a realizar en 6 días por las dunas y desierto del Sahara, Marruecos.

Domingo 21 de septiembre de 2014

Mantengo la emoción y adrenalina de haber terminado el UTMB y dedico septiembre a descansar el físico y el cerebro.
Luego de dos semanas, ambos me piden salir a correr de nuevo. Lo hago muy tranquilo. Trotes regenerativos de unos tres kilómetros. ¡Feliz!

Ayer sábado me comenzó a picar el bichito interior que pide desafíos mayores y tiene la fuerza suficiente para elevar la vara. Siempre un poco más.

¿Y dónde apunta esta vez? Al Spartathlon...

Con estos pensamientos, salí a correr hoy. Hice 6 kilómetros y nuevos récords en lo que va del año en velocidad para 1 km y 1 milla.

¡Qué linda es esta motivación! Preparar el MDS (Marathon des Sables) pensando en el Spartathlon de 2016...

Hasta diciembre vengo cumpliendo el plan de entrenamiento a la perfección: meto 162 km en octubre, corro la media maratón Mizuno en noviembre (en menos de 2 horas!), completando 194 km en este mes.

6 de diciembre, salgo tranquilo a hacer unos 12 km. Ya me venía molestando el gemelo derecho en los últimos días. Siento molestias mientras corro y faltando 2 km me duele mucho y termino caminando (rengueando). El dolor se mantendría durante unos 10 días. Calculo que me desgarré, aunque no voy al médico. Pequeño desgarro. No corro durante dos semanas.

Ya me pasó esto para el UTMB, y para Sables aún faltan 4 meses. No hay problema. Repito la rutina de recuperación que seguí en ese momento.

Tengo que descifrar esta lesión. Me preocupa que al aumentar la carga, me lastimo los gemelos. Así no podré encarar el Spartathlon.

Tengo que relajar aún más las piernas. Sacar el movimiento desde arriba. De la cintura. Pasos cortos y siempre la pisada detrás del centro de gravedad del cuerpo.

Llega enero y he encontrado una forma de correr que me entusiasma, ya que en principio, descarga mucho las piernas: 4 minutos correr + 1 minuto caminar. Si logro mantener el ritmo durante 24 horas, podré clasificar para el Spartathlon en noviembre.

El promedio, implementando esta mecánica, me está dando 8 km/h. Muy bien si consigo la contiuidad a lo largo de las horas.

Me entusiasmo muchísimo con este hallazgo. Pienso encarar Sables poniendo en práctica esta técnica. Por supuesto que en el Sahara están las dunas y en las subidas será complicado mantener este promedio. Veremos...

ABRIL 2015

“¡Corran!”, fue la orden del cerebro a las piernas. Pero ninguna de las dos fue capaz siquiera de coordinar un paso. Si no podían caminar, correr estaba fuera de toda posibilidad. Faltan todavía 15 km para terminar este primer día del Marathon des Sables, y mi cuerpo se desplomó...

3 Abr 2015

Ya estoy en París. Intento dormir, pero el jet lag está presente como siempre, y me despierta a las 02:00 de la mañana. Me desvelo una hora y luego sigo durmiendo.

Suena el despertador a las 07:00. Desayuno y a las 08:15 tomo el Metro 1 y luego el RER B al aeropuerto de Orly.

Llego al aeropuerto. ¡Ahhh! ¡La carrera ya comenzó! El hormigueo de corredores es incesante. Todos en zapatillas y mochila en espalda. Nadie despacha estos dos activos fundamentales para evitar el riesgo de perderlos en el trámite. Yo tampoco; sólo despacho la valija pequeña y me quedo con lo fundamental para la carrera.



Vuelo de Transavia.com a Ouarzazate, Marruecos.

Lo que más se ve es la mochila MDS, especialmente diseñada por WAA para esta carrera. Luego la Raidlight Olmo (la que yo uso) y en tercer lugar la Raidlight Evolution.

