La aventura comienza el domingo 16 de noviembre. Tomo un avión a Bariloche. Caro está en Nono y la idea es que viaje desde allá y nos encontremos. Finalmente esto no pudo ser.
Me alojo en una hostería en el Centro. Bariloche está hermoso, como siempre. Las vistas del Lago Nahuel Huapi al acercarme por la ruta son sublimes.
La temperatura está ideal, fresco, soleado y seco.
El martes alquilo una Yamaha Teneré 250 y lo voy a visitar a Kevin. A la ida voy por la ruta 40, haciendo el camino de los Siete Lagos. Antes de llegar a San Martín de los Andes me desvío a Meliquina: ripio de unos 40 kilómetros que estuvo muy divertido.
Encuentro con Keff y María José en su nueva casa. ¡Muy copado todo! Al otro día vuelvo a Bariloche por el paso de Córdoba, muy lindos paisajes y algo más de ripio.
Ya es miércoles y nos encontramos con Moya, Rosso y Chelo para acreditarnos. Voy a correr los 55 kilómetros con +3000 de desnivel. Mi idea es pasar con algo de margen por los cortes y disfrutar. La tablita que hice prevé terminar en unas 12 horas de carrera. Todo perfecto, muy bien la organización.
Vamos a almorzar y luego nos separamos con los runners. Devuelvo la moto.
Jueves me despierto a las 3 de la mañana, me preparo y salgo a las 03:50 a tomar el bus hacia la partida. El punto de encuentro es el Centro Cívico, y ya hay mucha gente haciendo cola. Aquí no tan bien la organización.
La largada es en Los Baqueanos. Me lo encuentro a Paco. Salimos pasadas las 05:30. Es de noche y está fresco, muy agradable para correr. Los primeros 4 kilómetros son llanos y voy algo rápido para no tener que hacer mucha cola al comienzo del ascenso. Hice bien, porque hubo un par de colas antes del cerro Pontoneros.
Debemos subir a 2000 metros de altura. La subida se me hace muy entretenida. Cada vez refresca más. En la cima está nevando. Voy con una piel manga larga (Salomon roja) y calzas negras largas, perfecto. El problema vendría en la bajada: son 1200 metros de desnivel a hacer en unos 2 kilómetros. El terreno está blando y con muchas piedras. Además, voy con unas Asics Trabuco que son muy cómodas y tienen gran agarre, pero poca protección adelante.
A partir de ahí, comienzan mis dedos a ser taladrados constantemente y, de vez en cuando, siento el dolor de alguna piedra que golpea mis uñas. Me pasa Paco. Voy enfocado en el primer corte a los 16,7 kilómetros. Paso con 20 minutos de margen sobre el plan. Bien. Me duelen los pies. Me saco las zapatillas y por primera vez encuentro las medias rotas en el dedo gordo de ambos pies. El izquierdo está peor. Sé que perderé la uña por primera vez, pero hay que seguir.
El dolor en los pies me impide continuar con el disfrute que venía teniendo hasta ahora. No filmo más, aunque los paisajes son espectaculares, realmente. Lo paso a Paco. Ahora la carrera es relativamente tranquila en cuanto a desnivel, hasta la última subida, que será el Cerro Otto. Aumento el colchón sobre el plan a 25 minutos.
Volvemos al Lago Gutiérrez. Imponente como siempre. Lo bordeamos y tomamos por la picada del Frey.
En los puestos de control cargo agua y Gatorade, como bananas y naranjas, y sigo. Voy más lento, pero me aseguro de estar en plan.
Llego al último corte exactamente como lo había planeado. El puesto de control es el Trypay y ahí me relajo. Me duelen mucho los pies y esta parte final se me hace interminable.
Paso por la base del Cerro Catedral. ¡Cuántos recuerdos hermosos!
Y por último, la subida al Otto. La hago muy lento. El terreno está flojo y mis pies muy doloridos. Paso por la confitería giratoria y ahora sí, a bajar al Centro Cívico de Bariloche.






Felicitaciones Marcelo! por el tema de los pies, qué pasó? siempre comentabas que nunca tenias problemas con eso. Saludos!
ResponderEliminarHola Pablo! En la bajada inicial de Pontoneros me golpeé con una piedra el dedo gordo del pie. Las Asics Trabuco tienen poca protección adelante y con el taladreo del declive, el cuadro empeoró...
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