Como veremos más adelante, estoy muy satisfecho con el planeamiento y resultado final de mi mochila. Tener una mochila con todo lo necesario para los 7 días y lo más liviana posible es fundamental para no sufrir de más durante la competencia.



El 737 completo. Viaja en el avión un francés de 83 años, que es el de mayor edad este año, y otro no vidente. Verlos a ellos me da muchas fuerzas. ¡Qué espíritu, por Dios!

Me toca sentarme al lado una francesa de la organización médica. Se llaman DocTrotters y son los encargados de atender y resolver los problemas médicos que surjan durante el evento. Charlamos y pone mucho hincapié en el tema deshidratación. La escucho atentamente, y tengo claro que debo seguir las recomendaciones al pié de la letra.



Recordemos que la carrera es de autosuficiencia absoluta. La organización sólo entrega el agua durante todas las jornadas y 100 pastillas de 0,5 g de sal que deben ingerirse a lo largo de los 7 días.
La recomendación es tomar 2 pastillas por cada litro y medio de agua, y luego de las primeras 4 horas de estar corriendo, 4 pastillas por litro y medio. En mi caso, como veremos más adelante, esta dosis no fue suficiente para mi organismo.

Llegamos a Ouarzazate, y de allí ómnibus al bivouac en el primer campamento. Desde donde saldríamos para hacer la primera etapa, el día 5 de abril.



Bivouac o jaima: es una carpa beduina. Una tela negra sostenida en la parte media por dos palos/ramas, y otros palos secundarios que la levantan de los costados y frente.
Tiene una alfombra a modo de piso, que va apoyada sobre la arena y piedras del desierto. No es posible cerrarla herméticamente, con lo cual al soplar el viento, éste ingresa a la misma y en caso de que sea lo suficientemente fuerte, voltea los palos. Una de las primeras cosas que se aprenden es a no dejar material suelto que pueda llevarlo el viento. Todo debe estar dentro de la mochila o de alguna forma aferrado para que no se vuele en caso de viento.



Capacidad para 8 personas. Así descripta, suena rudimentaria, precaria. Pero a lo largo de las horas y jornadas, la jaima se transformaría en el preciado hogar al que deseábamos con ansias arribar cada día.



Durante el trayecto, desnudo con la vista los paisajes de Marruecos. Lo hecho por el hombre es en general muy humilde y también precario. Los materiales usados no permiten construcciones altas ni con terminaciones precisas. Los colores predominantes son los marrones, naranjas y cobres. Haciendo juego con los matices que regala el desierto, que ya aparece majestuoso e imponente.





Arribamos al campamento a las 23:00 hs. Casi todos duermen. La mayoría de los corredores han llegado durante el día. Sólo el contingente francés (con el que venía yo) y el inglés, faltaban llegar.

Sé que debo ir a una jaima entre las numeradas del 11 al 18. Están todas armadas formando tres círculos concéntricos. Han ubicado a los corredores por nacionalidad e idioma. Esto es un acierto, ya que a medida que se intensifica la convivencia, este factor es importante para la interacción.

Las jaimas asignadas para españoles y latinoamericanos están en el círculo interior. Llego a la 18, tiene 7 personas. Todos duermen y han ocupado todo el espacio. Voy a la 17. Similar. Paso a la 16. Veo lugares libres. Al frente cuelga un papel con el nombre de los corredores que se han instalado allí. Lo veo escrito a Raúl, el otro argentino y además sólo había 5 corredores dentro.

No lo pienso dos veces. Anoto mi nombre en el papel del frente y busco un lugar más o menos libre. En realidad el lugar estaba ocupado con las cosas de Lukas, quien aún estaba algo despierto y al verme entrar, me hace espacio, recogiendo sus cosas de la alfombra. “Merci” le digo. Saco mi bolsa de dormir y me quedo profundamente dormido.

4 Abr 2015

Amanece en el desierto. Son las 07:00 y abro los ojos.

“Y este tío, ¿quién es?”, dice Joan refiriéndose a mí.

Primeras risas, y presentaciones mientras todos nos vamos despertando.




Ana: portuguesa que hace tiempo vive en Inglaterra. Viene muy preparada físicamente. En las últimas 40 semanas se corrió una maratón cada 7 días. Ya le han puesto el apodo de Queen, que es el que le quedaría por el resto de la competencia.
Joan y Javier: dos españoles amigos, que viven en Barcelona. Médicos traumatólogos. Han hecho una preparación minuciosa de la carrera, tanto en la estrategia para correrla como en lo pensado para dentro de la mochila. Pero grande fue su sorpresa respecto a este último punto, ya que no contaban con tener a un ingeniero en la jaima, jajaja!
Lukas: suizo, de 67 años. Hace 30 que vive en España. Triatlonista y hippie en su juventud. Una persona con la cual resulta un placer hablar, por sus conocimientos, anécdotas y humor.
Raúl: el otro argentino. De Santiago del Estero. Trabaja en la construcción. No nos conocíamos y viene a MDS con el fin de cumplir su especial sueño que es participar y terminar este gran desafío.

Hoy es el día de la acreditación.



Significa que hay que llevar la mochila armada, con todo lo necesario para los 7 días siguientes y se deja a la organización la maleta con las cosas que no se usarán. Ellos transportan este equipaje a los hoteles en Ouarzazate, en donde lo recojeremos al finalizar la carrera y nos trasladen a ese pueblo.



La mochila debe pesar entre 6,5 kg y 15 kg.

En caso de no cumplir con este peso, el corredor es penalizado, e incluso puede ocurrir que sea descalificado si no logra adecuase a las reglas. En especial al tema comida. Es necesario tener 2.000 kcal por día para los 7 días. O sea, un mínimo de 14.000 kcal es obligatorio.

Estamos todos en la jaima, ultimando detalles para presentar nuestras mochilas al pesaje.

Para evitar problemas en los aeropuertos, llevo mi comida liofilizada en sus bolsas originales. Pero traigo bolsitas ziplocks en abundancia. Comienzo la apertura de las bolsas y traspaso a los ziplocks. Mis compañeros de jaima observan...

Lo más divertido durante estos últimos 6 meses para mí, fue planificar el contenido de la mochila. La verdad es que no planifiqué la carrera. Mi idea era simplemente hacerla tranquilo, corriendo a un paso suave mientras se pudiese correr, y caminar en las subidas, bajadas o arena muy blanda. Pero la mochila fue top priority.

Termino de hacer el proceso de traspaso, y comienzo a armar prolijamente la mochila.

Les comento a los compañeros de jaima que traigo una balanza para saber, antes de ir al pesaje, cuál es el peso que estaremos llevando.

El peso debe ser sin agua.

Comenzamos a pesarlas. Todas por arriba de 8,5 kg. Dejo la mía para el final...

6,3 kg !! 

Nadie lo puede creer. Especialmente los amigos españoles que han planificado tan bien todo, y tal peso estuvo siempre por fuera de sus mejores cálculos.
Comienza el descarte de material, frente al impacto en la diferencia de pesos. Finalmente terminan en general con pesos rondando los 8 kg.

Y yo, tuve que poner lastre para llegar a los 6,5 kg, jajaja!!

Correr con una mochila más liviana es una ventaja importante. El cuerpo se resiente mucho menos, lógicamente.

A continuación el detalle de los 6,3 kg de mi mochila (lo que aparece pintado de amarillo es el material obligatorio que hay que llevar):






Como se puede apreciar, llevé alrededor de 14.500 kcal. Las cuales me sobraron, como veremos a continuación, por lo ocurrido durante el día 1.

La comida sobrante se la pasé a Joan el 5° día.

5 Abr 2015. Primera etapa. 36,2 km

¡Llegó el día!
Nos levantamos a las 6. Desayunamos. Buscamos el agua que proporciona la organización. Discurso de Patrick Bauer, el gran Director y fundador de la carrera y ¡largamos!



Joan y Xavi van a caminar toda la etapa. Lukas también.

Me siento bien. Salgo según lo previsto, a un trote muy tranquilo.

Voy tomando con sumo cuidado la sal y el agua recomendados. Hay viento. Durante la primera hora, aún se siente el fresco de la noche. Luego comienza a levantar la temperatura.



Los paisajes que regala el desierto en esta primera etapa son maravillosos. Corremos por dunas, lechos de ríos secos (de hace 5000 años), elevaciones, oasis y piedras. Espero que estén tomando fotos los de la organización, como prometieron. Esto es increíble.



En muchos tramos coincidimos con Ana. A veces ella me adelanta, y otras veces soy yo quien la pasa.

Llego al km 20 sin problemas, a un promedio de 8 km/h.

Pero en ese momento comienzo a sentirme raro y sin ganas de seguir bebiendo. Me extraña que con toda el agua que consumí desde la largada (casi dos litros) todavía no tenga ganas de orinar.



Hago un kilómetro más, y mis piernas dejan de responder.

Estoy sofocado. El cerebro ordena seguir, y las piernas no obedecen. La famosa bomba sodio-potasio está desequilibrada. Eléctricamente, los músculos no funcionan. Me siento a un costado del trail. Manos tomando mi cara y cabeza. Pasan corredores y todos preguntan si estoy bien.

“Sí”, contesto. Mientras intento analizar la situación y obtener un auto-diagnóstico. Mi cerebro está bien. Es el aparato digestivo, los músculos y la sofocación. No puedo moverme. Sigo sentado en el desierto, mientras pasan y pasan los corredores. Me digo que si esto continúa así por algunos minutos más, contestaría “No” a la pregunta que todos me hacen, y pediría ayuda.

Pero hacer eso tendría una alta probabilidad de quedar fuera de competencia. Este pensamiento y el hecho de saber que encarar la etapa 4, de 92 km, en un estado así, sería imposible, hace que me sienta cada vez más débil.

Mientras pasan los minutos, bebo y casi instintivamente incorporo más sal a mi cuerpo que lo recomendado. Comienzo a sentirme mejor. Sigo bebiendo y tomando sal.

Puedo pararme. Y puedo caminar. Muy lentamente, y luego a un paso algo más rápido recorro esos 15 km que me parecen una eternidad. Paro muchas veces a juntar fuerzas. Bebo otros 2 litros de agua, y sigo sin ganas de orinar. Finalmente llego a la meta en 6 horas 25 minutos. Sólo Ana llegó antes.

Nunca me había sentido así. Llego a la jaima y me desplomo. A medida que llegan mis compañeros, todos se preocupan. Sigo acostado sobre la alfombra. Xavi me toma el pulso, el cual está muy débil y algo arrítmico. Estoy pálido. Sudo frío, pero tengo calor. Es un cuadro de hipertermia, insolación, deshidratación, y principio de hiponatremia.

En un momento me siento con tantas náuseas que salgo de la jaima y vomito agua y agua sin parar. Evidentemente no me faltó agua, si ahora la vomito, me digo. Lo que me faltó es sal. Vuelvo a la jaima mucho más animado, y vuelvo a acostarme.

A las 5 horas estoy mejor. Me preparo comida, de la cual como la mitad.

La organización entrega un librito (Roadbook) con toda la información de la carrera, horarios y mapas de las difrentes etapas. Le corto las hojas del comienzo y sólo conservo aquellas que informan sobre las etapas. Joan mira lo que hago y comenta "Esto ya roza la paranoia...". Nos reímos...

Mi explicación respecto a lo que me está ocurriendo es que, como ya he comentado en otras historias, transpiro mucho. Más que la media. El desierto es muy seco. Adicionalmente, el viento del primer día impedía que apareciera humedad en mi cuerpo. No me dí cuenta lo mucho que transpiraba. Mi cuerpo necesita 3 veces más sal que las recomendaciones. Y debo beber toda el agua que nos dan.

Muy preocupado, me duermo profundamente.

6 Abr 2015Segunda etapa31,1 km


Me despierto sintiéndome bastante bien. Bebo más de lo habitual. Tomo el doble de sal que la recomendada. Corro 4 minutos y camino 1 minuto. Empieza a estar sofocante a medida que se acerca el mediodía.



Hasta el kilómetro 10, perfecto. Pero a partir de allí, otra vez el malestar. Dejo de poder tomar agua, y vuelven las náuseas. Vomito mucha cantidad de agua. Sigue siendo insuficiente la cantidad de sal que ingiero. No estoy tan mal como ayer pero no puedo correr más. Camino y me van pasando casi todos los compañeros del bivouac.



Me dedico a apreciar las vistas. Paisajes increíbles. De los más lindos de todas las etapas. Uno de los que más me impactó fue la visión de dos montañas color gris; en el medio de los dos picos, se levanta una duna color naranja. Deslumbrante.



Ya finalizando la etapa, tenemos una subida que me resulta terrible por lo débil que estoy.



Termino la etapa en 6 horas 49 minutos. Sigo muy preocupado.

Me higienizo como puedo en el campamento, y llamo a mi amor, Caro. Me quiebro y lloro al contarle lo duro que está esto.

¡Llegan los emails! Durante las tardes, la organización imprime y reparte los emails que nos envían quienes nos están siguiendo (familiares, amigos). Es el momento mágico de todas las tardes. Todos esperamos ansiosos los emails. Los leemos y a varios se nos caen lágrimas. Son la fuerza que necesitamos para seguir adelante. Un agradecimiento muy especial a los que me hicieron llegar sus palabras de aliento por ese medio. A mis amores, Celi, Nico y Caro, los amo!! Para estos papeles preciados, no importa el peso adicional; llevé durante toda la carrera y aún tengo conmigo en Buenos Aires, todos los mensajes.

Me empiezo a sentir mejor.

Debo esperar unas 2 horas para tomar agua, pero ya como una comida completa hoy.

7 Abr 2015Tercera etapa36,7 km

Me despierto bien. Hoy me propongo hacer 2 minutos corriendo y 2 caminando.
Fundamental tomar agua en abundancia, tres veces la dosis de sal recomendada e ir comiendo durante la travesía. Tomé muchísima agua y sal antes de salir hoy. Ahora sí me siento mucho mejor.



Durante los dos días anteriores, comí menos de la mitad de lo previsto. Con lo cual hoy decidí regalar un pollo con puré por la mañana. Javier sugirió que me lo comiera yo. Me gustó la idea, y así lo hice. Funcionó tan bien esto, que en los próximos días, desayunaba un buen plato de comida.

Pude hacer un promedio de 6,5 km/h hoy. Hasta la 1 de la tarde pude correr, luego el calor era tan sofocante que debí caminar.

A la rutina de la ingesta de sal y agua agrego arrojarme agua en la cabeza, mojar el buff que tengo puesto y mojarme espalda, pecho y brazos.



Ana largó y ya no la vimos. Con Joan, Xavi y Raúl vamos cruzándonos hasta el km 25. Luego los españoles se adelantan y finalizo la etapa entremedio de ellos y Raúl.

Termino muchísimo mejor que ayer, en 6 horas 50 minutos. Empiezo a disfrutar estar aquí. Siguen los paisajes deslumbrantes.

El desierto es un lugar con extremos marcados. Cae la noche y todo es paz. El perfil de las dunas y sierras se recorta en el negro del cielo. De pronto, comienza a soplar un viento frío, el cual trae arena que pega en la piel y hace doler. El viento se mete en la jaima, e intenta llevarse lo que no está bien sujeto. La arena, fina, ingresa en todas partes. Allí deja de ser hermosa la vivencia, para convertirse en pesadilla.

Me meto en la bolsa de dormir, con tapones en los oídos y antifaz en los ojos. Duermo profundamente. A la noche, hubo mucha actividad. El viento derribó los parantes de nuestra jaima y Ana pidió auxilio a los gritos. Todos se despertaron. Yo nunca me enteré del episodio hasta la mañana siguiente. El sueño profundo ayudó mucho a recuperarme.

8 Abr 2015Cuarta etapa91,7 km

Llegó la etapa larga. El gran día. Tengo pánico de volver a sentirme mal y largo muy tranquilo, aunque las condiciones para correr al comienzo eran óptimas. Poca arena blanda y tiempo fresco. Camino muchísimo durante esta etapa. Me siento bien.

Es la etapa más larga en la historia de MDS. Lo hicieron para "festejar" los 30 años del evento. Hasta ahora, el tramo largo siempre estuvo en alrededor de 80 km.



Mi idea es no exigirme al comienzo. Esperar la noche, y correr allí. Como veremos, no pudo ser.

Ayer me salió una ampolla en el dedo medio del pié derecho. Joan me ayudó a curarla. Se desinfecta prolijamente con iodo la zona, se pincha en dos lugares, de manera que el líquido fluya completamente hacia afuera y luego se vuelve a desinfectar. Para la carrera, es importante proteger la zona con cinta del tipo quirúrgica.

Aunque mis polainas están bien, es prácticamente imposible evitar que el fino polvillo del desierto se introduzca en las medias y zapatillas. Es como la ceniza volcánica. Pese a todas las barreras, el polvillo lentamente logra vencer y comienza el desgaste de los piés.



Debido a ello decido cambiar las medias altas de compresión que usé hasta ahora por el segundo par de medias, cortas, que traigo. No fue una buena decisión. Con las medias cortas, la arena encuentra más posibilidades de ingresar. Tuve que parar varias veces a sacar arena de las zapas, y pese a que no fue grave, tuve un comienzo de ampollas en otros dedos. El resto de las etapas lo volví a hacer con las medias altas.



Tantos kilómetros de caminar, me desgastaron. No estoy acostumbrado a caminar tanto. Durante el UTMB, el mix correr/caminar fue equilibrado. Ahora siento en los piés y músculos de las piernas el desgaste de andar tanto. Incluso el tendón de Aquiles derecho (mi antigua lesión) se quejó bastante.

El calor abrasador del día, aunque muy aliviado por el viento, dejó paso al frío de la noche. El terreno y el desgaste que llevo encima, me impiden correr.

Me pongo una segunda piel, ya que comienzo a tener frío. Ráfagas de viento frío de casi un minuto de duración, con arena que pega y hace doler. Aquí siento por primera vez la desolación y el típico "¿qué estoy haciendo aquí?"

Completo la etapa en 20 horas 53 minutos. Doloridos los piés, pero muy entero físicamente.

Todos menos Lukas habían llegado. Festejamos haber terminado este gran desafío que significaba la etapa larga. Me acuesto en un extremo de la jaima y duermo profundamente.

9 Abr 2015

Día de descanso. El día que más disfruté hasta ahora. Duermo 3 horas. Ya Lukas estaba con nosotros. Seguimos festejando que la jaima 16 en pleno ha llegado y sigue en carrera.





Aquí la jaima 16 completa, junto al español Chema Martínez, quien quedaría 6 en la general. El mejor no africano clasificado

Desayuno una lasagna bolognesa riquísima. Luego me preparo un pollo con puré, y a continuación un pollo teriaki (el mejor). Repongo las calorías que perdí durante los primeros días, y en la etapa larga.

Disfruto la comida, y bebo muchísima agua con placer.

Otros amigos en carrera con los cuales aprovechamos a charlar en este día de relax: Ricardo Da Pozzo (argentino viviendo en Francia, anotado por este país); Poty (español con quien coincidimos en la Transalpine). Compartimos además algunos tramos de carrera. Siempre se recargan las baterías al encontrarse con corredores conocidos durante la marcha y ayuda mucho a la motivación.

Hoy es el cumple de Nico, mi hijo que cumple 13 años. Lo llamo por teléfono y me pongo muy feliz de escuchar su voz y desearle un feliz cumpleaños a la distancia.

Gran sorpresa hoy: la organización repartió una lata de Coca-Cola. ¡Qué placer! El gran disfrute de los pequeños detalles.

10 Abr 2015Quinta etapa42,2 km

Con todo lo que comí ayer, hoy me levanto súper fuerte. Ya completamente normalizado. Mi única lesión es la ampolla en el dedo del medio, que está en carne viva.

La protejo bien: capa de 2nd skin líquido más tela quirúrgica cortada tomando el largo del dedo como ancho de la venda. Se envuelve el dedo con la cinta. Conviene adicionalmente vendar los dos dedos de al lado sujetando a los tres, de manera de minimizar el roce entre ellos.

En esta última etapa, mi estrategia fue correr todo el tiempo. Y lo pude hacer. Con la dosis de sal necesaria para mi organismo (8 píldoras por botella, más refuerzos de una píldora mía, botella por medio) y tomando toda el agua que nos dan, voy seguro y sólido.

Desayuno café frío con azúcar y granola Mountain House.

Largamos a las 07:00. Excelente día. Viento fresco hasta las 12:00. A partir de allí comienza el calor sofocante de todos los días. Me siento fantástico. Las endorfinas fluyen dentro mío y estoy en éxtasis.

¡Cómo estoy disfrutando esto! No quiero que termine...



Mantengo el respeto al desierto, pero le perdí el miedo. Nos hicimos amigos.

El cuerpo se fue adaptando, y con el agua y sal adicionales, todo funcionó a la perfección.

Las dunas que pasamos hoy, fueron parte del paisaje maravilloso de esta épica aventura. El resto de esta verdadera etapa de maratón en el desierto, es plana.

Igual que en la etapa larga, los primeros 20 corredores en la clasificación, los élite, largaron más tarde que el resto de nosotros. Fue un placer luego de algunas horas, observar cómo nos pasaban. Casi no dejan huellas en el piso. Su técnica es perfecta. Me pasa Marco Olmo, una leyenda del ultra trail. 67 años y terminó 16 en la general. Mi mochila tiene su nombre. Me acerqué a conversar con él en uno de los descansos en las jaimas. ¡Un crack!



Al llegar, unas de las vistas más maravillosas de toda la carrera. El contraste espectacular entre el gris del desierto con el naranja cobrizo de las dunas de Merzouga. Una maravilla que no olvidaré en toda mi vida.

Los amigos de España hoy hicieron una carreraza. Terminaron en 4:30. Ana en 5:30 y yo completé la etapa en 6 horas 52 minutos. Luego llegaron Lukas y Raúl.

Medalla y ¡FINISHER otra vez!



11 Abr 2015Sexta etapa11,5 km

Esta etapa simbólica es a beneficio de Unicef. Se debe hacer, pero el tiempo no suma al total.



Decidimos hacerla todos juntos los integrantes de la jaima, y así lo hacemos. Caminamos los 11 km y llegamos los 6 juntos y de la mano.



Posición Final 639
Bib 0572
Tiempo Total 47h 50' 14''
Total Participantes 1340




Sigo siendo un agradecido por tener la oportunidad de vivir estas experiencias.

Gracias a todos los que de una forma u otra, me han ayudado a concretarla y en particular a:

Celi, Nico, Caro, mi mamá, mi viejo, que desde allá arriba me envió fuerzas, Laura, Diego y los chicos, Tere, todo el SAC82, Roberto Fusaro, Bob, Guillermo Sívori, Silvia, Peinchi, Paty y Stevie, Naibis, Colo Campetella, Gabriel Galina, Diego del Prado, Luis Orcoyen, Sebastián Rey Sumay, Vicente y Chichita, Totinho Mascalzone, Raúl Giaccone, Adriana Muñoz y Rogerio Mazzo, Sergio Moya, Eitel Lauría, Corinne Noble, Bernardo Frau, Juanca Bertram, Javier (mi masajista), a mis 5 compañeros de Jaima, y a todos los que han seguido y han estado pendientes de la aventura, cada uno a su manera. ¡Infinitas Gracias!

¡¡Hasta la próxima aventura!!

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